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06/12/2018 2:00 PM CST | Actualizado 06/12/2018 3:39 PM CST

La vida hoy: volátil, incierta, compleja y llena de ansiedad

Por esto hay que cambiar la narrativa de México.

Hoy ya no es vigente el modo en que entendíamos las cosas.
Orbon Alija via Getty Images
Hoy ya no es vigente el modo en que entendíamos las cosas.

El mundo en estos últimos tiempos, quizás los últimos diez o quince años, ha tenido cambios muy importantes, cambios; que han transformado la forma en que pensábamos. Hoy ya no es vigente el modo en que entendíamos las cosas.

Hoy aquellas cosas que de alguna manera podíamos prever, podíamos ver, viene este cambio, viene esta nueva ola, hoy ha cambiado. Resulta que amanecemos con un cambio a manera ilusión y las cosas son cada vez más complejas. Hace tiempo, quizás todavía en la campaña presidencial en México del 2012 era impensable que una campaña presidencial se ganara a través de las redes sociales, en comunicación digital. Hoy es imposible pensar lo contrario, y esto lo que ha hecho en general en el mundo es tener un cambio cada vez más acelerado, un cambio que no nos permite ver con facilidad a dónde vamos, de dónde venimos pero sobre todo a dónde estamos yendo con esta velocidad.

Podría decirse, algunos pensadores así lo señalan, que vivimos en un momento que por sus siglas lo llaman VICA, un momento de volatilidad, momento de incertidumbre, momento de mayor complejidad y momento de ansiedad generalizada.

Este momento no es exclusivo de nuestro país, es una circunstancia que se está viviendo en el mundo, se ve en los resultados electorales alrededor de todo Occidente, pero a nosotros y aquí es el tema, que nos afecta de una manera muy particular, muy individual puesto que tendríamos que saber cómo enfrentarlo.

Vivimos un momento de volatilidadporque efectivamente los cambios llegan de forma sorpresiva, de un día para otro nos encontramos en una circunstancia distinta, vivimos un momento de incertidumbreporque si bien es cierto que los sistemas económicos que se venían construyendo en las últimas décadas en el mundo y los sistemas políticos, no han mostrado una satisfacción plena de la sociedad y eso ha llevado a que toda esa certidumbre en el futuro que se tenía, ahora sea incierta.

Vivimos en un mundo de mayor complejidad, hoy los temas son de tal magnitud que es imposible abarcarlos, la complejidad ha llegado ya a instalarse para quedarse. Y todo eso, volatilidad, incertidumbre y complejidad trae como resultado un estado anímico, un estado psíquico que es la ansiedad; muchos hablan está ansiedad como una especie de enojo social, como una manera de ver negativamente al mundo, a las circunstancias y esa ansiedad es ahora la que tenemos nosotros que trabajar de manera importante.

Actualmente, podríamos quizás resumir que nuestro país y el mundo existe una especie de malestar generalizado, y ese malestar generalizado se ha conocido en un espíritu crítico, la crítica se ha convertido en un vehículo de desahogo y es combatida de manera exponencial a través de los medios, tanto medios tradicionales, como digitales.

Tratando de esta crítica cuando se comparte y esa es la que engancha a las personas, a mediano plazo se convierte de una manera de pensar y eso debilita la mente, atenta contra la fortaleza mental. Cuando la mente de una persona se debilita se vuelve vulnerable, sufre con mayor intensidad los acontecimientos negativos y se le convierte en incapaz, incapaz de resolver los problemas que le aquejan.

La psique debilitada afecta de manera directa las virtudes propias de la ciudadanía, distorsiona la idea de democracia al pasarla de participación activa en lo público, a un ejercicio exacerbado de derechos individuales de opinión; se cierra la apertura al otro, para encerrarse en sí misma, lo que pone en riesgo la vida en común.

Son características de las personalidades con debilidad de mente, que primero dependen de acontecimientos externos, no aportan al conjunto social. Segundo se auto compadecen. Decía Jonh Garner, la auto compasión es el narcótico, no farmacéutico más destructivo, es adictiva, da placer momentáneo y separa a la víctima de la realidad; y tercero, les da poder a los demás sobre su propia vida, cuando se odia alguien, cuando se tiene tan negativizada la visión de alguien, se le da poder sobre los propios sueños, deseos, salud y felicidad.

Un país con fortaleza mental disminuida tiene pocas posibilidades de salir adelante.

La confianza en el futuro, en el desarrollo de la economía, la política y su destino se ven gravemente deteriorados. Al contrario, un país fuerte mentalmente es el que construye un futuro aún en las peores condiciones presentes.

El principal activo de un país son las personas que lo componen. En la medida que esas personas tengan una mayor fortaleza mental, el activo se multiplica, como ocurrió en los Estados Unidos de los padres fundadores. En la medida que la fortaleza mental de las personas que lo componen se vea disminuida, el país se queda sin futuro, de ahí la importancia de cambiar narrativas, de cambiar la visión que tenemos, porque la verdad es que la parte negativa es una parte de la realidad y todas las partes positivas las hemos dejado de lado. Es muy adictiva la parte negativa, es mucho más fácil atraer teniendo comentarios críticos hacia la realidad, hacia el país, hacia las personas, y al mismo tiempo a largo plazo, como se ha visto, es sumamente destructivo.

Este discurso fue dado en el lanzamiento de la campaña "Nueva narrativa: Por ti, México", de la Organización A favor de lo mejor, el pasado 27 de noviembre, en el Hotel Camino Real.

El doctor José Antonio Lozano Díez es Rector general sistema UP-IPADE.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.