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04/01/2018 8:08 AM CST | Actualizado 04/01/2018 8:08 AM CST

Ciudadanizar el nuevo cuarto poder, que lo propongan los presidenciables

PEDRO PARDO /AFP/Getty Images

866 mil 593 firmas de electores es lo que pide el INE para registrar una candidatura independiente a la presidencia. ¿Cuántas firmas o votos de aprobación ciudadana requieren los líderes del Nuevo Sistema Nacional Anticorrupción (SNA)? Prácticamente ninguno o muy pocos, en el mejor de los casos. La ciudadanía aún está bastante lejos del ejercicio de vigilancia del poder público que promete combatir la corrupción que cada año le genera a México pérdidas de alrededor del 10% del PIB.

De hecho, la mayoría de los nombramientos de quienes conforman el Comité Coordinador del SNA dependen directa o indirectamente de alguno de los tres poderes de la unión, a los que en teoría también vigila. Baste decir que a casi cuatro años de la creación del puesto de fiscal anticorrupción, las distintas fracciones del Congreso no han podido (o querido) concretar su nombramiento y se han acusado unas a otras de buscar designar un fiscal a modo.

Esto ha entorpecido el nombramiento del fiscal anticorrupción a nivel federal e incluso en algunos estados. En Guanajuato, por ejemplo, son el PRI y el Partido Verde los que han denunciado la designación de un "fiscal carnal" para proteger a los integrantes del actual gobierno del estado, encabezado por el PAN.

¿Por qué no buscar la aprobación de la ciudadanía?

Hacerlo no solo liberaría a los partidos de la penosa e irónica tentación de acusarse unos a otros por corruptos a la hora de nombrar a los funcionarios líderes del Sistema Nacional Anticorrupción; además generaría mayor conocimiento de los mecanismos anticorrupción entre los ciudadanos, de modo que la participación activa podría incrementarse con una alta posibilidad de mejorar la vigilancia y la aplicación de las leyes anticorrupción en todas las esferas.

El esquema actual, aunque constituye un gran avance, relega a los ciudadanos a un muy lejano sitio como observadores.

En Estados Unidos, por ejemplo, los jueces son elegidos democráticamente. Es cierto que dicha elección democrática de jueces llega a propiciar la indeseable politización de la justicia; por ello puede que lo mejor sería que los titulares del SNA requirieran validar sus candidaturas con un cierto número de firmas de apoyo ciudadano. Esto no solo les garantizaría mayor independencia de los poderes públicos, además generaría mayor interés en la ciudadanía por seguir e incluso apoyar su desempeño.

El esquema actual, aunque constituye un gran avance, relega a los ciudadanos a un muy lejano sitio como observadores, casi ajenos a los mecanismos anticorrupción, con consecuencias claras: la iniciativa de investigar el uso delsoftware espía Pegasus (por ejemplo), por parte de miembros del gobierno fue rechazada de tajo por cinco de los seis miembros del Comité Coordinador del SNA. La única que votó a favor fue la presidenta del Comité de Participación Ciudadana del SNA, la única que no es parte de ninguno de los tres poderes de la unión.

En cambio, parecería ser la cabeza de un nuevo cuarto poder ciudadano. Sí, el Comité Coordinador del Sistema Nacional Anticorrupción se trata, sin duda, de un potencial cuarto poder que tal vez haría bien en desprenderse de los tradicionales tres poderes de la federación, al menos para buscar las ya referidas firmas de validación ciudadana, por una razón muy simple: es la mejor forma de garantizar su independencia.

Incluso podría ser un cuarto poder con un presupuesto variable en función del ahorro que sus actividades de prevención y combate a la corrupción representaran a las arcas públicas; o fijo, en porcentaje del PIB, de modo que no quedara sujeto al patrocinio gubernamental para sostenerse económicamente.

El Comité Coordinador del Sistema Nacional Anticorrupción se trata, sin duda, de un potencial cuarto poder que tal vez haría bien en desprenderse de los tradicionales tres poderes de la federación.

Si nuestras autoridades electorales comisionaron el desarrollo de una solución tecnológica para que los aspirantes a obtener candidaturas independientes busquen el apoyo de cientos de miles de ciudadanos, ¿no podría hacerse un ejercicio similar con los aspirantes a encabezar las instituciones que conforman el Comité Coordinador del SNA?

Parece una época propicia para que la ciberdemocracia venga a empoderar a la ciudadanía y nos ayude a sobreponernos a las disputas que mantienen incompleto al SNA. Sin instituciones cada vez más abiertas a la participación y el escrutinio ciudadano para combatir la corrupción frontalmente y sin liturgia, se ve difícil que el país dé siquiera los primeros pasos para convertirse en potencia.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.