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25/01/2019 2:00 PM CST | Actualizado 25/01/2019 3:33 PM CST

La historia detrás de mi famoso "No mames"

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La periodista Gabriela Rasgado y la diputada Ana Miriam Ferráez. Twitter

Fue mi primera expresión. En realidad no daba crédito a que algo así estuviera saliendo de la boca de una diputada, especialmente por dos cosas: por ser mujer y por formar parte de la Comisión de Igualdad de Género.

Ese "no mames" que hasta este día me siguen enviando en memes, vídeos, Gifs; y que me ha valido cientos de etiquetas en Facebook, mención en comentarios o tuits, sin duda puedo decir que fue el más sincero de mi vida.

Me pidieron escribir de él y la verdad es un poco complejo hablar de esa manera que, para mí, es una expresión muy popular y recurrente en mi vocabulario, que nunca ha pretendido vulnerar a nadie, hacerle daño en ningún nivel o faltar al respeto.

Proponer un toque de queda para las mujeres no es por ningún lado una buena propuesta.

Con esta hora me he encontrado también con expresiones que desaprueban mi comportamiento, acusándome de no ser mejor que Ana Miriam Ferráez Centeno, justamente por haber reaccionado de la manera en la que lo hice.

Lo digo con todas sus letras: no pretendo ser mejor que ella o que alguien más. La llamada #LadyNoMames ha vivido en mí desde hace muchísimos años y este fue un momento más en el que vio la oportunidad de salir. Que no mame quien finja no haberla dicho en algún momento de su vida.

Pero a lo que vamos: proponer un toque de queda para las mujeres no es por ningún lado una buena propuesta, como tampoco lo es normalizar la violencia a las féminas asegurando que ellas tienen la culpa de los males que otros cometen en su agravio.

A este paso y con ese tipo de opiniones o propuestas, seguramente debemos esperar lo peor en un país de libertades, donde tanto la diputada como todos los servidores públicos del Poder Ejecutivo y Judicial tienen una obligación con las mujeres y toda la sociedad en su conjunto. Obligación que parece que todos pasan por alto.

Justo a la hora de estar escribiendo esto, el gobernador de Veracruz pone en marcha un programa de cero tolerancia a la violencia contra niñas y mujeres: prácticamente dos meses después de llegar al poder, con más de 30 mujeres asesinadas desde el 1 de diciembre que tomó protesta y con dos alertas de Violencia de Género y una tercera "en veremos".

Sí, seguro en este momento están repitiendo conmigo "¡Que no mamen estos señores!" Y entonces de alguna manera, me darían la razón en la reacción del pasado lunes.

Digo, seguro vieron en redes sociales que no es la primera pifia que comete dicha legisladora y tal vez algunos hasta se pregunten cómo es que no nos hemos acostumbrado a sus fallidas declaraciones. Pues créanme, se supera todos los días. Ya ni yo.

Pero, aquí les cuento súper rápido: el día de la entrevista. Lunes 21 de enero, uno de los mejores amigos que tengo me dijo que la abordáramos. Yo, sabedora de su capacidad para decir cosas tan a la ligera como el famoso "asco" que le provocaba AMLO antes de ser candidata de Morena, le dije a mi amigo que "nel" no la quiero entrevistar "salvo que diga algo bueno".

En fin, queriendo o no me acerqué y me coloqué en el lugar donde ya todos saben. Se le cuestionó sobre la violencia feminicida que azota al estado y sin decir agua va, empezó a soltar su magnífica idea: un toque de queda para las mujeres a partir de las 10 de la noche.

Admito que una de las cosas que más me chocó es que dijo que si podían, se metieran antes "a su casita con sus hijitos", como si no existieran asesinatos que se llevan a cabo justo frente a estos y eso fuera la salvación en un país donde el feminicida regularmente es tu cercano.

A este paso y con ese tipo de opiniones o propuestas, seguramente debemos esperar lo peor en un país de libertades.

Y sí, el no mames que se ha adoptado como la postura de un sector importante fue súper natural. Pero insisto, sin ánimo de ofender.

Personalmente lamento que Veracruz figure por estas cosas y no, por el contrario, por el ser el primer estado en erradicar ese flagelo o al menos combatirlo de manera frontal tanto en la prevención como en el castigo a los culpables.

No, las mujeres no tenemos la culpa de que nos maten y tampoco tenemos que sacrificar unas libertades por otras. No al toque de queda ni a las ideas que pretendan vulnerar nuestros derechos, como al libre tránsito y a la seguridad.

Al menos yo, quiero salir de casa y volver; viva, segura, íntegra. La calle es nuestra es la bandera de un grupo de valientes mujeres. Y lo es. Es de todos, es para todos.

Para acabar, solo me resta decir una cosa: qué bueno que en esa ocasión no se me escapó, en lugar del "no mames" un exquisito ALV.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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