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02/10/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 02/10/2018 7:49 AM CDT

México 68 y el Black Power

El poder negro: el otro protagonista de México 68.
Huffington Post Uk
El poder negro: el otro protagonista de México 68.

1968 fue un año que marcó un parteaguas en la historia de la humanidad. En 2018 se cumplen 50 años de la matanza de Tlatelolco en la que el gobierno de Díaz Ordaz asesinó y desapareció a un número aún indefinido de estudiantes y personas que se encontraban reunidas en la Plaza de las Tres Culturas.

Ese mismo año, unos meses antes, en Carolina del Norte, la policía disparó a estudiantes que se manifestaban en contra de la segregación racial, dejando 3 muertos y 9 heridos, pero ahí, a diferencia de México, nueve policías fueron juzgados por uso de fuerza. En Los Angeles, California, del primero al 8 de marzo, al menos quince mil estudiantes de origen latino salieron por primera vez de las aulas demandando una mejor educación.

En Checoslovaquia, Alexander Dubcek, quien fuera presidente del país y líder del Partido Comunista, inició un movimiento pacifico democrático en contra del totalitarismo del régimen prosoviético. Dubcek y su política de "socialismo con rostro humano" fue reprimido finalmente con la ocupación de la Unión Soviética que pasaría a la historia como la Primavera de Praga. Mientras tanto en París el movimiento estudiantil liderado por Dany 'El Rojo' seguía inspirando revoluciones internas y externas en el mundo entero.

Fue este año también que por primera vez vimos una fotografía de la tierra desde el espacio. Los tres tripulantes del Apolo 8 fueron testigos de la nunca antes vista salida de la tierra "earth-rise" como se le llamó a la ahora histórica fotografía. Media esfera iluminada como una canica de mosaico azul flota sobre un espacio completamente negro.

2 de octubre no se olvida, como tampoco se olvida que tan solo 10 días después de la masacre, se inauguraron los Juegos Olímpicos. Era la primera vez en la historia que un país en vías de desarrollo sería la sede. 44 años después de la primer participación de México en los Juegos Olímpicos, sería la primer sede hispanohablante y la primera en Latinoamérica. Fue en estas olimpiadas que por primera vez se hizo antidoping a los deportistas, y Alemania participó como dos países separados.

A Sudáfrica no se le permitió competir debido a su política de segregación racial conocida como apartheid, que estuvo vigente hasta 1992. Y aunque en Estados Unidos se habían dado ya algunos avances hacia la igualdad como la firma del acta de derechos civiles en 1964 (que abolía la legitimidad de la segregación pública) y el acta sobre los derechos de voto (que prohibía practicas discriminatorias estatales en las elecciones), la realidad es que la igualdad estaba aún lejos de ser un hecho.

Fue en 1968 que Martin Luther King Jr., la figura más conocida del movimiento por la igualdad de derechos para los negros en Estados Unidos, fue asesinado en Tennessee, mientras apoyaba el movimiento por el aumento de salario a los basureros negros locales que se habían ido a huelga.

Esta misma desigualdad racial inspiró al sociólogo Harry Edwards a formar el Olympic Project for Human Rights (Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos) un año antes de la celebración de las olimpiadas en México. En un principio el proyecto amenazaba con boicotear las olimpiadas, y pedía 4 puntos:

1.- Que no se permitiera la entrada a Sudáfrica o a Rodesia a la competencia debido a sus políticas raciales.

2.- Que se le regresara a Mohamed Ali su título de campeón de boxeo.

3.- La destitución de Avery Brundage como Presidente del Comité Olímpico Internacional debido a su aceptación del saludo nazi en las olimpiadas de 1936 cuando era presidente del Comité Olímpico de Estados Unidos.

4.- Por último pedían también que se contrataran más entrenadores afro americanos en el equipo olímpico.

El proyecto fundado por Edwards, se formó en su mayoría por atletas afro americanos y líderes de comunidades aunque también el equipo de remo de la Universidad de Harvard se unió a la organización que pedía un alto a la segregación racial y a las prácticas racistas en los deportes.

Finalmente el boicot no se llevó a cabo, pero 3 personas hicieron historia el 16 de octubre al terminar la carrera de los 200 metros. El estadounidense Tommie Smith sentó un nuevo récord mundial (a pesar de la tan temida altura de la Ciudad de México) al terminar en 19.83 segundos, seguido del australiano Peter Norman y en tercer lugar el también estadounidense John Carlos.

Los dos miembros del equipo olímpico de Estados Unidos eran también parte del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos y vieron en su triunfo la oportunidad de hacer llegar su mensaje al mundo entero.

Queríamos usar la plataforma para educar a la gente y hacer entender que aunque era magnífico tener 15 minutos de fama en las olimpiadas era aún más grande poder hacer algo que duraría para siempre en la historia Hacer algo por la sociedad.John Carlos

Así que al momento de subir al podio, los dos americanos decidieron poner el puño en alto, cada uno portando un guante negro. Cuenta la leyenda que John Carlos había dejado sus guantes en el vestidor y que fue el australiano Peter Norman quien les dio la idea de usar un guante cada uno.

El guante negro representaba al poder del movimiento "Black Power" (Poder Negro) con el puño en alto y la lucha por sus derechos. Los atletas también se descalzaron mostrando unas calcetas negras que representan los pies descalzos de la pobreza negra, y cada uno llevaba su botón en el pecho con el símbolo del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos.

Si gano soy americano no afroamericano. Pero si hago algo malo, entonces se dice que soy un negro. Somos negros y estamos orgullosos de serlo. La América negra entenderá lo que hicimos esta noche. Tommie Smith

Por su parte el australiano, que apoyaba la lucha de sus compañeros atletas le pidió a un integrante del equipo de remo de Estados Unidos su botón del Proyecto Olímpico en muestra de apoyo al acto de protesta de los otros dos ganadores. Peter Norman después dijo que a pesar de que algunas personas pensaban que el compartir su medalla de plata con el "infame saludo al black power" le había quitado importancia a su actuación pero él nunca estuvo de acuerdo: "Fue un orgullo ser parte de ello" dijo Norman en el documental Salute, que años después hizo su nieto y se estrenó en 2008.

Solo fue un hombre blanco, un hombre blanco australiano entre dos hombres negros que en el podio de victoria creían en la misma cosa. John Carlos

Cabe mencionar que la Australia de los sesenta había comenzado también una política segregacionista llamada White Australia (Australia Blanca) en la que incluso se llegó a separar a niños aborígenes australianos de sus familias para ser criados por familias blancas.

En el estadio se hizo un silencio al empezar el himno estadounidense. Poco después la multitud comenzó a abuchear a los atletas que mantenían el puño en alto y la mirada baja, y fue el inicio del fin de su carrera Olímpica. Los dos americanos fueron expulsados inmediatamente del Comité Olímpico, aunque el Comité Mexicano se negó a echarlos del país diciendo que habían entrado con visa de deportistas y que México así los honraría hasta su salida.

Con los años, la imagen de los tres atletas en el podio se llegó a considerar una de las más influyentes del siglo XX por medios como Life y Le Monde.

Smith y Carlos, al llegar a Estados Unidos, se convirtieron en héroes de la comunidad afroamericana y enemigos del resto. Recibieron amenazas de muerte, les fue casi imposible encontrar trabajo. La presión social en su contra incluso llevó a la esposa de Carlos al suicidio.

En Australia, Norman fue odiado por todos, y aunque el Comité Olímpico Australiano siempre ha negado que tuviera una relación con el "infame saludo", lo cierto es que para las siguientes Olimpiadas, a pesar de haber calificado y de ser el mejor corredor de la Commonwealth (la mancomunidad de estados que dependían de la corona británica), no volvió a representar a su país.

Keystone
Ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de México, 1968.

Para los tres atletas fue un reto continuar con su vida como fuera antes de ese 16 de octubre. Para la humanidad fue el primer acto de protesta en un evento deportivo. Avery Brundage, entonces Presidente del Comité Olímpico, consideró el saludo un acto político que no tenía cabida en el deporte a pesar de que, en su momento, había legitimado el saludo nazi en las Olimpiadas.

Pero como en toda historia, el tiempo saldó las cuentas con sus protagonistas. En 1984 Carlos fue contratado por el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles para servir como enlace con la comunidad negra, y en 1999 Smith fue nombrado el deportista del milenio.

En 2005 la Universidad de San José en California homenajeó a los dos estadounidenses con una estatua de bronce de 6 metros y medio mostrándolos en el saludo. En la estatua que ahora se encuentra en el alma mater de ambos atletas, se muestra también el podio y un vacío segundo lugar donde, a mi gusto y por hacerle justicia a la historia, falta el blanco Peter Norman que apoyó la causa desafiando a toda su sociedad por el bien futuro de la humanidad.

John Carlos y Tommie Smith cargaron el ataúd de Norman durante su funeral en Australia en octubre de 2006, y la Asociación de Atletismo de Estados Unidos proclamó ese día como el día de Peter Norman. Fue la primera vez que se le dedicaba un día a un extranjero.

"Ustedes vienen de una roca", dijo Smith refiriéndose a la familia de Norman durante los servicios funerarios, "y como tal deben de mantenerla y honrarla".

"I will stand with you" (estaré con ustedes) fueron las famosas palabras de Norman a los atletas el día de su victoria. Y desde ahí comenzó una de las más largas y conmovedoras amistades en la historia del deporte, hasta ese 9 de octubre de 2006 en que los estadounidenses se mantuvieron de pie honrando la memoria de Norman junto a su familia.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.