VOCES
16/07/2018 8:13 AM CDT | Actualizado 16/07/2018 9:33 AM CDT

No esperaba seguir soltera a los 42, y así fue como lo acepté

Jenn Maronek
La autora en Sydney, después de su divorcio.

En el verano de 2009, justo antes de cumplir 33 años, me encontraba en medio de un divorcio que me hizo sentir avergonzada, anormal, perdida y, honestamente, como si mi vida no valiera una mi**da.

Soy enfermera, así que me trabajo es servir y ayudar a otros. Desafortunadamente de alguna manera conseguí programarme en una mala versión del cuidado, que, como me dijo mi terapista, me hizo una excelente codependiente en las relaciones. Verán, mi matrimonio era extremadamente tóxico y yo me sofocaba en el veneno. No sabía qué otra cosa hacer que no fuera aferrarme a los restos del amor que quería sentir sin ser capaz de ello.

Y después de mi divorcio seguía sin saber cómo lograrlo. Me sentía atrapada en el Punto A, luchando por llegar al Punto B.

La mala suerte en las citas me hizo darme cuenta de que la vida quería que dejara de conformarme con el molde.

Mientras intentaba recomenzar, me parecía difícil no obsesionarme con los mensajes de la sociedad y mis círculos sociales respecto a cómo "se suponía" que fuera. Mis expectativas habían sido influenciadas por los matrimonios de mis padres, mi hermana y mis amigos.

Se me ocurrían formas de cumplir mis sueños o tener una familia, y sentía que debía acelerar mis metas, pues me acercaba a la "edad maternal avanzada". Así que me puse a la tarea: intenté conocer un hombre mientras practicaba mis hobbies, en el trabajo, en idas solitarias a bares, a través de apps de ligues o en citas organizadas por amigos, y nada funcionó. Hubo momento increíbles llenos de risas y ligue, pero la mayoría de estas citas fueron dolorosas y no sentí una chispa o una conexión.

La mala suerte en las citas me hizo darme cuenta de que la vida quería que dejara de conformarme con el molde. Descubrí que no tenía que conocer a mi Príncipe Azul para abrirle la puerta a la verdadera felicidad. Una vez que me di cuenta de esto, estaba en camino a encontrar mi verdadero poder y paz.

Aprendí a cuidarme, y encontré el tiempo para priorizar y buscar las cosas que disfruto. Me apasiona cuidarme con comida saludable y ejercicio, y he descubierto una pasión por prácticas espirituales como la lectura del Tarot, la meditación y perderme en la naturaleza. Estas cosas me ayudan a escuchar mi intuición y confiar en ella. Ya no me aferro a nada, en lugar de eso siento la bendición interna y el empoderamiento de la autoexploración como una mujer segura e independiente.

Ahora soy toda una pionera, con una nueva sensación de libertad, autoexpresión y resiliencia. Superé mis propias barreras mentales y el miedo a quedarme sola. Ahora estoy orgullosa de erigirme como una mujer liberada que viaja por el mundo segura de sí misma. Puedo levantar una mano para parar un taxi y sentir orgullo de llegar a mi destino. Tengo siente sellos estampados en mi pasaporte (pruebas del éxito), sin contar todos los lugares en los que he vivido o visitado en Estados Unidos.

Mi camino de reparación incluyó la decisión consciente de no tener hijos, pero regocijándome en el hecho de que puedo ser una especie de madre para mis pacientes. Todavía limpio traseros y me las veo con sangre, sudor y lágrimas. Después me voy a casa a recargarme.

Vivo conectada conmigo misma y soy la pareja que busqué por tanto tiempo. Vivo energetizada, con un sentido de propósito como una persona saludable, soltera, completa.

No me malinterpreten: hay momentos (festividades, cumpleaños y el Día de San Valentín) cuando la lucha con la soledad se vuelve real. ¿Pero quién dice que no puedes tener romances y diversión mientras estás soltera? Todavía disfruto de mi vibrante compañía, y me saco a la calle y me encanta probar nuevas cosas. Me compro flores cada semana y tomo baños de burbujas a la luz de las velas, porque lo valgo. El hogar que he creado es mío, y me regocijo de saber que no soy prisionera y no temo estar sola.

Mi proceso de sanación tomo mucho tiempo (casi nueve años), pero estoy cerca del Punto B. Vivo conectada conmigo misma y soy la pareja que busqué por tanto tiempo. Vivo energetizada, con un sentido de propósito como una persona saludable, soltera, completa.

Sigo abierta a la idea de encontrar un compañero guapo y divertido con el que pueda compartir mi vida, pero tiene que ser un compañero similar que sume a mi vida, no que le reste. Son las matemáticas de las relaciones. Encontrar pareja se trata de conocer nuestro propio valor.

Y la mejor parte es que en realidad no estoy sola. Mi familia y mis amigos, solteros y casados, han estado junto a mí y me han apoyado en mi camino a hacerme responsable de mí y mi felicidad. Son mi comunidad, y admiran mi fuerza y me recuerdan que estar casada y con hijos solo es un camino, uno distinto, y no necesariamente el mejor.

Me emociona descubrir lo que me depara el futuro. Sin importar lo que suceda. Sé que no se tratará de organizar mi vida alrededor de otra persona para ser feliz. Se tratará de priorizar la hermosa relación que tengo conmigo. Estoy muy agradecida que el camino que surgió de mi divorcio me haya enseñado todo esto, y estoy emocionada de seguir soltera a los casi 42.

Este blog apareció originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y fue traducido por Víctor Santana.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.