EL BLOG
28/12/2018 12:28 PM CST | Actualizado 07/02/2019 11:01 AM CST

Propósito Zero Waste: que se acabe el año pero que no se acabe el mundo

Bogdan Kurylo via Getty Images
Cambia tu cepillo de dientes de plástico por uno de bambú o semilla de aguacate. Estos últimos son compostables, el de plástico no.

¿Alguna vez has escuchado hablar de la huella ecológica? El término viene del inglés, footprint y se refiere al impacto que cada estilo de vida tiene sobre el medio ambiente en relación a la capacidad de la tierra a regenerarse. Puede haber huella ecológica de una ciudad, de una región o de una persona. Lo que consumimos, la ropa que compramos, el medio de transporte que elegimos, la energía que utilizamos en casa y los materiales que desechamos van generando huellas a nuestro paso por el mundo que en muchos casos son difíciles de revertir.

El cambio climático ya no es solo un término subjetivo, es algo que todos vemos año con año suceder de diferentes formas en nuestras localidades. Por ejemplo, en México, de unos años acá, los huracanes en el lado del Atlántico han aumentado considerablemente debido a que el agua ha subido de temperatura.

Y si bien es cierto que la mayor contaminación y el mayor impacto ecológico viene de las grandes fábricas y compañías, nosotros tenemos pocas oportunidades de cambiar sus políticas. Lo que sí podemos es cambiar nuestros hábitos diarios desde los pequeños detalles a los más grandes. Mientras más personas nos unamos al estilo de vida Zero Waste en español "Desperdicio Cero", o al menos seamos conscientes de lo que consumimos y desechamos para disminuir nuestro impacto en el ambiente, más tiempo le daremos a nuestro planeta para biorregenerarse.

El Desperdicio Cero es la forma de vida en que uno desde su casa decide impactar lo menos posible el medioambiente reduciendo al máximo los desperdicios y reutilizando.

Se acerca el fin del año y con él, empezamos a pensar en qué queremos mejorar en nuestras vidas el año que empieza. Cuáles fueron los propósitos que no cumplimos este y cuáles se renovarán.

Con este artículo quiero hacer una invitación a todos a contemplar nuestra huella ecológica y los cambios que podemos hacer en nuestras vidas para disminuir el daño que ocasionamos. Para eso entrevisté a mi querida amiga Verónica Caso, parte del equipo de producción del festival Bahidora y supermamá, que lleva ya un tiempo inspirando a todos los que tenemos la suerte de conocerla a sumarnos al movimiento de Desperdicio Cero.

Así que quién mejor que ella para darnos consejos y animarnos a empezar este 2019 con una mirada más profunda y sincera sobre nuestros hábitos de consumo y cómo podemos modificarlos.

¿Cómo fue que decidiste entrarle al Zero Waste?

Hace unos años empecé separando la basura, después dejé los popotes y pensé que con eso y usar bolsas de tela en el súper estaba salvando al mundo. Después nació mi hija Nico y con ella mis ganas por darle el mejor mundo posible. Suena cursi, pero ella es mi motivación constante para mejorar en lo que pueda lo que llevamos años destruyendo. Pero, aunque no tengas hijos, con un simple paseo a la playa te das cuenta de que es hora de reaccionar, de cambiar porque todos vivimos en este planeta y no hay un "plan B".

Me di cuenta que lo que había que cambiar eran los hábitos de raíz, y cuando empiezas a observar tus hábitos, notas que casi todo en tu vida está basado en consumir y por ende desperdiciar y desechar. El mantra en el que vivimos inconscientemente es "comprar-tirar=repeat." Nada dura, todo es desechable y todo es reemplazable. Y vivimos en el engaño de que reciclar es la solución para salvar al mundo, cuando en verdad es lo último que debemos hacer.

Verónica Caso
Evita el plástico en tus compras.

¿Qué es lo que más trabajo te costó en el camino hacia el Zero Waste?

Estoy lejos de llegar a la meta de una vida completamente Zero Waste, pero sí creo que he logrado varias pequeñas metas, me parece importante ser realista en que no puedes llegar a ser totalmente Zero Waste de la noche a la mañana.

La verdad es que aún hay varias cosas que me cuestan trabajo. Por ejemplo, dejar de comprar ciertas comidas que no encuentro libres de empaque y que me gustan mucho, o le gustan a Nico. Dejar ir lo práctico e inmediato, que es ir a una tienda y que te entreguen tu bolsa con productos. Antes, si iba al súper y se me olvidaban mis bolsas de tela, no me importaba: hacía el súper con bolsas de plástico. Hoy, eso ya no pasa. Si se me olvidan, me regreso por ellas, o voy al súper otro día. La idea es no caer en la flojera o en lo más simple y enfocarse en hacer lo correcto.

El camino a Zero Waste implica dejar ciertas "comodidades" como lo es un café en taza desechable mientras caminas al trabajo, un jugo en vaso de unicel, o la compra de tus chocolates favoritos. Todo eso es rápido, en el momento; desechable, y no pensamos donde termina esa taza, ese vaso o esa envoltura.

Lo difícil es dejar de creer que tu "comodidad" vale más que el bienestar de la humanidad. Si logramos que la gente piense en comunidad, vamos a lograr ver grandes cambios.

¿Conocías a alguien que ya llevara este estilo de vida?

Sí, una chica que se llama Melissa. Me inspira mucho ver sus posts porque da muchos tips, te enseña varias maneras de comprar o hacer las cosas en casa para evitar generar basura. Además, forma parte de un proyecto increíble que se llama Mercado Cero, que permite a productores locales y amigables con el medio ambiente vender sus cosas.

También tiene una empresa que se llama Verde Permuta, que intercambia y vende ropa de segunda mano, lo cual permite que la gente le de un giro a su clóset sin tener que comprar ropa nueva (la industria de la ropa es un gran problema en el tema de contaminación al medio ambiente).

¿Encuentras pros y contras en este estilo de vida?, ¿o solo pros?

Al principio creo que encontré más contras que los que encuentro ahora. Creo que lo maravilloso de empezar un cambio de hábitos como lo es el Zero Waste es que te enseña que no necesitas la mitad de las cosas que tienes y anhelas: entre menos cosas, menos ataduras emocionales, menos pesos, menos obstáculos.

Cuando tienes menos cosas por las cuales preocuparte tienes más tiempo para hacer lo que en verdad importa. Algo tan ridículo como una rutina de baño, con mil productos de pelo, cara y cuerpo, pasas 1 hora en el baño y gastas más agua. Pero si tienes 3 productos de baño que cumplen con lo esencial para tu higiene y cuidado, entras y sales en 15 minutos.

Verónica Caso
Zero Waste

En la cocina fue un gran cambio positivo para mí. Siento que cuando abro mi alacena y veo mis botes de vidrio llenos de productos frescos, muchos de ellos orgánicos y locales, me hacen sentir más ganas de cocinar, y producir alquimia en la cocina.

¿De todo lo que has modificado, cuáles son las tres cosas que crees que más disminuyen tu impacto y el de tu familia en el medio ambiente?

  1. Productos de limpieza. Es increíble cuánto plástico consume uno al comprar jabón para ropa, jabón para platos, jabón para piso, detergente de baño... Mucho de esto puede reemplazarse por vinagre y bicarbonato. También encontré une empresa mexicana que se llama Desplastifícate, que lleva a tu casa todos los productos de limpieza en botes de vidrio, y cuando se te acaban te rellenan los botes, cobrando solo el llenado y ya no el envase. Además, todos sus productos son amigables con el medio ambiente.

Verónica Caso
Empresas conscientes.

  1. Productos de higiene personal. Fue un gran cambio pasar de champú en bote a champú en barra sin empaque, de rasuradoras de plástico desechables, a una de acero inoxidable. Reemplazar la pasta de dientes en tubo de plástico por una hecha en casa. Me encanta saber que por lo menos esos recipientes de plástico ya no los consumo y, por ende, no los tiro. Son los más comunes de encontrar en el mar y en las playas.

  1. Llevar mis tuppers y mis hojas de cera de abeja al súper. Mi meta al ir al súper es evitar llevar productos envueltos en plástico y a su vez contagiar a la gente a mi alrededor para que ellos también cambien sus hábitos. Cuando llego a la sección del jamón siempre es muy interesante ver la reacción de la gente cuando les digo que me envuelvan el jamón directo en mi hoja de cera de abeja o en el tupper, que por favor NO ME DEN PLASTICO. Una vez escuché como uno de los chicos que vende el jamón le decía a otra chica: "La señorita no usa plástico en sus compras, trae sus tuppers, y con esas pequeñas acciones se puede cambiar al mundo".

¿Cómo recomendarías empezar a alguien que quiere llegar a tener Zero Waste?

Que empiecen con metas claras y realistas. Dividir las zonas de la casa ayuda mucho. Yo empecé por la alacena y el refri, es decir, dejé de comprar comida empaquetada, no más pasta en caja o cereal, harinas, o azúcar. Comprar a granel. Puede ser en cualquier mercado o tiendas especializadas como como Estado Natural o Botánica Granel. Por suerte cada vez tenemos más opciones de tiendas amigables con el ambiente.

Después continué con los productos de limpieza.

La idea va más allá de no generar basura. Se trata también de utilizar las cosas que ya tenemos en casa para poder sacarles el provecho máximo. No desechar por desechar. Por ejemplo, si tienes unas fundas de almohada viejas, no tirarlas, mejor pensar en qué más se pueden usar; quizá cortarlas y usarlas como servilletas de tela, o llevarlas con tus bolsas de super para usarlas como bolsa para el pan.

Debemos salir de nuestra zona de confort y ponernos creativos. Hay una cuenta en Instagram que me gusta mucho se llama Babystepzerowaste que comparte ideas muy sencillas que se pueden hacer. Se trata de arreglar un objeto y darle un segundo, tercer o cuarto uso antes de tirarlo.

Verónica Caso
Recicla.

Cuando uno escucha Zero Waste puede sonar abrumador y creo que por eso mucha gente no se anima, porque piensan que no lo van a lograr. Piensan que va ser un cambio radical de vida y que tendrán que dejar su comodidad y es entendible que para muchos no sea lo ideal.

Por eso, no debemos verlo como un cambio radical de la noche a la mañana, debemos verlo como pequeñas etapas, pequeñas acciones que tienen grandes cambios positivos. Por ejemplo:

1. Cambiar tu esponja de cocina por un zacate o cepillo de fibra natural, que es completamente compostable. La esponja no lo es, y se desechan miles al día.

2. Dejar las bolsas de plástico en todas tus compras, no solo al súper, la fruta o verdura. También cuando vas a comprar ropa, o cualquier otro artículo.

3. Cepillo de dientes: cambiar el de plástico por uno de bambú o semilla de aguacate. Son compostables. El de plástico no, y por lo menos cada 3 meses tú tiras uno: imagínate cuántos cepillos hay en los campos de basura.

4. Si eres mujer, utiliza una copa menstrual o toallas reutilizables en lugar de toallas sanitarias desechables. Una mujer usa en promedio 25 toallas al mes, es decir, 300 al año que ya usadas se convertirán en 60 kilos de basura.

5. Apoya locales y negocios que se comprometen con el medioambiente. Por ejemplo, en la calle de Sonora casi esquina con Insurgentes hay un puesto de jugos y fruta donde si traes tu vaso o tupper te hacen un descuento.

Verónica Caso
Empresa responsable

En cuanto empiezas a ver con lupa todo lo que usas y consumes que no se puede compostar o reutilizar, te das cuenta que es ahí donde se debe empezar el cambio.

Si no estás listo para algo radical, empieza por ahí.

Agradezco inmensamente a mi querida Vero por regalarnos este tiempo; aquí la puedes seguir en Instagram. Y agradezco a ustedes por leerlo y por compartir. Mientras más personas nos unamos a este estilo de vida o vayamos dando, cada uno a su ritmo pequeños pasos, mayor será el impacto final a nuestro medio ambiente. Y como dice Vero, será un mejor mundo el sitio que les dejaremos a las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Veronica Caso
Mejora tu vida y la de los demás.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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