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21/12/2018 6:00 PM CST | Actualizado 21/12/2018 8:09 PM CST

¿Debería la NFL darle una segunda oportunidad a los jugadores acusados de violencia doméstica?

ASSOCIATED PRESS
El apoyador Reuben Foster (56) de los San Francisco 49ers se encuentra en la banca durante la segunda mitad de un partido de fútbol de la NFL contra los Dallas Cowboys en Santa Clara, California, el domingo 22 de octubre de 2017. Foto AP/Marcio José Sánchez

Vivimos en el país de las segundas oportunidades. Tenemos frases de cliché a las que todos nos referimos acerca de cómo todos merecen una. En esta era de #MeToo, ha habido una reflexión tras otra, sobre a quién se le castiga, cuándo, por cuánto tiempo y quién merece una segunda oportunidad.

El mundo del deporte, en particular, ama una buena historia de segunda oportunidad.

El mes pasado, los 49ers de San Francisco despidieron al apoyador Reuben Foster luego de su último arresto por cargos de violencia doméstica en Tampa, Florida. Según el informe policial, "Foster le tiró el teléfono [de la mujer] de su mano, la empujó por el área del pecho y la abofeteó con la mano abierta en el lado izquierdo de la cara. Los policías observaron un rasguño de dos centímetros y medio en el clavícula izquierda de la víctima".

La mujer es Elissa Ennis, quien ha tenido una relación intermitente con Foster por años. Ella lo había denunciado a principios de este año por violencia doméstica, y luego se retractó bajo juramento, algo que ahora ella dice que fue una mentira. También hubo un problema doméstico en octubre en Santa Clara, California, que involucró a Foster y Ennis, pero esta vez no hubo arrestos.

Dos días después del arresto inicial de Foster en noviembre, el equipo de la NFL de Washington lo reclamó. Luego, Foster fue colocado inmediatamente en la lista de exentos del comisionado, lo que significa que no puede practicar ni asistir a los juegos hasta que la NFL complete su investigación y determine si viola su política. A Foster se le sigue pagando.

Washington decidió darle otra oportunidad a Foster.

El presidente del equipo de Washington, Bruce Allen, dijo que había realizado su propia "investigación en estos temas", según Lisa Salters de ESPN, lo que significa que "utilizó los contactos del área de Tampa que desarrolló durante su tiempo como gerente general de los Bucaneros de Tampa Bay". El equipo no entró en detalles sobre quiénes eran esas personas, pero Ennis no estaba entre ellos, según su abogado. La policía de Tampa tampoco fue contactada.

Doug Williams, vicepresidente senior de personal de jugadores de la NFL, dijo que la oficina principal estaba unida en su decisión de firmar a Foster y calificó al incidente "de poca importancia" cuando habló con un programa de radio deportivo local. Y agregó: "Básicamente, lo que estás haciendo aquí es que estás tomando una oportunidad de alto riesgo. El alto riesgo era el golpeteo que recibiríamos en la parte de relaciones públicas". (Luego se disculpó).

El entrenador en jefe de Washington, Jay Gruden, dijo a los periodistas: "[Foster] es un jugador joven. Ha cometido uno o dos errores. Al final del día, decidimos arriesgarnos y lidiar con eso".

¿Qué pasó aquí? ¿Cómo pudo pasar Foster de ser despedido de un equipo de la NFL, por los cargos de violencia doméstica, a integrarse a la plantilla de otro equipo en pocos días? Gruden proporcionó la respuesta obvia: Washington decidió darle otra oportunidad a Foster.

Ennis dijo al programa "Good Morning America" que el hecho de que Foster fuera seleccionado tan rápidamente se sintió como una "cachetada".

Cuando se trata de violencia de género, rara vez hacemos responsables a los que dañan las primeras (pocas) veces que cometen violencia, si es que alguna vez lo hacen. Su así llamada "segunda oportunidad" es a menudo su primera oportunidad de continuar como siempre lo han hecho, sin interrupciones y con pocas consecuencias de sus acciones. No hay presión para la rehabilitación o el cambio.

Llamarlo una "segunda oportunidad" también permite a aquellos que ofrecen esa oportunidad salirse con la suya. Darles una salida a menudo es poco exigente, porque la persona que lo hace no tiene que asumir ninguna responsabilidad por lo que suceda a continuación; el mero hecho de dar una "segunda oportunidad" es suficiente y pueden limpiarse las manos, dejando la responsabilidad en la persona a la que están habilitando.

Y, por lo tanto, las "segundas oportunidades" son muy fáciles de manejar, especialmente cuando el riesgo de quien se las otorga es una "paliza... de relaciones públicas".

Recientemente The Washington Post informó que este tipo de redención puede tener consecuencias graves, a veces fatales: "El Post encontró que más de un tercio de todos los hombres que mataron a una pareja actual o anterior eran conocidos públicamente como una amenaza potencial para su ser querido antes del ataque".

Cada caso de violencia doméstica será diferente porque este tipo de daño y violencia involucra a dos personas cuyas vidas, finanzas y familias a menudo se entrelazan en formas que son difíciles de desentrañar con una respuesta uniforme. Como ha escrito Diana Moskovitz, no puede haber una política de tolerancia cero porque "a la violencia doméstica no se le puede poner fin, se le puede atender".

Para llevar a cabo esto, argumenta, "se requerirá hacer algo verdaderamente radical: tratar a los jugadores y a sus esposas como seres humanos". No hay soluciones fáciles para estos complicados y difíciles problemas.

No es que las personas nunca deban tener segundas oportunidades: deberían tenerlas, si se las han ganado.

La cuestión es que las propias víctimas de violencia doméstica creen en las segundas oportunidades para los perpetradores, tanto o quizás más que la mayoría. En su entrevista con "Good Morning America", Ennis dijo que a principios de este año se retractó de que Foster la hubiera agredido físicamente porque "hice lo que tenía que hacer por la persona que amo. Pensé que cambiaría".

Muchas víctimas de violencia doméstica se retractan por esta razón. Un estudio encontró que las víctimas se retractan debido a los ruegos emocionales, en lugar de amenazas, de la persona que las lastimó. "Los abusadores minimizaron el abuso y hablaron de depresión y soledad, apelando a la compasión de la víctima", según Reuters. Todos merecen una segunda oportunidad, ¿no?

No es que las personas nunca deban tener segundas oportunidades: deberían tenerlas, si se las han ganado.

Cada vez que esta discusión comienza de nuevo, siempre pienso en el argumento bien razonado de Jane McManus de que Ray Rice probablemente se lo merecía. Pero no le hemos pedido casi nada a Foster (como rara vez lo hacemos con hombres que han sido denunciados por daños, a menos que, por supuesto, su violencia se vea en video, y aún así, eso solo es cierto para ciertas personas). El equipo de Washington de la NFL ciertamente no parece preocupado por cosas como el crecimiento o el cambio.

En este punto, no deberíamos esperar que la NFL, Roger Goodell, los dueños de los equipos, la NFLPA (Asociación de jugadores de los equipos de la NFL, por sus siglas en inglés) o los equipos mismos hagan lo correcto. Ni siquiera pueden hablar de esto de una manera sensible, olvídate de que tomen decisiones cuidadosas al respecto.

Y aunque no creo que la mayoría de los abusadores merezcan más oportunidades, es tonto pensar que la liga y sus miembros no continuarán lidiando con estos problemas en una escala nacional muy pública. Seguiremos teniendo estas conversaciones.

Y así, al decidir sobre cómo avanzar después de los informes de violencia, pensar en lo que necesitan y desean las víctimas de violencia doméstica, sus historias y experiencias, y el impacto de nuestras decisiones en sus vidas debe ser nuestro enfoque. Su segunda oportunidad, no la de la persona que las dañó, debe ser nuestra principal preocupación.

Jessica Luther es periodista independiente, autora y coconductora del 'podcast' deportivo feminista "Burn It All Down".

Este texto fue publicado originalmente en 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido y editado.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.