EL BLOG
13/04/2018 8:18 AM CDT | Actualizado 13/04/2018 9:22 AM CDT

Mi mensaje al primer ministro de Canadá: la relación de amistad Norte-Sur falla la prueba más básica del café

LUKA GONZALES/AFP/Getty Images
Justin Trudeau a su llegada a la Cumbre de las Américas. 12 de abril de 2018.

Ahora que se celebra la Cumbre de las Américas en Lima, Perú, reuniendo a los líderes políticos y empresariales de las Américas, es extremadamente importante señalar que la relación de amistad Norte-Sur falla la prueba más básica del café.

Los productores de café en el sur reciben ganancias netas inferiores a $0,01 dólares por cada taza de café servida en el norte, mientras que la industria del café genera decenas de miles de millones de dólares en ganancias, valor agregado e impuestos para el norte, con el grano cultivado en el sur.

Esto sucede mientras los gobiernos de Canadá y Estados Unidos y la industria del café presumen y promueven el "Comercio Justo" y la "sostenibilidad". La verdad es que el mal llamado "Comercio Justo" en café perpetúa la pobreza extrema y fomenta el hambre, la desnutrición y el trabajo infantil en los cafetales del sur, donde el café es cosechado por millones de personas pobres, incluyendo millones de niños. Ver Cosecha de Miseria, reportaje de Telemundo.

La industria del café es cruel. Tiene un modelo de negocio neocolonial que concentra la mayoría de los beneficios económicos en el norte y tiene un costo humano muy alto e inaceptable para los países productores del sur. El café es solo un ejemplo de cómo la presente relación de amistad Norte-Sur es inaceptablemente explotadora.

La industria del café es cruel. Tiene un modelo de negocio neocolonial que concentra la mayoría de los beneficios económicos en el norte.

Los productores de café y los trabajadores rurales en América Latina pierden más de 16 mil millones de dólares en ingresos anualmente y están luchando para sobrevivir debido al "precio de mercado" artificialmente bajo del café. (Las pérdidas de ingresos de los productores y trabajadores de café se calculan sobre la base del precio del café de 1983 ajustado por la inflación).

Las marcas de café que tuestan y sirven el café pagan, a los productores de café cada vez más pobres, hasta un 60% menos por libra de café, en términos reales, que en 1983. El precio actual del café en el mercado ahora es solo de US $1.17 por libra, que es equivalente a 0.48 dólares estadounidenses de 1983. El precio en 1983 era de 1.20 a 1.40 dólares por libra, una cantidad que ajustada a la inflación sería hoy de 2.95 a 3.44 dólares por libra.

El llamado "café certificado", "Comercio justo", "UTZ" y "Rainforest Alliance" tienen un precio por libra para los productores de café 50% más bajo que lo que se les pagaba hace 34 años, en 1983, entonces sin el costo de esas certificaciones falsas. Ese café, como casi todo el café, no es justo, ni ético ni sostenible. Perpetúa la pobreza de productores, trabajadores y lastima a niños inocentes y engaña a los consumidores en el norte.

Las estructuras actuales del comercio del café, como el cacao y el té, incluido el falso Fairtrade, se crearon para que los pequeños y medianos agricultores y sus hijos nunca alcanzaran la prosperidad. No hay posibilidad de garantizar una educación completa o seguridad alimentaria, ni siquiera la prosperidad que los agricultores y sus familias merecen.

Las multinacionales norteamericanas se benefician de decenas de millones de dólares en "ayuda al desarrollo" de los gobiernos de Canadá y los Estados Unidos​​​​​

Los gobiernos de Canadá y Estados Unidos hablan mucho sobre su apoyo irrestricto a la defensa de los Derechos Humanos, su compromiso de ayudar a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, etc., pero con cada taza de café, té y chocolate que consumen en el parlamento canadiense en Ottawa y también en la Casa Blanca y el Capitolio en Washington muestran que practican y fomentan la explotación con falsas campañas de apoyo a los más débiles como "Faitrade", "Ayuda al desarrollo" de impacto mínimo en el sur y falsas iniciativas de "sostenibilidad" en el café, esfuerzos que también defraudan a los consumidores en el norte, quienes los financian con sus impuestos.

Canadá y los Estados Unidos afirman que quieren luchar contra la pobreza en el sur y detener la migración por razones económicas, pero las multinacionales más grandes de América del Norte: Starbucks, McDonalds, Dunkin Donuts, Mars, Walmart, Keurig Green Mountain, Tim Hortons, entre muchas otras , han aumentado sus ganancias empobreciendo aún más a los productores de café pagándoles hasta un 60% menos de lo que recibieron en 1983.

La malnutrición infantil en algunas plantaciones de café "certificadas" en América Central ha alcanzado niveles de entre 70 y 90%. Eso es criminal e inhumano.

Aun así, las multinacionales norteamericanas se benefician de decenas de millones de dólares en "ayuda al desarrollo" de los gobiernos de Canadá y los Estados Unidos. Los Estados Unidos financian campañas para acabar con el trabajo infantil que tienen un impacto nulo o mínimo porque el precio explotador del café que pagan sus multinacionales es la causa de la pobreza extrema sostenible.

Me atrevo a pedirle al Primer Ministro de Canadá que impulse una iniciativa desde el G7 y en la OCDE, junto con la Unión Europea, para poner fin al modelo de negocios neocolonial que explota a los más débiles en esta industria extremadamente rentable donde nadie debería pasar hambre o ser extremadamente pobre porque el esfuerzo de los caficultores genera decenas de miles de millones de dólares en ganancias, valor agregado e impuestos.

* Lea el informe Hambre en los Coffeelands de la Asociación de Cafés Especiales.

En este momento de prosperidad para la industria del café en el norte, se debe adoptar un sistema de Valor Compartido transparente con una compensación de al menos US$0.10 por taza (10CentsPerCup) con la participación de los consumidores. Esto para erradicar la pobreza extrema en las regiones productoras de café y poner fin a la explotación de millones de niños, que hoy en día sirven como mano de obra barata para producir café a bajo costo, como les encanta a las multinacionales del norte.

Compensar a los productores y trabajadores rurales en el sur con un Valor Compartido transparente de por lo menos 10CtvsPorTaza de café, té y cacao que se consume en el norte no es un acto de caridad, o de "ayuda al desarrollo".Es un acto de justicia.

Sr. primer ministro Trudeau, quedo a la espera de sus 10CtvsPorTaza.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.