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19/06/2018 1:00 PM CDT | Actualizado 19/06/2018 2:06 PM CDT

#Amlópolis: una visión para la SEDATU

Soltan / Corbis via Getty Images
#Amlópolis: un muy buen punto de partida para repensar las ciudades.

En la reciente #CumbreInfonavit, Edward Glaeser, autor de El triunfo de la ciudades y uno de los economistas urbanos más influyentes, señaló la importancia de exigir a los candidatos presidenciales que tengan una política urbana clara, que entiendan que el futuro del país depende de cómo le vaya a las ciudades.

En realidad, el tema de ciudades estuvo ausente durante la campaña y los debates. Seguimos viéndolo como el escenario o el telón de fondo de otras cosas más importantes. Sin embargo, ayer se presentó #Amlópolis, documento que resume las propuestas de Morena para la SEDATU. Un planteamiento fresco, que se adelanta a proponer y no a reaccionar, sobre temas que aunque no sean los más rentables en la campaña, son estratégicos para el país.

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A pesar de que no me gusta el nombre ni tantito (recientemente leí La fiesta del chivo y Amlópolis me hace sentir cerquita cerquita de Ciudad Trujillo), el contenido del documento es muy positivo. La SEDATU suele encabezar la lista de quienes piensan en eliminar una secretaría o dos, por lo que es una gran noticia que @MeyerFalcon entienda su potencial y presente ideas concretas para fortalecerla.

Tener una política nacional sobre el desarrollo de las ciudades puede detonar dinámicas muy positivas de productividad, seguridad y bienestar. ¿Se imaginan duplicar la cobertura nacional del transporte masivo como meta nacional?, ¿o mejorar la eficiencia de los servicios públicos gracias a una buena coordinación de autoridades en las 74 zonas metropolitanas? Ese es el potencial de la SEDATU.

Después de años de poner la carreta delante de los bueyes, o sea la vivienda antes que la ciudad, Amlópolis plantea una política territorial en el orden correcto: primero el desarrollo regional, luego el metropolitano, después el urbano y la gestión del suelo.

No es vivienda digna si no tiene servicios o si se ubica a tres horas de la ciudad.

Con base en esa planeación, vienen después la vivienda y la movilidad. Porque no es vivienda digna si no tiene servicios o si se ubica a tres horas de la ciudad, y tampoco hay kilómetros de metro que alcancen para mover a las personas entre orígenes y destinos cada vez más distantes. Ya aprendimos que no se puede construir un mega fraccionamiento de cientos de viviendas en medio de la nada y esperar a que la ciudad llegue solita. Primero, lo primero.

Una vez que los temas están planteados en el orden correcto (la forma es fondo), Amlópolis identifica muy bien el rol del gobierno federal en la política urbana: no se trata de que venga la SEDATU a un municipio a tapar baches o arreglar fugas de agua.

Al gobierno federal le toca el financiamiento para proyectos de gran escala, por lo que se propone revisar el Fondo Regional y el Fondo Metropolitano. Le toca también vigilar que estados y municipios armonicen sus leyes y normas y que cuenten con instrumentos tan indispensables como un Programa de Desarrollo Urbano o un Atlas de Riesgos, inexistentes incluso en municipios con alta exposición a fenómenos naturales.

Thomson Reuters Foundation / Reuters /Edgard Garrido
¿Se imaginan duplicar la cobertura nacional del transporte masivo como meta nacional?

También, el gobierno federal puede facilitar la coordinación entre autoridades en un ámbito estratégico: las 74 zonas metropolitanas en donde viven más de 75 millones de personas (62.8% de la población nacional).

¿Cómo hacer para que una multiplicidad de autoridades que responden a diferentes tiempos e incentivos políticos se pongan de acuerdo? Amlópolis propone un Sistema de Planeación Metropolitano para vigilar la congruencia entre lo que dicen los planes metropolitanos y los urbanos. Plantea también la creación de Agencias Metropolitanas para gestionar servicios cuya naturaleza no respeta fronteras políticas, como el agua y la movilidad. Estas agencias funcionan en ciudades de muchos países; si se diseñan adecuadamente, pueden ser una importante palanca de cambio.

Otro tema tradicionalmente ignorado ocupa un lugar protagónico en Amlópolis: el suelo urbano. Hemos aprendido, en México y en el mundo, que dejar al mercado la tarea de hacer un uso eficiente e incluyente del suelo, no funciona. El suelo bien localizado es un un recurso tan limitado, que si no hay una política activa del Estado, si no se regula y aprovecha bien, en el mercado formal prolifera la especulación, y en el mercado informal, soluciones de vivienda que no dan seguridad física ni patrimonial a sus habitantes.

Ya aprendimos que no se puede construir un mega fraccionamiento de cientos de viviendas en medio de la nada y esperar a que la ciudad llegue solita.

Amlópolis propone una campaña de regularización de la propiedad, lo cual en principio me parece positivo y justo. Sin embargo, debe seguirse un proceso sujeto a muchas condiciones, que inhiba la proliferación de más asentamientos informales y, por el contrario, detone círculos virtuosos de valorización.

Podemos diseñar, por ejemplo, un esquema obligatorio de reagrupamiento parcelario. Esta figura permite redibujar los límites de las propiedades en un polígono para asegurar que haya suficiente espacio para vialidades, infraestructura de servicios y equipamientos. Al final del reagrupamiento, cada propietario tiene un terreno más pequeño, pero de mucho mayor valor, y que garantiza una mejor calidad de vida.

Especial
El esquema obligatorio de reagrupamiento parcelario permite redibujar los límites de las propiedades.

Amlópolis plantea un modelo de ciudades compactas, conectadas, sustentables, seguras e inclusivas. Conceptos nada novedosos en lo retórico. Habrá que ver si la SEDATU logra fortalecerse para posicionar esta visión por encima de las lógicas sectoriales y el poder avasallador de instancias como SCT, SEP y SALUD que, al construir infraestructura y equipamientos, suelen influir más en la configuración de las ciudades que las propias autoridades locales.

Por ahora, este documento es un muy buen punto de partida. De hecho, las propuestas de otras plataformas son tan limitadas que, llegue quien llegue, debería considerarlo como un referente.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.