EL BLOG
20/06/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 21/06/2018 4:50 PM CDT

Isaac Hernández: “Todos tenemos un talento para mejorar el mundo”

Cortesía Soul Arts Productions. Foto: Erik Sawaya

Hablar de la vida es hablar de lo que nos identifica a todos como humanos, lo que nos mueve o nos inmoviliza, lo que nos hace creer o dudar, sentir o cerrarnos, intuir, cuestionar nuestra realidad, superarnos, seguir, crecer. Nuestra vida se va definiendo en gran medida como consecuencia de la forma en que abordamos y el significado que le damos a lo que nos sucede, desde las experiencias aparentemente menos significativas de lo cotidiano, hasta los sucesos que más nos dejan huella.

El lugar en el que me encuentro actualmente no se explica sino a través de lo que ha sido mi vida, la cual, desde que tengo memoria, ha sido una cadena de acontecimientos y decisiones sobre los mismos. Es cierto, cuando era un niño y adolescente, gran parte de mis decisiones no eran conscientes, sin embargo, analizando en retrospectiva, siempre hubo en mí una especie intuición de querer seguir y hacer lo que me hacía sentir libre y feliz, por eso elegí el ballet. Esto es algo que también nos identifica a todos como humanos, querer sentirnos libres y felices.

Fui afortunado de nacer en una familia de 10 hermanos, no perfecta, pero lo suficientemente consciente, en la que se propició el desarrollo de los valores humanos, donde mis padres fueron verdaderos padres, y donde la dinámica familiar permitía que hubiera lo esencial para que, nosotros como niños, nos divirtiéramos y al mismo tiempo el día a día estaba lleno de aprendizajes y lecciones.

Cuando nos mueve ese gran sueño, ese talento, todo se vuelve posible.

Nuestros padres siempre tuvieron presente la importancia fundamental de apoyarnos en realizar cualquier actividad creativa o deportiva que deseáramos, sin imponernos ni juzgarnos por elegir una u otra. Incluso, como ellos eran exbailarines, nos dieron el ballet como una alternativa para nuestra formación en casa. Gracias a ellos descubrí el ballet en una primera etapa y comencé a tomar clases con mi padre en el patio de mi casa a los 9 años de edad.

FB: IsaacHernandezOficial
"Nuestros padres siempre tuvieron presente la importancia fundamental de apoyarnos en realizar cualquier actividad".

FB: IsaacHernandezOficial
Comencé a tomar clases con mi padre en el patio de mi casa a los 9 años de edad.

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Mi primer viaje a Nueva York para competir por primera vez en Estados Unidos. Tenía 11 años.

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Isaac Hernández y su familia: Emilia, hermana; Héctor, papá; Esteban, hermano, y Laura Fernández, mamá.

Esa primera etapa fue determinante para la formación de mi carácter y mis cualidades humanas, entre ellas el valor, la confianza, la fortaleza y la voluntad. Sin esto, el haber dejado mi casa a la corta edad de 13 años para seguir mi formación como bailarín en el extranjero, hubiera sido aún más difícil de lo que fue.

Mi etapa formativa estuvo llena de acontecimientos que me llevaron a madurar, tanto como bailarín como persona, hubo grandes logros y triunfos, así como dificultades y obstáculos, lo cual ahora entiendo que son parte de la vida e indispensables para crecer si sabemos sacarle el mejor provecho aprendiendo de ellos.

Paciencia, voluntad, fuerza

Uno de estos sucesos fue la grave lesión que sufrí a los 16 años en un disco lumbar de la espalda, lesión por la cual los doctores me diagnosticaron que no podría seguir bailando. Sin embargo, esto para mí no significó una limitación real a mi voluntad, ya que algo dentro de mí me daba la certeza de que iba a volver a bailar. Y así fue, después de estar un año inmovilizado, durante el cual dentro de mí nunca existió la duda, y después de un largo proceso de recuperación volví a bailar. Ahora me doy cuenta que pude superar ese y otros muchos obstáculos gracias a esas virtudes que todos tenemos como humanos, la paciencia, la voluntad, la fortaleza, la resiliencia.

Y hago énfasis en decir que todos tenemos como humanos estas virtudes porque estoy convencido de ello, simplemente unas más desarrolladas que otras, pero siempre está la posibilidad de desarrollarlas todas poniéndolas en práctica, tal como con el cuerpo desarrollamos la fortaleza de nuestros músculos, la flexibilidad de nuestros ligamentos o la resistencia de nuestro sistema cardiovascular.

Es importante estar conscientes de que todos tenemos un talento con el cual aportar a quienes nos rodean.

Así el ballet se fue convirtiendo un constante proceso de autodescubrimiento, conforme fui desarrollando las habilidades físicas, la técnica y el control sobre mi cuerpo, fui ganando libertad para proyectar lo que soy al momento de interpretar los ballets, al mismo tiempo que esto me permitía profundizar en las cuestiones humanas que mencioné al inicio de este artículo. Un proceso que, me doy cuenta, nunca termina y siempre está en constante cambio, tal como la naturaleza humana y la vida misma está en constante transformación. Esto es algo de lo que más me inspira como artista.

@IsaacHdezF
El día que fue reconocido con el premio el Benois de la Danse 2018, en la categoría a 'Mejor Bailarín'.

Quiero concluir recordándole a quienes lean mi breve, pero sincero escrito, que es importante estar conscientes de que todos tenemos un talento con el cual aportar a quienes nos rodean y, en consecuencia, mejorar nuestra realidad. Sin embargo, para descubrirlo es necesario conocernos como personas, ocuparnos en profundizar para entender nuestras decisiones y el significado que le damos a lo que nos sucede, por qué somos de tal manera y estamos viviendo determinadas situaciones. Cuestionarnos si a lo que le damos valor nos aporta para ser mejores, o si es eso a lo que no le estamos prestando atención lo que nos puede llevar a ser mejores.

Esto resulta extraño y parece difícil en una realidad cada vez más hiperactiva, donde parece no alcanzar el tiempo y se vive por inercia, sin detenernos nunca a pensar qué es lo que nos hace sentir felices, tranquilos y libres. Entonces ahí es donde se encuentra nuestro talento único, ese es nuestro gran sueño por el cual luchar. Y cuando se descubre eso, vale la pena hacer los sacrificios que sean necesarios por seguir ese camino, continuar sin rendirse, sin importar los prejuicios, ni las opiniones o la aprobación ajena. Sin importar las circunstancias sociales o económicas que nos condicionan en un determinado grado, sin importar los obstáculos y adversidades de nuestro camino.

Cuando nos mueve ese gran sueño, ese talento, todo se vuelve posible.

FB: IsaacHernandezOficial
En "Diamonds" de Balanchine con Jurgita Dronina y el Ballet Nacional de Holanda, en 2014.

Cortesía Auditorio Nacional / Chino Lemus
El ballet se fue convirtiendo un constante proceso de autodescubrimiento.

Isaac Hernández es Bailarín Principal del Ballet Nacional de Inglaterra y con solo 28 años de edad consiguió uno de los premios más anhelados por los profesionales de la disciplina, el Benois de la Danse 2018, en la categoría a 'Mejor Bailarín', conocido como el "Oscar" de la danza. Isaac se presentará el 25 de agosto en el Auditorio Nacional de Ciudad de México en el espectáculo Despertares.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.