VOCES
06/07/2018 11:00 AM CDT | Actualizado 06/07/2018 4:43 PM CDT

Una historia oral del voguing en boca de un pionero de este icónico baile

En los ochenta los barrios de Nueva York eran como bunkers. La mezcla de crisis fiscales, alboroto racial y una prolífica cultura de la droga prolífica ensombrecieron a una ciudad que antes creía firmemente que era el centro vibrante de la economía de Estados Unidos.

La cultura queer de Nueva York se forjó, de manera importante, bajo esas condiciones; la imposibilidad de aparecer en público de acuerdo a la identidad propia alejó a muchas personas queer fuera de la sociedad "respetable". El resultado fue, como suele suceder en las culturas represivas, una ola potente de arte que reflejaba el sufrimiento, la frustración y necesidad de expresarse y pertenecer a un mundo que quería borrarte.

César Valentino descubrió el vogue en 1982 y, asistiendo a fiestas y clubs gays a lo largo del West Village y el Lower East Side se enamoró de este género de baile autocelebratorio. Pronto Valentino se unió al grupo más célebre de pioneros del vogue, y desarrolló movimientos de baile importantes, como el Valentino Dip.

Este estilo de baile, en el que los participantes se exhiben en una serie de poses como las que usaría una modelo en una pasarela, ha sido adoptado con fervor por la cultura pop, desde las personas a las que simplemente les gusta bailar a hasta la reina del pop.

Desde la primera vez que bailó, en 1983, Valentino ha sido embajador de esta forma de arte, llevándolo a las páginas de revistas como Vanity Fair hasta los salones sagrados la Academia de Teatro y Danza Americana Alvin Ailey, donde trabaja como profesor, y a lo largo y ancho de internet, donde el bailes es inmortalizado con videos de YouTube y GIFs que hacen fans de todas las edades y estilos de vida.

El HuffPost habló con Valentino sobre los orígenes del "voguing", qué significaba entonces para la comunidad gay y qué se siente ver a esa forma de arte florecer más allá de sus orígenes humildes para convertirse en un fenómeno internacional.

Courtesy of Chantal Regnault from her book
César Valentino ayudó a llevar el voguing de las fiestas secretas a las páginas de Vanity Fair.

¿Podemos iniciar contigo entrando en escena? ¿Cómo fue siquiera que te topaste con el vogue en los ochenta?

La primera vez que visité el West Village fue en 1982, y vi a la gente que hacía esos movimientos, pero no estaba seguro de qué se trataba, porque no iba mucho a esos lugares. Fue hasta 1983 que realmente vi mucho, porque estaba ahí frecuentemente, y vi a gente en los muelles del West Side, que era donde los gays solían reunirse (era un lugar para congregarse, un espacio seguro). Y vi este baile. Era como si estuvieran peleando, pero bailaban, y me quedé: "Wow, me llega toda esa fuerza". Me sorprendió. Modelaban, detenían sus movimientos, pero también tenían un corte egipcio, tonos de jeroglíficos y artes marciales, y no lo podía creer.

Naturalmente me fui a casa a practicar. Dije: "Lo que sea esto (mis amigos me dijeron que se llamaba vogue), necesito aprender los movimientos básicos y la razón detrás de ellos."

¿Por qué entonces te impactó tanto? ¿Qué pasaba en tu vida que te acercó a esa forma de arte?

Lo que me impactó fue que era una forma de autoexpresión. Recuerda, eran los inicios de los ochenta, así que no podíamos ser abiertamente gays, así que este era un lugar donde la gente se reunía y podía expresarse. Mucha gente había sido relegada al clóset, ya fuera en el vecindario, el metro o cualquier lugar. Y este era un baile libre, expresivo que celebraba tu individualidad, belleza y atributos. Tenía sentido. En un mundo en el que éramos juzgados por esas cosas, teníamos la oportunidad de expresarnos con el baile.

No es nada más un fenómeno de YouTube o algo que posteamos en Facebook porque es bien visto. No, este es nuestro estilo de vida. Es nuestro baile de supervivencia.

Quería tocar también esa tema porque, obviamente, la comunidad LGBT de entonces era reprimida, y aún así conjuró una forma de arte que se trata de mostrarte, de presentarte ante el mundo. En ese sentido era desafiante.

Absolutamente. De nuevo, era una cosa underground porque no era algo que pudieras hacer en cualquier lado abiertamente. Y el concepto que amaba del "voguing" era que habíamos encontrado un lugar donde no solo podías ser tu mismo, sino que le daba a la gente que en el mundo real no tenía las posibilidades que presentaba el baile (ser modelos, diseñadores, etc.) para vivir la fantasía de momento. Los bailes y el vogue son una oportunidad de vivir algo que probablemente no podrías siquiera internet en el mundo real, al menos no de momento. Ahora está más comercializado y popularizado a través de videos musicales, pero entonces nadie había escuchado nada al respecto, y a menos que estuvieras ahí físicamente, en el Village o los clubs gays, ni siquiera habrías sabido que existía. Los bailes eran muy secretos, eventos privados.

Abajo: César Valentino

¿Cómo ha sido para ti ver que esa forma de arte a la que te acercaste en un momento íntimo explotó en un fenómeno global? Obviamente ahora es visto de una manera muy diferente a cuando ustedes empezaron.

A lo largo de los años, claro, el "voguing" ha cambiado, y se han creado distinto estilos, pero pienso que conceptualmente el "vogue" es "vogue", y estas categorías se crearon para darle a la gente la oportunidad de participar. Sabes, estos eventos eran concursos de drag queens, y luego se hizo la categoría para que participaran los chicos gays, y después a las mujeres (que incluyeron a las lesbianas), y las categorías se trataban de darle oportunidad a todos.

Creo que a lo que quiero llegar es que estoy de acuerdo con el fenómeno global y con lo que ha pasado con el "vogue" al paso de los años, y no es la primera vez que lo experimento... Hubo dos oleadas en diferentes momentos, en los ochenta y los noventa, que desapareció y volvió, pero el hecho de que la gente lo haya hecho suyo es algo increíble.

Por supuesto, se pierde mucho en la traducción, porque mucha gente no conoce la historia y en realidad no saben por qué nos movemos así. No es nada más un fenómeno de YouTube o algo que posteamos en Facebook porque es bien visto. No, este es nuestro estilo de vida. Es nuestro baile de supervivencia.

Abajo: César Valentino

De acuerdo. Y creo que mucha gente lo ve de forma superficial y solo se interesan en los elementos estéticos del "vogue", y muchas personas no aprecian la profundidad que hay detrás.

Sí, es mucho más profundo que decir "bien, vamos a mover los brazos, y entre más rápido pongas tu espalda en el suelo, mejor". Se ha convertido en eso, en la parte dramática y el aspecto femenino, y me digo "Sí, si todos hacemos "voguing" exactamente igual, deja muy poco espacio para la individualidad".

En aquel entonces creábamos los movimientos. Se creaba el movimiento y se le ponía el nombre del diseñador de la casa. Yo hice muchos movimientos (el Valentino Dip, el sacacorchos). Eran movimientos que creaba una persona y adquirían su nombre o el de la casa, así que pienso mucho en ese elemento que se ha perdido, porque ahora se trata más de cinco pasos y tienes que seguir las reglas. Deja poco espacio a la creatividad, y para la gente en los ochenta se trataba de crear tu pose insigne, movimiento, giro o vuelta. Esa es la única cosa que creo que ya se perdió. No hay muchas personas que practiquen el estilo original. Ahora todos están interesados en lo que es popular, que es el estilo femenino.

Nada en exceso es bueno, y siento que cuando se satura y los bailes y competencias se tratan de una sola cosa se pierde el propósito por el que vas a un baile, es que darle a todos la oportunidad de participar.

Fui uno de los pioneros de este baile, y todavía soy afortunado de estar aquí. Sobreviví a todas las cosas que mis compañeros no.

Entiendo. ¿Dices que en realidad no te obsesiona la fanfarria y los halagos?

Eso es algo del ego. Si es algo que te presiona, que te importa, que te preocupa... y luego empezamos a entrar en todo el tema de la raza.

¿A qué te refieres?

La gente habla de cómo ahora muchos blancos están en el "voguing" y que gente del otro lado del mundo lo hace. Es contraproducente. No importa cuál sea la raza. Escuchen el disco de Vogue de Madonna, por ejemplo. No importa si eres negro, blanco niño o niña. Madonna hace que la gente sienta cosas (Madonna hizo esto, hizo esto otro). Piensa lo que quieras, pero la canción deja claro que esto es para todos. Cualquiera puede hacerlo. Es un sentimiento. Es un movimiento, y debe serlo contra los "yo necesito esto, no puedes tenerlo". Se convierte en una policía del "vogue" que quiere imponer leyes y regulaciones. ¿Por qué? Ese no es el valor más importante desde el que empezamos.

Te entiendo.

Para mí, por lo menos. Porque pienso, basándome en mi experiencia y mis observaciones con los años, fui uno de los pioneros de este baile, y todavía soy afortunado de estar aquí. Sobreviví a todas las cosas que mis compañeros no (abuso de drogas, violencia, SIDA). Es el testamento de mi supervivencia, y tengo que estar en un buen lugar emocional para decirle a la gente: "Mira, si llevas una vida limpia y eres fiel a tus valores, también puedes hacer esto".

Courtesy: Cesar Valentino
César Valentino posa con sus alumnos de vogue en el Alvin Ailey American Dance Theater

Tu objetivo es llevar al "vogue" tan lejos como puedas en el mundo, en lugar de mantenerlo como una forma exclusiva de arte.

Absolutamente. Creo que en importante ponerlo ahí fuera. No es solo una moda. Esto, para nosotros, fue un baile de supervivencia, pero también un baile social. ¿Cómo nos comunicábamos entonces? Sabes, si no tenías teléfono o dinero para usar uno público, encontrabas la manera de llegar a los eventos. Así socializábamos. Así nos juntábamos. Siempre había competencia. Siempre había miradas críticas. Eso no va a terminarse. Pero así nos uníamos. Esto nos unía.

Es una forma profunda de explicarlo. La mayoría de las veces que estamos en el "voguing" lo vemos como un evento comunal, pensando que nuestros actos se circunscriben al evento, pero sin realmente pensar en las formas que el evento puede convertirse en un refugio constante como el que describes.

Absolutamente. Por ejemplo, doy clases en diferentes universidades, seminarios, talleres y paneles de discusión, y enseño la historia y los movimientos. La Universidad de Indiana me ha invitado en dos ocasiones a participar en sus talleres de arte africano, que están muy relacionados con estudios de la diáspora, bailes de la diáspora y cosas así. Y eso no es poca cosa, pues es mucho más profundo que decir "yo soy fabuloso, tú no".

Esto es sobre una lucha, una supervivencia, una experiencia y todo ese tipo de elementos. Y para mí es muy satisfactorio que se me incluya y se me pida participar en esas cosas, porque la parte educativa, para mí, es tan importante como el movimiento. ¿Por qué nos movemos? ¿Entiendes el movimiento? ¿Qué intentas conseguir con esos movimientos? Muchos no pueden responder esa pregunta.

Claro. Pueden estar inspirados por el movimiento, pero no por la emoción.

Exacto. "Ay, qué divertido". No, es más profundo que eso. ¿Que está diciéndome tu cuerpo? Cuéntame una historia con tu "vogue". Dime quién eres. Dime qué te hace resaltar de los demás. Esto es parte de lo que hicimos en los ochenta. Creamos un estilo original, movimientos originales, diferentes sentimientos y matices que hicieron a la gente pensar "entiendo lo que quiere decirme". Hay muchos clones por ahí. De esos hay muchos. Necesitamos que sobresalgas, ¿entiendes?

¿Alguna vez tomas un momento para sentarte y apreciar el hecho de que este arte y estos movimientos que conjuraste en tu mente ahora se enseñan en algunas de las escuelas de danza más aclamadas del mundo?

Estoy en un punto de humildad, que cada día me despierto feliz de estar vivo. Soy un superviviente, y soy afortunado de seguir aquí. Creo que lo que me hace seguir es el hecho de tener estas oportunidades de enseñar. Que Ailey creyera en mí es más que suficiente. "Te queremos aquí. Confiamos en tu historia". Eso es lo que quiero. Pero sí, hay momentos en los que me he dicho "esto es profundo". Y esa es una enorme responsabilidad, y agradezco a Dios por las bendiciones y la oportunidad de compartir mi historia, mi experiencia y mis retos.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos, y fue traducido por Víctor Santana.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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