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27/03/2018 4:00 PM CST | Actualizado 27/03/2018 5:43 PM CST

Comeremos hamburguesas “fabricadas” por científicos antes de lo que imaginas

dima_sidelnikov via Getty Images

Para 2021 está proyectado que la carne cultivada en probetas llegue a los supermercados, de acuerdo con Memphis Meats, una de las empresas con mayor avance en el proyecto de omitir la engorda y sacrificio de animales para saborear hamburguesas, nuggets y hasta foie gras.

"Acabaremos con el absurdo de criar un pollo para comernos su pechuga o un ala haciendo crecer solo esa parte en un medio apropiado". Fue así como en 1931, dentro del célebre ensayo titulado De aquí a 50 años, Winston Churchill profetizó el desarrollo de carne comestible independiente de la crianza de animales.

Pocos años después, al estar prisionero en un campo de concentración, el médico holandés Willem van Eelen, acogió la inquietud de desarrollar carne comestible sin recurrir directamente a un animal. Una vez libre, Van Eelen pasó décadas imaginando cómo lograrlo hasta que, en la década de 1990, los avances en las técnicas de clonación e ingeniería médica le mostraron la respuesta.

Su sabor es muy intenso y cercano al de la carne, aunque no es tan jugosa.Hanni Ruetzler, crítica gastronómica, tras probar la primera hamburguesa de carne cultivada en un laboratorio

En 2013, un equipo liderado por discípulos de van Eelen presentó en Londres la primera hamburguesa de carne cultivada en un laboratorio. Quienes se oponen al desarrollo de este tipo de alimento la apodaron "frankenburger". Tras probarla, la crítica gastronómica Hanni Ruetzler, dictaminó: "Su sabor es muy intenso y cercano al de la carne, aunque no es tan jugosa". "La sensación en la boca es como la de la carne", complementó Josh Schonwald, el segundo crítico gastronómico que probó la hamburguesa.

En aquel año, el costo de producción del cuarto de libra de carne sintética fue de un cuarto de millón de libras esterlinas, es decir, 325 mil dólares. Para 2015, Mark Post, el investigador en jefe del proyecto, aseguró que era posible disminuir el costo a 11 dólares por unidad.

Al año siguiente, el célebre cronista argentino Martín Caparrós afirmó: "Es posible que se dé un salto comparable al principio de la agricultura", al tocar el tema en una colaboración para el periódico El País. Meses después, el diario El Independiente publicó un reportaje titulado "La carne de laboratorio que hundirá las granjas".

Este 2018, Tyson Foods, líder mundial en la comercialización de alitas de pollo y otros productos cárnicos, invirtió en Memphis Meats, una de las empresas que encabezan la carrera por comercializar carne cultivada en laboratorios, y que también tiene entre sus inversionistas a Bill Gates, Richard Branson y la compañía multinacional Cargill, dedicada a los productos agrícolas y sus derivados.

Por su parte Memphis Meats ha anunciado que planea empezar a comercializar la carne de laboratorio en 2021. "Creemos que en 20 años la mayoría de la carne vendida en las tiendas será cultivada", ha pronosticado su CEO.

Son muchas las preguntas que surgen respecto a esta nueva clase de alimento: ¿Es saludable? ¿Podría la carne sintética ser la respuesta al problema ambiental ocasionado por el pastoreo y las grandes cantidades de gases contaminantes emitidos por el ganado? ¿Y al de pobreza alimentaria? ¿Ocurrirá realmente un salto comparable al principio de la agricultura? ¿Cuál será la afectación para los ganaderos y agricultores?

Respecto a dichas preguntas ensayo algunas respuestas en Carne lívida (Tandaia, 2018), mi segunda novela, en la que hago un retrato de diferentes personajes involucrados en la producción y el consumo de carne de laboratorio, a la par que expongo una trama donde la perseverancia y la resiliencia se erigen como herramientas indispensables en la lucha de dos migrantes por alcanzar el éxito, aun a costa de la amistad que las une.

Como precedente, al respecto de lo saludable que puede o no ser la carne sintética, cabe mencionar que Impossible foods comercializa desde hace un par de años en cerca de cien tiendas y restaurantes de Estados Unidos una hamburguesa vegetariana que, gracias a la manipulación genética, tiene el sabor, la apariencia, el jugo y la sangre de una hamburguesa de res tradicional.

Sin embargo, la FDA (Food and Drug Administration) (Administración de Alimentos y Medicamentos) estadounidense ha manifestado consternación acerca del ingrediente clave de dicha hamburguesa, el mismo que la hace tan jugosa como una tradicional. Pese a ello, no ha restringido su comercialización.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.