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19/10/2018 9:52 AM CDT | Actualizado 19/10/2018 9:53 AM CDT

Puede que Cristiano Ronaldo sea un buen tipo. Puede que también sea un violador

Reuters
En septiembre, una mujer acusó públicamente a Cristiano Ronaldo de haberla violado en 2009.

Cristiano Ronaldo es probablemente el deportista más famoso del mundo. La estrella de fútbol de la Juventus y de la selección de Portugal. Ocupa la portada del videojuego de EA Sports FIFA 19 (así como del FIFA 18), aparentemente tiene un contrato vitalicio con Nike tasado en 1000 millones de dólares y es el tercer deportista mejor pagado del mundo.

También es el hombre que Kathryn Mayorga afirma que la violó brutalmente hace casi una década.

En junio de 2009, Mayorga llamó al 911 (el teléfono de emergencias de Estados Unidos) y dijo que un atleta cuyo nombre no quería decir y a quien ella describió como una "figura pública" la había violado. La Policía llegó a casa de sus padres en Las Vegas. Kathryn Mayorga fue al hospital y se sometió a un examen de violación, pero no quiso decir quién la había violado ni dónde.

Casi un año después, acordó con Cristiano Ronaldo que este le pagaría 375 mil dólares con la condición de que ella no volviera a mencionar el asunto.

Sin embargo, en la época del Me Too, Mayorga se atrevió a contar la historia en la revista alemana Der Spiegel el pasado mes de septiembre.

El reportaje de Der Spiegel incluye el presunto documento que rellenó Cristiano Ronaldo, en el que él mismo escribió: "Ella me dijo que no quería hacerlo, pero se dejó" y "Seguía diciendo: 'No'. 'No lo hagas'. 'No soy como las otras'. Le pedí perdón después".

Esta noticia reciente es, en realidad, la segunda vez que se ha acusado a Ronaldo de agredir sexualmente a una mujer en una habitación de hotel. La primera vez fue en Londres en 2005. Fue detenido e interrogado, pero no hubo cargos.

Cristiano Ronaldo niega todas estas acusaciones y cuenta con un equipo de profesionales que ahora mismo está preparando la mejor estrategia de defensa. La Policía de Las Vegas ha reabierto la investigación. Nike afirma que se encuentran "profundamente impactados" por la noticia y que "permanecerán atentos a la situación". EA, por su parte, "retiró" en un principio la imagen del futbolista de la página web de la compañía.

Sin embargo, pese a la observación a la que le están sometiendo sus patrocinadores, Ronaldo está recibiendo el trato del buen tipo. El seleccionador de Portugal declaró que no sabía nada sobre el caso y añadió: "Conozco bien a Cristiano y creo firmemente que no sería capaz de cometer un delito como ese". El presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol, por su parte, dijo: "Conozco a Ronaldo desde hace muchos años y soy testigo de su buen comportamiento".

Pese a la observación a la que le están sometiendo sus patrocinadores, Ronaldo está recibiendo el trato del buen tipo.

El presidente de Portugal también alabó a Ronaldo, al que definió como "un profesional extraordinario, un deportista extraordinario y un futbolista extraordinario" y valoró: "Lo que todo el mundo desea es que nada pueda manchar esa buena imagen de Ronaldo". Su equipo, la Juventus, tuiteó alabanzas sobre su "gran profesionalidad y dedicación", y prosiguió: "Los hechos que presuntamente se remontan a hace casi 10 años atrás no modifican esta opinión, que es una opinión compartida por todos los que han estado en contacto con este gran campeón".

Parece que les da igual lo que haya dicho Mayorga o lo que puedan saber de la situación. Lo único que les importa es lo que conocen sobre él y, para ellos, Ronaldo es bueno, profesional y un deportista con dedicación y buena conducta deportiva.

En esta sociedad se nos anima a empatizar con los hombres, especialmente con los hombres poderosos, los que han sido acusados de conducta peligrosa o incluso de conducta delictiva, lo que la filósofa Kate Manne acuñó con agudeza "himpathy" (simpatía hacia él). Nos vemos obligados a justificar que el informe no puede ser cierto para que nuestra visión del mundo siga teniendo sentido y para que nuestra empatía descanse sobre la persona correcta. En consecuencia, hablamos de las mentiras de las mujeres y de las cazafortunas al tiempo que ensalzamos la bondad de los hombres acusados.

Lo vimos hace poco cuando confirmaron a Brett Kavanaugh como miembro del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Ser majo era parte del modus operandide Bill Cosby. Matt Lauer tenía "una imagen de buen tipo".

Sin embargo, que alguien sea trabajador, excepcional en su oficio, buen amigo y buen vecino no tiene nada que ver con lo que es capaz de hacer en una habitación de hotel con una mujer que dice: "No. No lo hagas". Tal y como expuso la escritora Shireen Ahmed en la revista TIME, "el rendimiento de Ronaldo en el campo de fútbol no guarda relación con el hecho de que posiblemente haya violado brutalmente a una mujer".

Los "buenos tipos" también son capaces de violar. Es así de simple, en serio.

En lo que al mundo de los deportes respecta, estos casos pueden cobrar mayor intensidad, en gran parte porque en esta época (y desde hace tiempo) los deportes se consumen las 24 horas del día y, junto con ellos, a los jugadores más famosos. Los vemos en las entrevistas pospartido o en programas que nos llevan a su día a día. Leemos sus relucientes perfiles y compramos sus camisetas y pósteres. Jugamos a ser ellos en los videojuegos.

Creemos conocer a estos deportistas porque vemos cómo se relacionan con sus compañeros de equipo, con sus rivales y con su familia. Hacemos valoraciones sobre su comportamiento en función de su conducta en los partidos.

Incluso, si alguien se comporta de forma desagradable o agresiva en un partido, lo excusamos fácilmente en términos deportivos: se ha portado así porque está encendido cuando juega, el partido lo exigía, se toma muy en serio la victoria, la agresividad se queda en el campo. Eso solo muestra cómo son en el campo, lo que el deporte les hace aflorar.

Cuando juegan bien, les sirve también para limpiar su historial de comportamientos extradeportivos. Der Spiegel ya informó en 2017 de que Ronaldo había resuelto un caso de violación sin llegar a los tribunales, pero no mencionó a Mayorga. En su artículo más reciente al respecto, señalaron que cuatro días después de publicar ese artículo, "Ronaldo marcó tres goles en la Champions contra el Bayern de Múnich y luego otros tres contra el Atlético de Madrid. La noticia sobre Mayorga no tardó en quedar relegada al último plano".

Los aficionados (y también los periódicos deportivos, seamos sinceros) están muy implicados, no solo económica, sino también emocionalmente. Es muy difícil abrirse paso ahí. En el caso de Ronaldo, es mucho más sencillo ignorar lo que dice Mayorga, olvidar los documentos que filtró Der Spiegel y asirse con ambas manos a la esperanza de que el Ronaldo que todo el mundo conoce en el campo es la única versión que hay que conocer.

Un tío majo de verdad no daña ni agrede a otra persona. Si lo hace, como mínimo lo asume, se disculpa y trata de enmendar su error.

Por eso funciona tan bien el tópico del "buen tipo". Es sencillo, cómodo y mantiene el statu quo. Sin embargo, es necesario que nos demos cuenta de lo que hace ese tópico del buen tipo: reconduce, oscurece y justifica cualquier prueba clara.

Si queremos (nosotros, los aficionados, los medios de comunicación, la sociedad) empezar a solucionar los problemas que siguen destapando las supervivientes de la violencia de género cada vez que revelan sus experiencias, debemos acabar con el discurso del buen tipo. Tenemos que cuestionarnos el tópico y pensar por qué recurrimos a él. Debemos pedir también a sus defensores que defiendan las pruebas irrefutables. Y, quizás lo más complicado, tenemos que reconsiderar lo que significa ser "bueno".

Un buen tipo de verdad no daña ni agrede a otra persona. Si lo hace, como mínimo lo asume, se disculpa y trata de enmendar su error.

Finalmente, debemos aplicarnos a nosotros mismos el cuento del buen tipo. Debemos creer a las mujeres y dejar espacio para que puedan contar sus experiencias. Y, entonces, habrá que estar dispuestos a juzgar por sus acciones incluso a nuestros jugadores favoritos, y no solo según su desempeño en el terreno de juego.

Jessica Luther es periodista independiente, autora de 'Unsportsmanlike Conduct: College Football And The Politics Of Rape'y copresentadora del podcastsobre deporte femenino 'Burn It All Down'.

Este post fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco para 'HuffPost' España.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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