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25/07/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 25/07/2018 6:00 AM CDT

#elecciones2018: lecciones de cómo romper el miedo

CUARTOSCURO.COM
Las experiencias de la #RompeElMiedo, que documentó las agresiones contra periodistas, personas defensoras de derechos humanos y observadoras electorales.

La elección más grande en la historia de México merecía la red de monitoreo más amplia. Así lo entendimos cuatro organizaciones de la sociedad civil (ARTICLE 19 México y Centroamérica, R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales, Data Cívica y SocialTIC), quienes activamos la red #RompeElMiedo para el contexto electoral 2018, con el objetivo de documentar las agresiones contra periodistas, personas defensoras de derechos humanos y observadoras electorales; así como registrar actos que buscaran inhibir el derecho de la ciudadanía a ejercer el voto y/o acceder a la información durante la jornada del 1 de julio.

La red #RompeElMiedo tiene sus orígenes en 2013, cuando fue activada por primera vez en la Ciudad de México, con el objetivo de monitorear la protesta y documentar las agresiones durante la marcha conmemorativa del "Halconazo". En el contexto de elecciones, la red se ha activado en los años 2015, 2016 y 2017. Sin embargo, esta edición fue mucho más ambiciosa, ya que contó con un monitoreo de las 32 estatales de la república, además de contar con Centros de Monitoreo en 12 entidades.

Hubo mucho trabajo tras bambalinas. Durante los meses previos a la activación oficial de la red –e incluso, algunas semanas después–, un equipo de las organizaciones convocantes recorrió el país para brindar talleres de capacitación a periodistas y personas defensoras de derechos humanos sobre estrategias de prevención. Se cubrieron temas como qué llevar a una cobertura electoral, qué hacer en caso de ser víctima de una agresión, qué hacer durante una detención arbitraria o qué recomendaciones de seguridad digital seguir, además de generar materiales gráficos y vídeos consultables.

En el caso de Puebla, vivimos una jornada electoral muy convulsa, con al menos 15 incidentes de violencia en casillas en la capital.

Como integrante de R3D –una de las organizaciones que coordinó la red– tuve la oportunidad de fungir como coordinador del Centro de Monitoreo de mi estado natal, Puebla, durante la jornada electoral. Desde esa posición, pude atestiguar la incansable labor de todas las personas que integraron la red, en un esfuerzo descomunal de casi 24 horas ininterrumpidas. Las y los integrantes de los nodos (en su mayoría, periodistas que hicieron su labor en terreno durante el día de las votaciones) nos ayudaban reportando las incidencias. En el Centro de Monitoreo, las y los monitores de nodo se mantenían alertas para seguir de cerca las actividades de los periodistas; llevaban un control de dónde estaban y hacia dónde se dirigían. En caso de una agresión, el CME se movilizaba para documentar toda la información, corroborarla y enviarla al Centro de Monitoreo Nacional, quien la comunicaba a través de postales informativas y la registraba en el mapa de agresiones.

En el caso de Puebla,vivimos una jornada electoral muy convulsa, con al menos 15 incidentes de violencia en casillas en la capital, además de la presencia de grupos de choque en localidades como San Martín Texmelucan, donde el robo de combustible (huachicol) es un problema de seguridad grave. Tuvimos –junto con Campeche, Estado de México y Jalisco– el deshonroso segundo lugar en agresiones documentadas contra comunicadores, observadores electorales y defensores de derechos humanos. Vivimos horas de incertidumbre y tensión, especialmente hacia el cierre de las casillas y las horas posteriores. Fue un trabajo desgastante, pero la red respondió con una solidaridad que trascendió a los días siguientes, manteniéndose aún activa durante las protestas por las acusaciones de fraude en la elección a gobernador.

Las cifras finales indican que se documentaron 143 agresiones en todo el país desde el 4 de abril de 2018, fecha en que se activó la red. 24 de ellas (17%) fueron perpetradas por funcionarios públicos, un duro indicador de la realidad que confrontan diariamente quienes alzan la voz. En 20 ocasiones se detectó intimidación u hostigamiento, mientras que en siete veces, la agresión escaló hasta la violencia física. En 15 incidentes se registró algún tipo de bloqueo, alteración o remoción de contenidos; un tipo de agresión que, además, afecta directamente el derecho de las personas a acceder a la información.

Pero más allá de los números, quedan las lecciones; aprendizajes sobre la necesidad de tender más redes en los estados, de mirar fuera del centralismo, de capacitar y empoderar a quienes ejercen el periodismo o la defensa de los derechos; y la urgencia, por supuesto, de seguirle exigiendo al Estado que garantice la seguridad e integridad de la prensa. Se trata de consolidar este trabajo que se ha hecho durante años, de robustecerlo y ampliar su alcance. Porque cuando la ocasión vuelva a demandarlo, ahí estaremos de nuevo, listas para romper el miedo.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.