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17/11/2017 7:00 AM CST | Actualizado 17/11/2017 7:00 AM CST

Muchos niños ven pornografía antes de poder procesarla

El actual bombardeo de imágenes cargadas de fantasías sexuales anula el entendimiento de una comunicación sexual adecuada.

Getty Images

En mis consultas clínicas como psicóloga de niños y adolescentes me han bombardeado este año muchos padres que me llaman para contarme que sus hijos están traumados al haber tropezado con imágenes pornográficas. Esto no es nuevo para mí. En cambio, lo que asusta es que la edad de los niños afectados es cada vez más corta.

Ya no es algo inusual ver a muchos preadolescentes conflictuados y confundidos terriblemente por las cosas que ven en la red, o por lo que escuchan de otros chicos en el recreo.

Cuando hablo con estos chicos, ellos me explican que ya tenían un entendimiento de la mecánica del sexo; de cómo se hacen y nacen los bebés, pero que no tenían idea (y no tenían todavía un interés real) en saber qué es lo que pasa en una recámara.

Sin embargo, basta con una sesión sin supervisar en cualquier dispositivo por parte de un niño curioso, con intención o por accidente, para descubrir un tsunami de videos que va a confundir su entendimiento de la sexualidad. Algo tan tremendo no se podrá mantener en secreto, por lo que lo van a compartir con ansias con otros niños. Con ello inicia un efecto bola de nieve. Es demasiado, es muy pronto, y no tiene contexto.

Muchos niños verán todo de golpe y sus psiques se inundarán y atestarán con información alarmante.

Mi teléfono suena todo el tiempo con llamadas de padres cuyos niños han visto sesiones de sexo sadomasoquista y en grupo. A las niñas les asusta saber que esto es lo que pronto se va a esperar de ellas. Algunos niños se preguntan si esa es la manera en que fueron concebidos. Se preguntan si esa es la razón por la cual a los papas les da pena hablar de sexo.

En resumen, esta no es una introducción saludable al tema de la sexualidad.

Me preocupa que este tipo de experiencias lleve a los jóvenes a crecer con un entendimiento equivocado de la intimidad o de las relaciones humanas. Su naciente percepción de su propia sexualidad no tendrá forma de desarrollarse poco a poco en sus años adolescentes y al inicio de su edad adulta dentro de un marco de vida con conexiones reales.

En lugar de esto, muchos niños verán todo de golpe y sus psiques se inundarán y atestarán con información alarmante. La sexualidad se verá reducida a sensaciones efímeras, a partes del cuerpo, a la cosificación de las personas y a la dinámica del poder sexual. Me preocupa que esta generación experimente un profundo y depresivo extravío sexual.

Me preocupa que el porno se convierta en la fuente de información con la que los jóvenes entiendan qué son y cómo se observan los límites sexuales y cómo se pide el consentimiento a la otra parte.

Lo que es peor, una generación completa de padres y profesores está mal preparada para ayudar a los niños a navegar por estos escollos sexuales puesto que la mayoría de ellos no experimentó algo remotamente parecido cuando iban creciendo.

Me he encontrado con muchas madres que declaran que nunca han visto ninguna revista pornográfica y que nunca, de hecho, han visto videos porno. ¿Cómo entonces podrían ayudar a sus hijos a procesar lo que les dicen? Esta es una brecha generacional sin precedentes.

Yo creo que el actual bombardeo de imágenes cargadas de fantasías sexuales anula el entendimiento de una comunicación sexual adecuada. Me preocupa que el porno se convierta en la fuente de información con la que los jóvenes entiendan qué son y cómo se observan los límites sexuales y cómo se pide el consentimiento a la otra parte. Esto me horroriza.

Para que esto no se malogre necesitamos dar a nuestros jóvenes mejores fuentes de información para que crezcan sexualmente empoderados y con perspectivas saludables de su sexualidad.

Este artículo se publicó originalmente en HuffPost Canadá y luego se tradujo.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.