EL BLOG
03/10/2016 11:55 AM CDT | Actualizado 03/10/2016 12:51 PM CDT

Y tú, ¿qué te tatúas?

Getty Images/iStockphoto

Recuerdo muy bien a mi mamá regañándome cuando iba en la secundaria porque me escribía los teléfonos de mis amigas en el brazo y siempre era la misma frase: ¡No te pintes, pareces presa!

A lo largo de los años y ya con tres tatuajes en mi cuerpo –no sirvieron de mucho los regaños de mi mamá- sé que ella, como muchas personas, sabía que en los centros de reclusión (cárceles) existía el tatuaje como práctica común de las personas privadas de su libertad (presos/as) para marcarse algo en su cuerpo y no perder el vínculo con la realidad que les estaría esperando –en el mejor de los casos– al salir.

Pero ahí no termina el vínculo entre los tatuajes y su criminalización, ya que como recordarán, la Mara Salvatrucha acostumbraba a contar las historias de sus crímenes a través de tatuajes en sus cuerpos.

El tatuaje, por el motivo que sea, es una acción que ha venido haciendo la humanidad desde siempre

La verdad es que la historia del tatuaje no tiene su origen en las cárceles, ya que existen antecedentes de tatuajes prehistóricos a raíz del hallazgo de un hombre congelado, seguramente un cazador (de hace más de 5,000 años), que se encontró en los Alpes Italianos y que tenía dos tatuajes en cada rodilla. Así que el tatuaje, por el motivo que sea, es una acción que ha venido haciendo la humanidad desde siempre.

Karina Buendí­a / COPRED
Jacqueline L'Hoist, presidenta del COPRED.

No soy experta más que en mis propios tatuajes, sé porqué me los hice, el momento y la razón, además recuerdo muy bien el dolor de cada uno de ellos. En lo que sí soy experta es en la discriminación que viven las personas que se tatúan, por ello es que desde el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) trabajamos todos los días para combatir este flagelo social.

Si bien la discriminación por tatuajes no es de las primeras causas de denuncias en este Consejo, ya que alcanza solo el 3 por ciento de los casos, sí destacan dos principales derechos violentados: el primero es el derecho al trabajo y el segundo el derecho a la educación.

Sobre el derecho laboral es frecuente que la fuente empleadora pregunte en su solicitud de empleo si están tatuados o de plano solicitan se abstengan de presentarse las personas que tengan algún tatuaje. En estos casos el prejuicio se detona principalmente en un sentido: la apariencia, ya que las víctimas aseguran recibir comentarios como "se ve mal y sucio", "eso de rallarse el cuerpo no está bien" o "tu imagen no da confianza". ¡Claro!, les pasa lo mismo que a mi madre: vinculan el tatuaje con las personas privadas de su libertad, aunque ninguna de ellas haya cometido alguna falta cívica, ni mucho menos algún delito.

Si bien la discriminación por tatuajes no es de las primeras causas de denuncias en el COPRED sí destacan dos principales derechos violentados: el primero es el derecho al trabajo y el segundo a la educación

En el caso del derecho a la educación, se les discrimina principalmente al negarles la inscripción o reinscripción, parecería que nadie quiere un estudiante tatuado. Es ahí cuando se detona de nuevo el prejuicio: "Seguro es drogadicto/a", "no será disciplinado/a", y de nuevo la apariencia, "no da confianza".

Desafortunadamente hemos construido un paisaje social donde las personas deben ser de determinada manera, sobre todo con la apariencia física y forma de conducirse; de preferencia debes ser de tez blanca, con ropa de marca o por lo menos bien combinada (lo que eso signifique) y debes tener "clase", es decir, que te veas "gente de bien". Esto me hace recordar aquel dicho: "Como te ven, te tratan".

Los tatuajes también tienen su parte clasista, es decir, depende quién los tenga será o no será discriminado/a

Sin embargo, como en todo hay excepciones. Nadie discriminará, e incluso elogiarán, a aquellos famosos/as que tengan tatuajes, como los jugadores de fútbol soccer Lionel Messi, del Barcelona, que tiene tatuajes en un brazo y una pierna; el también futbolista Nile Ranger, quien tiene tatuada la parte posterior del labio; Neymar, que tiene tatuajes en el cuello, pecho y más partes del cuerpo. Y así podríamos seguir la lista con jugadores como Javier Aquino, Jonathan Orozco, entre muchos otros.

Los de Messi tienen sentido familiar:

Y uno de Neymar es muy deportivo:

Es por ello que, sin duda los tatuajes también tienen su parte clasista, es decir, depende quién los tenga será o no discriminado/a. Un ejemplo interesante es la policía de San Francisco, en Estados Unidos, donde muchos/as de sus integrantes están tatuados.

Sinceramente considero que la discriminación por tener tatuajes va de salida en el mediano plazo, ya que cada vez somos más las personas tatuadas, muchas de ellas jóvenes, quienes pronto serán tomadores de decisión y, espero, no ejerzan estas conductas hacia otras personas.

Mientras tanto reflexionemos la próxima vez que tengamos que contratar a alguien con tatuajes, o que seamos profesores de alumnos/as que hayan dibujado su cuerpo. Cuando te encuentres con alguien así pregúntale por qué se tatuó, seguramente encontrarás una historia de amor o de compromiso con alguna causa. Y es ahí, donde te darás cuenta que esa imagen no hace a una persona menos valiosa.

(VIDEO: El paso a paso de un tatuaje)