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14/09/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 14/09/2018 6:00 AM CDT

No, Serena, las niñas bonitas no reclaman

Continúa el debate sobre Serena Williams en el US Open.
PA Wire/PA Images
Continúa el debate sobre Serena Williams en el US Open.

El fin de semana pasado dos grandes mujeres deportistas jugaron la final del US Open. Una de ellas, Serena Williams, era la favorita para ganar. Días antes se vio envuelta en una controversia, ya que le prohibieron jugar con una vestimenta que le parecía más cómoda a casi un año de haber parido a su hija. Sin embargo el sábado por la tarde los acontecimientos dieron un giro inesperado y fue más bien Naomi Osaka quien se convirtió en la primera mujer japonesa en ganar dicho torneo.

Pero, ¿qué fue lo que pasó? En algún momento del juego Serena fue amonestada por el juez con el argumento de que su entrenador le ayudaba desde los asientos, luego de esto y de continuar discutiendo con el juez al respecto a si le parecía justo o no, la amonestaron de nuevo.

Serena estaba enojada y le reclamó al juez con el argumento de que eso no sucedería si ella no fuera mujer. Según el mundo en donde yo crecí junto con el resto de las mujeres que leerán esto, esas actitudes y conductas no son dignas de una "respetable señorita".

El mundo nos ha enseñado que las mujeres no nos enojamos, y si lo hacemos es solo por berrinche. Las mujeres no luchamos ni reclamamos por lo que es o nos parece justo, y si lo hacemos debe ser buenas formas y buenos modos.

Algunos hombres en el mundo del tenis han hecho rabietas, como Novak Djokovic o Rafael Nadal, y no se les ha penalizado como se hizo con Serena. En lo personal no soy muy fan ni del tenis ni de ningún deporte, y no me interesa entrar en detalles sobre si Serena hizo o no trampa, de lo que me gustaría que hablemos es de por qué tanto alboroto.

No es "cool" ni "se ve lindo" que las mujeres nos enojemos, y aguas si se nos ocurre adentrarnos en algún debate o discusión al respecto de lo que creemos que es o no justo para nosotras o para otras personas. El mundo machista en el que se nos ha educado y bajo el cual hemos crecido nos ha enseñado que la exigencia de derechos, el contundente reclamo y el carácter de defensores es único y exclusivo de los hombres, porque solo a ellos se les ha educado para alzar la voz y reclamar cuando algo no les parece.

Han salido a darnos clases magistrales, con feministómetro en mano, sobre lo que es o no sexista en este mundo de hombres.

Cuando las mujeres no estamos de acuerdo o peleamos por alguna causa (cual sea) que no creemos justa, seremos calificadas como berrinchudas, locas, histéricas, mal atendidas o dejadas; mientras que a los hombres por el contrario siempre se les califica de líderes con carácter, enérgicos y contundentes.

Para entenderlo mejor basta con revisar casos de otras mujeres públicas como la excandidata a la presidencia de Estados Unidos, Hilary Clinton, o la congresista Sara Palin, quienes en diversas ocasiones fueron llamadas locas e histéricas en horario estelar por periodistas hombres en cadena nacional.

Lo más interesante, por no decir chistoso y divertido, han sido los comentarios de los hombres (claro), sobre la conducta de Serena Williams durante el Abierto de Estados Unidos. Como cada vez que estas cosas suceden, han salido a darnos clases magistrales con feministómetro en mano sobre lo que es o no sexista en este mundo de hombres.

Basta con compartirles algunos tweets para que juzguen por ustedes mismas (insértese emoticón de changuito tapándose la boca):

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La misma Serena Calificó de sexista la decisión del juez y al parecer nadie entiende bien a lo que se refiere, y eso es justo lo que muchas feministas insistimos en argumentar: que un hombre muy probablemente nunca logres entender, pues no nació en un cuerpo de mujer.

Solo nosotras, quienes encarnamos un cuerpo con características femeninas, logramos entender lo indignante que es que te juzguen y te miren como a una loca cuando gritas que algo no te parece porque, como decían mis tías: "esos no son modos y una niña bonita no pide así las cosas".

Las mujeres hemos ganado espacios arrebatando, gritando, siendo locas y estando enojadas, justo como hizo Serena.

El desenlace, además del linchamiento de Serena en las redes, fue la condena a la feminidad de la ganadora, Naomi, quien al no poder sostener el peso de las circunstancias termino por disculparse.

De nuevo: a las mujeres no nos enseñaron a ganar, nos han educado para acompañar y ser adorno de los que ganan. Las mujeres nos disculpamos eternamente cuando sabemos que estamos haciendo algo para lo que nos han dicho que no nacimos y por ocupar espacios que nadie nos ha regalado. Los hemos ganado arrebatando, gritando, siendo locas y estando enojadas, justo como hizo Serena.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.