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13/12/2018 6:00 AM CST | Actualizado 13/12/2018 6:00 AM CST

Salir del clóset: nadie se muere de homosexualidad ajena

Salir del armario es un proceso constante, sostenido en el tiempo, que no se agota en un primer acto.

Westend61 via Getty Images
No debemos aceptar presiones de ningún tipo. Más bien, tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles por educar a nuestros interlocutores.

"No le cuentes a tu padre... esta noticia lo mataría"; "Recuerda la depresión de mamá. No podría resistirlo". Este es el tipo de advertencias —o presiones— que recibimos la mayoría de las personas lesbianas, gais o bisexuales que salimos del clóset en nuestros círculos íntimos. Se nos pide que "cuidemos" de otros, como si nuestra orientación sexual pudiera provocarles un daño irreparable; como si fuéramos armas cargadas, capaces de destruir vidas por el solo hecho de revelar quienes somos.

Estas presiones son mucho más comunes de lo que se piensa. Preparando el libro Salir del clóset: todo lo que hay que saber, que escribí en coautoría con la psicóloga Raffaella di Girolamo, recabamos decenas de testimonios que confirman que salir del armario es un proceso constante, sostenido en el tiempo, que no se agota en un primer acto y que nos pone a prueba en el manejo de las presiones que recibimos de nuestros entornos.

Al mismo tiempo constatamos que esos entornos tratan permanentemente de incidir en las conductas de lesbianas, gais y bisexuales, motivados por razones diversas, generalmente asociadas a los cuestionamientos sociales (el "qué dirán") y a ese impulso tan humano (¡y tan nocivo!) de poner las propias necesidades por sobre las del otro.

En nuestro libro entendemos el proceso de salir del clóset como una expresión de amor personal ("autoamor", lo llamamos), y no como una búsqueda de validación a través de otros.

El resultado de todo esto es que podemos terminar sintiendo una responsabilidad que no nos corresponde en relación al supuesto "cuidado" que debiéramos ofrecer a madres, padres, abuelos, amigos, etc. Para no caer en ese juego de manipulaciones hay que primero comprender por qué y para qué salimos del clóset. Nuestra tesis es que el primer acto de cuidado y responsabilidad debe ser con uno mismo; que no hay nada más importante que el propio bienestar y seguridad.

En nuestro libro entendemos el proceso de salir del clóset como una expresión de amor personal ("autoamor", lo llamamos), y no como una búsqueda de validación a través de otros. Esto es más que un matiz: es un elemento fundante del cómo y el para qué hacemos pública nuestra orientación sexual.

Para que ese cuidado y amor con uno mismo llegue a producirse, y para que nadie pueda invalidarnos, hay que romper el tabú que se ha instalado sobre la homosexualidad; ese que la ha situado en el campo de lo perverso, lo enfermo, lo criminal y, por tanto, de lo indeseado. Aunque las percepciones sobre la homosexualidad han cambiado en las últimas décadas, el peso del tabú sigue siendo "inmovilizador" para un buen número de homosexuales y bisexuales. Pero también continúa alimentado una serie de mitos desde los cuales muchos heterosexuales se han sentido en el derecho de exigirnos cierto tipo de comportamientos.

Precisamente por eso escribimos el libro: para romper el tabú. O lo que queda de él. Si entendemos el tabú como aquello de lo que no se habla, como una maquinaria de silencio hecha para mantener el statu quo, entonces podremos comprender por qué es importante ponerle palabras a procesos como salir del clóset. La máxima es clara: solo existe lo que nombramos.

No podemos dejar que otros nos quieran devolver al armario solo porque "no lo podrían soportar".

Por eso, en el libro tenemos mensajes para los que quieren salir de ese incómodo armario, pero también para los que pertenecen a sus entornos. Aquí algunos de ellos:

1.- Salir del clóset es una expresión de que nuestra orientación sexual se ha acoplado con nuestra identidad, y que estamos listos para abrir al mundo eso que tanto nos ha costado. Por lo tanto, como hay detrás un proceso largo, complejo y no exento de dolores, no podemos dejar que otros nos quieran devolver al armario solo porque "no lo podrían soportar".

No debemos aceptar presiones de ningún tipo. Más bien, tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles por educar a nuestros interlocutores; para hacerlos entender que esto no se trata de una moda, una opción o incluso algo que hacemos para castigarlos, cosa que muchos padres piensan.

2.- En algunos casos tendremos que hacer ciertos duelos. Hay quienes no querrán aceptar lo que somos y buscarán ponernos en una situación de "o tu homosexualidad o tu familia". Sin duda se trata de una encrucijada difícil de resolver. Sin embargo, hay un principio que ya hemos esbozado aquí, pero que queremos reforzar: nadie es más importante que nosotros mismos.

Eso quiere decir que podrían haber situaciones extremas en las que tendremos que optar por alejarnos de quienes nos dan la espalda. La buena noticia es que esto podría no ser permanente: que con sensibilidad y educación, podrían volver a nosotros una vez que hayan comprendido que el amor es más grande que los prejuicios. Al final, no se debe vivir para otros.

3.- A las personas heterosexuales, las invitamos a aproximarse a este proceso desde el lugar correcto. Porque, como decimos en el libro, hay por lo menos tres maneras de enfrentarlo: a) La primera es desde una aproximación normativa, esto es, desde lo que nos han enseñado como "bueno" y "malo". Aquí se presenta un enorme problema, porque la historia, la cultura, las instituciones, los discursos y más están demostrando que todo lo que se nos enseñó sobre la homosexualidad está teñido de un sistema de valores que hoy está profundamente desajustado a los tiempos.

b) La segunda forma es desde lo racional, o sea, desde lo que cognitivamente podemos identificar como importante, ajustado al momento histórico y bueno para la humanidad. Aunque desde este lugar podría asegurarse un resultado mejor, suelen haber "cortocircuitos" cuando alguien cercano habla por primera vez de su homosexualidad. Muchas personas que dieron testimonio para nuestro libro nos dijeron: "mi familia siempre se manifestó muy abierta sobre este tema. Sin embargo, cuando salí del clóset, su reacción fue muy mala". Esto quiere decir que la racionalidad no es suficiente para enfrentar procesos humanos sobre los que todavía pende el tabú.

Por eso recomendamos: c) Aproximarse desde el afecto. Y para hacerlo hay que dar un paso atrás, postergarse momentáneamente y escuchar activamente lo que el otro, u otra, tiene para decirnos. Hay que hacerlo sin narcisismo y entendiendo la historia que hay detrás, pero por sobre todo: entenderlo como un acto de amor y confianza.

Así visto, podemos decir categóricamente: es mejor salir del clóset, porque al final, nadie se muere de homosexualidad ajena. Cualquiera puede vivir con esta noticia y hacerla parte de su repertorio de vida. Lo demás es manipulación.

Editorial Aguilar
Libro 'Salir del clóset. Todo lo que hay que saber', de Jaime Parada y Raffaela di Girolamo. Imagen: Editorial Aguilar

Checa aquí más información del libro.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.