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03/08/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 03/08/2018 8:15 AM CDT

Una televisión machista en recuperación

Imagen de la pasada Marcha de las Mujeres en Buenos Aires, 8 de marzo de 2018.
NurPhoto via Getty Images
Imagen de la pasada Marcha de las Mujeres en Buenos Aires, 8 de marzo de 2018.

La televisión en general da muy poco bueno de qué hablar. Y en Latinoamérica, ni se diga: telenovelas que se repiten las unas a las otras y actrices que hacen más de lo mismo, programas de chismes sin mucho fondo para mantener entretenidas a las mujeres mientras le alegran la vista a los hombres, y poco más. Nuestra pantalla está plagada de protagonistas casi siempre rubias, o, mejor dicho, pintadas de rubias, que sonríen y dan consejos a una población tan solo rubia en su minoría, que vive en una realidad distante a la que se muestra.

'Nuestra televisión es aspiracional'. Se dice como si no se pudiera hacer nada al respecto o como si nadie tuviera la culpa, y es verdad que es difícil cambiar. En la industria nadie quiere tomar riesgos. Y queda siempre latente la pregunta de si la audiencia hace al medio o el medio a la audiencia.

Generalmente el cambio toma tiempo y el tiempo al aire cuesta dinero.

Y justo de ese tipo de cambio hablaba un podcast que me llevó hasta esta historia, y que les quiero compartir. Fue en el programa This American Life(mi favorito) de la estación de radio estadounidense NPR, donde el maestro Ira Glass trata cada semana un tema por medio de tres historias.

En el episodio del 1 de julio que se titula Change you can maybe believe in ('Cambios en los que tal vez puedas creer'), la periodista argentina Jasmine Garsd me hizo conocer por primera vez esta noticia que a decir verdad, me ilusionó muchísimo. Me hizo reflexionar sobre lo que podemos aprender de la sociedad y, sobre todo, de las mujeres argentinas organizadas que se han ganado cada vez mayor espacio público y más visibilidad a los problemas de desigualdad en su país.

Y aunque llego un poco tarde a la fiesta, me parece que lo sucedido a principios de este año será uno de esos éxitos que nunca pasarán de moda.

El inicio

Argentina: 8 de enero de 2018. Todos los diarios amanecen con la siguiente cita: "Si la violación es inevitable, relájate y goza". Era Cacho Castaña, famoso actor y cantante argentino de 76 años, en uno de los programas más populares de la televisión.

A partir de ahí el rating, por toda una semana, se volvió feminista.

6 días después, el 14 de enero, la noticia era Aracely González, una actriz y conductora la que aparecía en todos los medios argentinos. Estaba completamente indignada por lo que Cacho había dicho y se encargó de dejarlo muy claro en el mismo programa. La famosa protagonista de telenovelas comenzó a hablar entonces de evolución, de que no se puede defender una frase así bajo ninguna circunstancia, no importa quien la diga. Los ánimos se calentaron en el programa conducido por Mirtha Legrand, una especie de Oprah argentina, y el rating se mantuvo.

A partir de ahí el rating, por toda una semana, se volvió feminista. Invitaron a Aracely a otro programa para hablar de su molestia con lo que había dicho el cantante, y así, siguiendo la linea natural de todos los programas de chismes que conocemos, la presentaron como feminista. A la primera oportunidad que tuvo la actriz aclaró que no era feminista; que tenía un marido y un hijo maravillosos a los que amaba mucho, y la tormenta que ya se acercaba estalló.

Primero las redes del feminismo no tardaron en bombardear a Aracely por lo que había dicho. ¿Pero qué tenía que ver el tener un marido y un hijo adorable con ser feminista?

¿Qué es ser feminista?

Con esta pregunta se abrió entonces el programa 'Intrusos', encabezado por Jorge Rial, quien ha sido cuestionado más de una vez por sus acciones machistas. "Soy un machista en recuperación", dice Jorge en su programa y continúa.

Flor Freijo, activista, investigadora y politóloga e integrante de la organización Economía Feminista había sido invitada a hablar. Una feminista rubia y femenina que con mucha coherencia y gracia explica a la audiencia lo que es el feminismo. Da datos duros y se mantiene el rating: 70% de los pobres en el mundo son mujeres. Parafrasea a Silvia Federici y se mantiene el rating. "Lo que ustedes llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado", dice la teórica italiana.

Entonces, sucede lo inesperado: como para no olvidar el tipo de programa que estamos viendo, entra una llamada al aire. Es Aracely y quiere hablar con Freijo. La actriz, en un acto de humildad, quiere agradecer a la activista por sus palabras, quiere disculparse porque no sabía lo que era el feminismo y ahora ya lo entiende. Que si el feminismo es la lucha por los derechos de las mujeres, ella también es feminista, y que el otro día que dijo que no lo era, no estaba bien informada.

Hablaron del linchamiento mediático, mismo que Flor y el resto de las feministas que hablarían los días siguientes del tema, sufrirían también por haber aceptado presentarse en un programa de esa índole.

Fueron cuatro días seguidos que activistas, académicas, periodistas, actrices y comediantes tomaron la palabra en este programa matutino y mantuvieron el rating. "Estás subestimando a tu audiencia'", le dijo Virginia Godoy, mejor conocida como Señorita Bimbo, a Jorge Rial. "El hecho de que yo esté acá, una mujer gorda en la televisión, ya es un triunfo", continuó la comediante antes de empezar a hablar del bullying sobre el cuerpo, y después del aborto.

A Rial se le criticó por hacerlo en busca del rating. Porque según nuestra sociedad de medios, siempre lista para lanzarle la primer piedra a cualquiera, todos sus años de misógino no se borran con una aceptación y disculpa pública. Mucho menos por darle un espacio a feministas y activistas, o hablar por primera vez en la televisión abierta del misoprostol, un medicamento abortivo. Todo esto meses antes de que se debatiera y después aprobara la ley proaborto en Argentina.

La actriz y activista Julia Mengolini y la periodista Luciana Pecker también aparecieron en 'Intrusos' esa semana. Y se habló del feminicidio. Una argentina es asesinada cada 29 horas, y las mujeres se organizan. En México, según cifras de la ONU, 7 feminicidios se cometen diario, y no veo conductores matutinos dando espacio para hablar de ello.

La gente odia lo que no conoce. Hablar abiertamente sobre el movimiento feminista es un gran paso que dio la televisión argentina, y no perdieron rating. Hablar sobre temas que importan no quita audiencia. Hablar de acoso, de desigualdad y de la lucha histórica de las mujeres por sus derechos en los medios públicos es necesario. La falta de tolerancia y el exceso de juicio en las redes sociales solo genera violencia, y en lugar de acercarnos a las soluciones, nos aleja.

Me pregunto si llegará un momento así a la televisión mexicana. Sí se puede comenzar a decir que somos países machistas en recuperación cuando se empieza a aceptar el problema y a tratarlo abiertamente.

Jorge Rial, tal vez no pasará a la historia como el héroe del feminismo en Argentina, pero tanto él como la productora del programa, decidieron tomar un riesgo que salió bien. Un riesgo necesario porque lo que no se mueve se estanca y hay que atreverse a cambiar.

El conductor ha dicho que su "conversión" y su interés en el tema viene de parte de una de sus hijas que se considera feminista y le ha enseñado al respecto.

Me pregunto si llegará un momento así a la televisión mexicana. Sí se puede comenzar a decir que somos países machistas en recuperación cuando se empieza a aceptar el problema y a tratarlo abiertamente. Me pregunto si Latinoamérica y el mundo pueden curarse del machismo que mata.

Creo que urge, al menos, como en Argentina, comenzar a hablar de una televisión machista en recuperación.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la del HuffPost México.