EL BLOG
17/05/2018 12:44 PM CDT | Actualizado 18/05/2018 1:16 PM CDT

Javier Valdez y el precio de revelar la verdad en México

Ixchel Cisneros
Griselda Inés Triana, viuda del periodista Javier Valdez, durante la marcha para conmemorar el primer aniversario de la muerte de su esposo.

Sus ojos parecen sin brillo pero con mucha rabia, se ha cumplido un año del asesinato de su alma gemela, de su compañero de vida. Griselda encabeza la marcha y grita a todo pulmón "¡Javier Valdez, vive!" mientras el sol de Culiacán, Sinaloa, le dora la piel.

Son por lo menos 100 quienes acompañan a Gris en su andar hacia la fiscalía del Estado. Podrían parecer pocos, pero en una ciudad no acostumbrada a salir a las calles para exigir justicia, son muchos y muy solidarios. Están habituados a caminar con 40 grados centígrados, no se inmutan, no se quejan.

Quienes sí lo hacen son algunos automovilistas que frenéticos tocan el claxon para reclamar por el cierre momentáneo de las vialidades.

En el contingente también caminan periodistas y activistas de otros estados que han viajado para acompañar a la familia de Javier y a sus ex compañeros de trabajo. Ahí están Adela Navarro, directora del semanario Zeta de Tijuana y los periodistas Alejandro Almazán, Marcela Turati, Daniela Pastrana e Ignacio Rodríguez Reyna. Jan Jarab, representante en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, avanza sin decir una palabra.

Ellos y ellas exigen justicia en el caso del asesinato del periodista especializado en temas de crimen organizado, violencia y desigualdad Javier Valdez Cárdenas, quien el 15 de mayo de 2017 fue obligado a bajar de su carro en plena luz del día por dos hombres encapuchados que le cerraron el paso, le exigieron que se hincara y le dispararon 12 veces.

Con su muerte, reporteros de Sinaloa y de todo el país se sintieron vulnerables: si eran capaces de matar a alguien tan visible como Javier, eran capaces de matar a cualquier otro u otra.

Ese mismo día, antes de la marcha, nos despertamos con la noticia de que habían asesinado en Villahermosa, Tabasco a otro periodista. A Juan Carlos Huerta, dos hombres también le cerraron el paso y le dispararon hasta dejarlo muerto en el interior de su auto.

De no ser por periodistas valientes como Javier, jamás nos hubiéramos enterado de las historias de los jóvenes que son obligados a trabajar con los cárteles de las drogas, o de los casos de corrupción.

Pero, ¿por qué en México han matado a más de 100 periodistas en los últimos dos sexenios y los ciudadanos no hemos salido a exigir justicia por sus asesinatos?, ¿por qué hemos normalizado la violencia al grado que nos parece común que esto suceda?, ¿por qué criminalizamos a las víctimas de esta absurda guerra contra el narco?, ¿por qué no somos solidarios con el dolor de las familias de las víctimas?

Entiendo que existe un sector de la prensa que ha desprestigiado nuestra labor al recibir dinero del gobierno y publicar únicamente las "versiones oficiales", que han dejado de hacer periodismo para convertirse en unos reproductores de lo que dice la clase política dominante. Pero de no ser por periodistas valientes como Javier, jamás nos hubiéramos enterado de las historias de los jóvenes que son obligados a trabajar con los cárteles de las drogas, o de los casos de corrupción que ahora tienen en la cárcel a gobernadores como Javier Duarte y Roberto Borge, o de cómo el ejército mexicano asesinó a un grupo de muchachos en Tlatlaya, Estado de México.

Y en un país que se está cayendo a pedazos como este, donde cada día son más los actos de corrupción y donde la violencia está cercando a los mexicanos, es muy importante que salgamos a apoyar a nuestra prensa y que también les exijamos. Marcos Vizcarra, reportero del periódico El Noroeste me comentó al acabar la marcha: "hemos dejado de hacer buen periodismo, hemos dejado de darle voz a las víctimas, nos hemos enfocado en lo que dice el gobierno, tenemos que recuperarlos, tenemos que recuperar a los ciudadanos".

Entonces pues, nosotros a darnos a la tarea de recuperar a los ciudadanos haciendo periodismo y los ciudadanos a darse la tarea de voltear a ver lo que está ocurriendo en México contra la prensa y contra la libertad de expresión. Porque si asesinan a un periodista no es porque ande en malos pasos, es porque publicó algo que no querían que se supiera.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.