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07/02/2019 7:00 AM CST | Actualizado 07/02/2019 9:44 AM CST

Nunca voy a ser madre, pero me atiendo con una partera

Klaus Vedfelt via Getty Images
El tipo de atención que brindan es diferente y personalizado.

Últimamente he coincidido en espacios con otras mujeres quienes por alguna u otra razón me preguntan con qué ginecólogo me atiendo. Importante mencionar que siempre dicen ginecólogo, así, en masculino. Todas se llevan una gran sorpresa cuando les contesto que me atiendo con una partera. No recuerdo exactamente cuándo fue la primera vez que fui a una consulta ginecológica, lo que sí tengo muy presente fue que busqué y busqué porque me daba horror visitar a un médico hombre para realizarme "simples" revisiones rutinarias.

La verdad nunca he sido enfermiza y pocas veces tengo algún malestar, sin embargo, desde que comencé mi vida sexual activa me preocupé por acudir a una revisión de rutina al menos una vez al año. Con el paso del tiempo la rutina también incluyó la realización de un Papanicolau (PAP). A pesar de que en todas las consultas me atendieron médicas mujeres, siempre me dio la impresión de que las revisiones eran no solo monótonas en la calidad de la atención, sino también muy estandarizadas. Recuerdo que me decían siempre que debía tomar medicamentos para regular esto y aquello, pero yo nunca me sentía mal, ni sentía ninguna molestia.

A pesar de que nunca sufrí (o al menos eso creo) ningún tipo de violencia durante mis consultas con las médicas, la verdad es que siempre me sentí muy incómoda por la manera en cómo me trataban y me hablaban de ciertas cosas. Ahora caigo en cuenta de que el modelo médico de atención no está enfocado en las personas y mucho menos tiene un enfoque de género que permita que las mujeres no nos sintamos culpables, regañadas o enjuiciadas por lo que sucede con nuestros cuerpos y más encina cuando se trata de nuestra salud sexual y reproductiva.

Las profesionales de la partería no solo se enfocan en atender partos o a mujeres embarazadas, también pueden atenderte una infección vaginal, irregularidades en tus periodos, cuestiones de fertilidad.

Hace tres años, decidí que no quería someterme más a esas visitas incómodas y decidí atenderme con una partera. En la Ciudad de México hay una sola casa de partería en donde se brinda atención enfocada en las mujeres con enfoque feminista. Recuerdo que llegué a mi cita (un poco nerviosa como siempre), me dieron la bienvenida, me ofrecieron té y comenzaron a realizarme un montón de preguntas que nada tenían que ver con todo lo que me preguntaban las médicas. Una de las razones por las que acudí a esa primera cita fue para un PAP de rutina. Y ahí me contaron que, a pesar de que yo nunca quiero ser madre, todo lo que tenga que ver con mi salud sexual y reproductiva puedo atenderlo con una partera.

Sin duda, el tipo de atención que brindan es diferente y personalizado. Recuerdo que en esa primera visita para el PAP todo el tiempo me preguntaron si me encontraba bien, si estaba bien que pusieran sus manos sobre mis piernas, si estaba bien que se iniciara el procedimiento.

Algo que nunca olvidaré es que cuando le pregunte a mi partera por qué me hacía preguntas todo el tiempo me contesto lo siguiente: "Las parteras podemos entender lo que significa hacerle un PAP a una mujer que ha sido víctima de una violación o a una mujer que sufrió violencia obstétrica. Es importante que las mujeres nunca sean expuestas a tocamientos no consentidos ni mucho menos innecesarios".

Las parteras han estudiado el cuerpo vivo de las mujeres y nuestros procesos de transformación durante nuestra vida reproductiva desde hace miles de años.

Las profesionales de la partería no solo se enfocan en atender partos o a mujeres embarazadas, también pueden atenderte una infección vaginal, irregularidades en tus periodos, cuestiones de fertilidad y también sabrán, dependiendo del caso o el padecimiento, recomendarnos algunos estudios o enviarnos con algún otro profesional de la salud. Fue tan cálida y tan respetuosa la atención que me dieron que ahora no me canso de animar a todas mis amigas y conocidas para que se atiendan con ellas.

Las parteras han estudiado el cuerpo vivo de las mujeres y nuestros procesos de transformación durante nuestra vida reproductiva desde hace miles de años, su sabiduría y conocimiento está basado en evidencia científica y más aún, son mujeres como nosotras que conocen nuestros miedos, que entienden que cada mujer, cada vagina y cada cuerpo es diferente.

Ellas no tratarán ni de recomendarte, ni de venderte innecesarios productos de higiene femenina que imponen un estándar de lo que significa ser u oler a mujer, ni métodos anticonceptivos que nos desequilibran hormonalmente sin antes detenerse a explicarnos todos los impactos que puede significar para cada una de nosotras.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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