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26/09/2018 7:00 AM CDT | Actualizado 26/09/2018 8:03 AM CDT

¿Hay que superar Ayotzinapa?

Edgard Garrido / Reuters
"Por lo menos yo, seguiré gritando que no olvido". Ixchel Cisneros.

"Quiero convocarles para que con su capacidad, con su compromiso con su estado, con su comunidad, con sus propias familias, hagamos realmente un esfuerzo colectivo para que vayamos hacia delante y podamos realmente SUPERAR este momento de dolor".

Cuando el presidente de México, Enrique Peña Nieto, hacía esta declaración, habían pasado menos de 3 meses de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, Guerrero, el asesinato de 9 personas y las agresiones a otros 27.

Habían pasado menos de 3 meses de esa terrible noche en Iguala cuando policías municipales subieron a estos muchachos de entre 17 y 20 años a sus patrullas, se los llevaron en presencia del ejército mexicano y nunca más los volvimos a ver.

Tres meses de movilizaciones en las calles, de miles de mexicanos y mexicanas exigiendo justicia. Tres meses de dolor, de llanto, de rabia.

Y, ¿qué poca sensibilidad debes de tener para pedirle a 43 padres y madres que superen que sus hijos están desaparecidos?, ¿qué poca sensibilidad debes tener para pedirle a un país que olvide lo sucedido a estos jóvenes?

Recuerdo que en la manifestación por el primer aniversario de este caso, una señora llevaba un cartel donde se leía: "Si fueran tus hijos? Pedirías justicia". Y sí, si fueran mis hijos nunca más volvería a ser la misma y jamás superaría no tenerlos conmigo. Y claro que le gritaría al presidente de este país que habían sido sus fuerzas del orden quienes se los habían llevado.

Ixchel Cisneros

En estos 4 años, Peña lo hizo muy mal. Nunca visitó la Normal, nada más dos veces veces se reunió con los familiares de los desaparecidos y nunca exigió cuentas a su equipo sobre una investigación desaseada, llena de irregularidades como la alteración de pruebas o la tortura de testigos supuestamente clave.

Y aun así, se atrevió a dar estas declaraciones y más tarde a sostener, a pesar de las investigaciones internacionales, que la versión del gobierno mexicano era la indicada.

De verdad, ni siquiera puedo llegar a imaginarme la impotencia de esas madres y padres que se han encontrado una y otra vez con un mundo de preguntas y ninguna respuesta, con miles de puertas cerradas y con comentarios atroces en contra de sus desaparecidos.

¿Cómo vivir sin conocer el paradero sus hijos? Sin saber si comen, sin saber si duermen, sin saber si viven.

El gobierno de Enrique Peña Nieto tiene una deuda con estas 43 familias, pero también con las otras 37 mil que buscan a sus personas desaparecidas. Y no, no se puede ir impune, no podemos permitir que él y su ineficiente y corrupto gobierno se vayan tan campantes al retiro. Ellos y ellas –junto la administración del expresidente Felipe Calderón- convirtieron a nuestro país en un cementerio, lleno de lugares vacíos dejados por las y los desaparecidos de esta guerra sin sentido ni estrategia.

Por lo menos yo, seguiré gritando que no olvido, que gracias a su impunidad, a sus malas decisiones, a su corrupción, le arrancaron la tranquilidad a 43 familias y a 37 mil más.

Oiga, señor Peña, ¿y si hubieran sido sus hijos?

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.