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30/11/2018 8:49 AM CST | Actualizado 30/11/2018 9:57 AM CST

El día que EPN premió a Trump

Lo mejor hubiera sido inventarse el “Premio Kushner”.

FB @PresidenciaMX
Enrique Peña Nieto, Jared Kushner (yerno de Donald Trump y reconocido con el Águila Azteca), Donald e Ivanka Trump. FB @PresidenciaMX

¡Es el contexto!

La condecoración del Águila Azteca a Jared Kushner azuza a los demonios antiestadounidenses entre la población mexicana por el contexto en el que se le entrega, no por su esencia.

Es cierto, sin la colaboración de Kushner, es muy probable que el nuevo acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México no se hubiera negociado. Como tampoco se hubiera hecho sin la presión de los graneros de Ohio y de los cabilderos de la poderosa industria automotriz al gobierno de Donald Trump.

Cierto. Sin embargo, en el entorno de la relación entre Trump y México (ojo, no únicamente entre los dos presidentes), no es emocionalmente aceptable la entrega de la condecoración del Águila Azteca al yerno del presidente.

Es cierto, sin la colaboración de Kushner, es muy probable que el nuevo acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México no se hubiera negociado.

En México se conoce mejor a Ivanka Trump que a su esposo, Jared Kushner. La cobertura mediática a través de revistas del corazón la han proyectado a áreas de interés entre una parte significativa de la demografía mexicana; en círculos políticos cuyo interés se amplía al ámbito internacional. Sí se sabe que la vinculación de Luis Videgaray con el yerno de Trump ha sido clave para la creación de zonas de entendimiento entre los dos presidentes a lo largo de dos años.

No era tarea fácil si se recuerdan las inaceptables agresiones retóricas de Trump a México durante su campaña y, una vez que llegó al Despacho Oval, las amenazas con romper el TLCAN y con levantar un muro en su frontera sur.

La relación entre Trump con Peña Nieto no ha sido institucional, porque al estadounidense no le ha interesado utilizar las herramientas diplomáticas de su Departamento de Estado; se ha aprovechado de las asimetrías de negociación existentes con el presidente Peña. Ambos son radicalmente distintos. Trump dice lo que piensa y Peña solo dice lo que la retórica políticamente correcta se lo permite; Trump no se esconde para humillar en púbico, Peña sortea los enfrentamientos; Trump transmite la sensación de que es completamente libre para hablar, Peña opta por un lenguaje codificado; Trump no es político, Peña es un joven anciano con rasgos de priista de Atlacomulco.

Y algo más, para el mexicano le tocó la mala fortuna de tener a su vecino como presidente en su peor etapa de popularidad a lo largo de su sexenio.

La llave del Despacho Oval la buscó Luis Videgaray en la persona de Jared Kushner. El vínculo lo obtuvo gracias a la participación de Emilio Lozoya, ya que este último fue compañero de banca de Kushner durante la maestría. De ahí se derivó la invitación que le extendió Los Pinos al entonces candidato del Partido Republicano para visitar México. Fue cuando Hillary Clinton estalló de ira al ver que Trump viajaría a México para realizar un acto de campaña en compañía del presidente de México.

El mismo día de su visita a México, 31 de agosto de 2016, Trump aseguró en un acto de campaña en Estados Unidos, que mandaría construir un muro en su frontera. ¿De qué sirvió el coqueteo de Peña a Trump?

El golpe estaba dado y Videgaray presentó su renuncia una semana después. Pero, ¡oh sorpresa! Trump ganó las elecciones el 8 de noviembre y Videgaray brindó con champaña porque ganó su apuesta.

La negociación del acuerdo comercial duró año y medio, y en varias ocasiones se pudo romper. Fue Kushner, el hombre más cercano a Trump, quien impidió su descarrilamiento. También hubo decisiones de Justin Trudeau que pusieron en vilo el acuerdo. Pero la negociación concluyó y hoy, en Buenos Aires, lo firmaron los tres presidentes.

Con todo y la participación de Kushner, el presidente Peña no tuvo que haberlo condecorado con el Águila Azteca. Lo mejor hubiera sido inventar el premio Kushner para condecorar la culminación de acuerdos comerciales.

Desde México, entregar el Águila Azteca a Kushner equivale a entregárselo a Trump. Kushner es un fantasma. Pocos lo conocen. Pero al escuchar: "Es el yerno del presidente", la decisión de Peña Nieto se convierte en agravio.

En fin, no debemos de sorprendernos. Desde hace años Peña Nieto presenta números rojos en su popularidad. Su desapego con la realidad lo ha llevado a entregar el Águila Azteca al cuate de Videgaray.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.