EL BLOG
15/06/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 15/06/2018 6:00 AM CDT

S.O.S. Oaxaca

ARTURO PÉREZ ALFONSO/ CUARTOSCURO.COM
Bloque en Oaxaca de maestros pertenecientes a la sección 22 de la CNTE.

Uno de los momentos favoritos en casa de mi abuela era la cena familiar. Ella decía que escuchar a las personas era una oportunidad de reconocer sus historias. Recientemente, un grupo de madres y padres de familia de Oaxaca visitaron las oficinas de Mexicanos Primero para compartir situaciones que están viviendo en el estado desde hace años en las escuelas donde asisten sus hijos.

El grupo que representan surgió en 2011, pero llevan más de una década en una lucha silenciosa en sus comunidades para reducir el impacto en las escuelas de las acciones emprendidas por los líderes y agremiados a la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). A través de su participación en el Consejo Estatal de Participación Social, se han constituido como un actor relevante con el apoyo de las familias en escuelas de Oaxaca.

Personas valientes nos cuentan con dolor sus casos y denotan la impotencia ante una batalla difícil de sobrellevar. Cada una de ellas con vínculos cercanos al magisterio y con sus hijos cursando educación básica. Aquí sus historias:

Sandra, presidenta de la asociación de padres de familia de una escuela primaria, ha sido acosada por maestros de la Sección 22 en reiteradas ocasiones. El motivo: buscar beneficios para la escuela de su hijo. Cada oportunidad para obtener recursos materiales o financieros se ve perdida porque los maestros de la escuela, con más de 30 años de servicio, no permiten que lleguen a las aulas. Además, utilizan con frecuencia el reportar un bajo rendimiento escolar de los niños como bala de cañón para potenciar sus amenazas.

No podemos seguir permitiendo que el dolor, la frustración y el coraje pasen en cada aula de nuestro país.

Recuerda que sus padres construyeron la escuela y asegura que las nuevas generaciones no pueden aspirar a mejores condiciones educativas por la negativa de unas cuantas personas. Esto refleja el poder y la argucia de quienes prefieren mantener un régimen de miedo e incertidumbre, antes que comprometerse a mejorar las condiciones de los niños en espacios dignos e incluyentes.

Un sistema educativo abandonado

Andrea tuvo que salir de su comunidad para continuar sus estudios. A pesar de que existe una escuela a dos calles de su casa, tuvo que dejar todo e instalarse en la capital oaxaqueña. "Cuando estaba en quinto de primaria sólo vi a mi maestro en cinco ocasiones", nos comparte con una sensación de impotencia. Esto denota un sistema educativo abandonado por la autoridad, dejado a la suerte de los niños y sus familias. Agrega, "incluso a estas comunidades escolares llegaban maestros idóneos", con un proceso de ingreso al sistema educativo ajeno a favores político-sindicales.

Agrega, "incluso a estas comunidades escolares llegaban maestros idóneos", con un proceso de ingreso al sistema educativo ajeno a favores político-sindicales. De hecho, en nuestro más reciente estudio, el Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa Estatal (ICRE) (www.mexicanosprimero.org) se observa que Oaxaca es el estado que muestra el avance más rápido en cuanto a asegurar la idoneidad de los futuros maestros en los concursos de ingreso al servicio profesional docente.

ARTURO PÉREZ ALFONSO/ CUARTOSCURO.COM
En los hechos, la autoridad educativa local parece haber cedido nuevamente a las (sin)razones de la CNTE.

Sin embargo, Andrea nos cuenta que los profesores en las escuelas no permiten el ingreso de estos nuevos maestros, lo cual refleja que no solo se está violentando el derecho de los niños a contar con maestros con renovado compromiso educativo, sino el de los propios docentes que han demostrado voluntad para participar en el proceso de ingreso y confianza en la ley.

En otro caso, Patricia nos comenta que desde hace más de 10 años está en una situación complicada en las escuelas de sus hijos por considerar que no solo se trata de acceso, sino de procurar la mejor atención en sus necesidades. "Si nosotros no los defendemos, ¿quién lo va a hacer?" La pasión que imprime a sus palabras nos cautiva y hace un llamado a la conciencia de quienes nos debemos a los niños. Sin embargo, el siguiente comentario nos abruma, "¿qué importa que se gradúen, si no saben leer?"

Las familias detrás de estas historias mencionan que sí hubo cambios cuando la Secretaría de Educación Pública (SEP) recuperó el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) en 2015 y hasta 2017. "Con las dos anteriores direcciones todo marchaba distinto". Es decir, sí hubo diferencias notorias que dieron un respiro a estas comunidades y generaban esperanza hacia el futuro.

Venimos a pedir auxilio

Ahora, nos cuentan que la Sección 22 nuevamente tiene acaparadas comunidades escolares estratégicas en complicidad con el IEEPO. En los hechos, la autoridad educativa local parece haber cedido nuevamente a las (sin)razones de la CNTE. Mientras tanto, la federación guarda silencio ante la inminente violación a la ley. La pregunta es... ¿Hasta cuándo?

Hoy debemos aprender de las comunidades que han encontrado en las familias un frente de protección para los derechos de todos los niños.

"Venimos a pedir auxilio", nos interrumpe Rodrigo. "No podemos ni debemos abandonar a los niños". La fuerza en sus palabras muestran el compromiso de las familias para involucrarse y mejorar la situación que viven día a día. Mientras tanto, los discursos de la autoridad educativa se convierten en adornos de la publicidad, palabras huecas que no alcanzan a comprender el sentir de las comunidades y sus habitantes. Esto hace avanzar sigilosamente la idea de que la educación es un botín político que, lejos de pensar en los niños, significa poder para unos cuantos y control desde las escuelas en Oaxaca.

Esto no se trata de centrar la discusión en cuestiones administrativas, mucho menos la de "pelear" derechos laborales de los maestros. Hoy y aquí, no hablamos de cancelar derechos adquiridos, hablamos de cumplir la ley, de hacer exigible el derecho de las familias por un mejor aprendizaje para sus hijos y en ese camino, acompañar a los maestros hacia la libertad guiados por principios éticos y profesionales.

No podemos seguir permitiendo que el dolor, la frustración y el coraje pasen en cada aula de nuestro país, en cada pasillo de las escuelas, en cada silla vacía y patio en silencio. Hoy debemos aprender de las comunidades que han encontrado en las familias un frente de protección para los derechos de todos los niños. Y así, salvaguardar generaciones que tienen la oportunidad de encontrar en la escuela su única oportunidad para ser quienes desean ser.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.