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17/05/2018 8:16 AM CDT | Actualizado 17/05/2018 9:16 AM CDT

La propuesta educativa de AMLO: ¿más de lo mismo o un cambio verdadero?

Henry Romero REUTERS
AMLO

Estamos a la mitad del proceso electoral para elegir a un nuevo presidente de la República y los temas educativos, junto a los relativos a la inseguridad y la corrupción, han cobrado relevancia en la agenda electoral. Esto ha sido en parte resultado del activismo de la sociedad civil. La semana pasada la iniciativa ciudadana 10 por la Educación invitó a los candidatos presidenciales a dialogar sobre 10 temas educativos. Se destacó la ausencia del candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador.

Posteriormente, el 10 de mayo, el equipo de López Obrador hizo llegar un documento con sus posicionamientos. El documento delinea una ruta de acción más concreta y explícita que la vociferación esgrimida en la campaña electoral. Sin embargo, el decálogo dado a conocer el pasado 12 de mayo, en un evento con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Oaxaca, ha generado nuevamente desconcierto y confusión respecto a la veracidad de las propuestas dadas a conocer.

El documento del 10 de mayo ofrece propuestas concretas dirigidas a solucionar aspectos clave de la gestión educativa. Plantea, entre otras medidas, continuar con las evaluaciones docentes y de aprendizajes, y el empoderamiento de las escuelas. Ofrece la asignación de recursos directamente a las escuelas sin mediación burocrática alguna y medidas para fortalecer su autonomía de gestión, conectividad e impulso de sus proyectos escolares. También propone revisar y transparentar el gasto educativo, así como reducir el gasto administrativo y la corrupción. Una propuesta importante es que ofrece completar las estructuras ocupacionales de todas las escuelas (sistema que permite conocer la cantidad y tipo de personal de una escuela, así como las funciones que desempeñan), un aspecto clave de la gestión educativa.

Es claro que (AMLO) busca atraer votos del magisterio denunciando una victimización inexistente para fincar en él un paternalismo benevolente hacia los maestros

El pronunciamiento del 12 de mayo, por su parte, vuelve a recurrir a la retórica y la generalización falaz. Victimiza a los maestros al denunciar que la reforma normativa de 2013 es un mecanismo para someter, humillar y desprestigiar a los maestros y en consecuencia plantea que a través de una alianza con exdirigentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y los dirigentes de la CNTE se podrá mejorar "de verdad" la calidad de la educación. Es claro que busca atraer votos del magisterio denunciando una victimización inexistente para fincar en él un paternalismo benevolente hacia los maestros. Son prácticas comprensibles de mercadotecnia electoral, pero sería un grave error construir políticas públicas sobre un diagnóstico falseado de la realidad.

Asumir que el SNTE y la CNTE son víctimas de la reforma es un error. Dichas organizaciones se constituyeron históricamente como los poderes fácticos que asumieron el control de docentes y escuelas e inmovilizaron las iniciativas gubernamentales. Ambas organizaciones se han opuesto sistemáticamente a cualquier iniciativa que afecte sus intereses. Lo hicieron en el primer caso con la evaluación docente de 2012 y en el segundo a todo tipo de evaluación de 2006 a la fecha. La propuesta educativa alternativa que en Oaxaca impulsa la CNTE y denomina Plan para la Trasformación de la Educación de Oaxaca (PTEO) es un instrumento que permitiría a los dirigentes sindicales reforzar no solo el control político sobre los maestros —a través de los incentivos económicos destinados a ellos— sino ampliarlo a las asociaciones de padres de familia y las inversiones en infraestructura y rehabilitación escolar.

El documento del 10 de mayo reconoce que los trámites relacionados con los servicios personales están plagados de corrupción, pero omite señalar que además de la burocracia ambas organizaciones sindicales han estado involucradas. Asimismo, es paradójico que en el discurso de López Obrador del 12 de mayo haga elogios de las formas de gobierno tradicional de los pueblos de Oaxaca, cuando parece que desconoce que han sido dichas asambleas comunitarias las que frecuentemente han decidido expulsar de sus escuelas a los militantes de la CNTE, debido a sus constantes ausencias de los salones de clases. Y la Sección 22 la que confronta e intimida incesantemente, a veces con violencia, a los padres de familia, directivos y docentes de las escuelas oaxaqueñas.

Termina repitiendo la conducta típica de los gobernantes mexicanos, de querer reinventarlo todo, negando y rechazando lo que se logró en administraciones anteriores

Los hechos descritos muestran dos aspectos preocupantes. Primero, nuevamente las propuestas técnicas se sujetan a los intereses políticos, una práctica frecuente del priismo y panismo. Parece estar sucediendo lo mismo con MORENA; ahora la prioridad de López Obrador es la recolección de votos, ¿mañana será el mantenimiento de las alianzas y pasado mañana las elecciones intermedias?

Segundo, parece prevalecer en el ánimo del candidato la idea de que con su triunfo electoral va a definirse una nueva y verdadera política educativa. Con esto termina repitiendo la conducta típica de los gobernantes mexicanos, de querer reinventarlo todo, negando y rechazando lo que se logró en administraciones anteriores. Esta práctica ha sido fuente de multitud de errores en el pasado. Más que reinventar políticas, lo deseable es visibilizar y resolver los problemas que aquejan a los directivos, escuelas, maestros, familias y alumnos.

En los hechos, el candidato del cambio parece no solo conservar, sino fomentar las viejas prácticas políticas que en su discurso critica.

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