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20/04/2018 3:00 PM CDT | Actualizado 20/04/2018 4:59 PM CDT

César Chávez y la lucha por los derechos de los campesinos

"El amor que tenemos dentro por la justicia, no es solo nuestra mejor parte, sino también la que representa nuestra más pura naturaleza"

César Chávez

Al leer "César Chávez" muchos seguramente pensarán en Julio César Chávez y la época de oro del box mexicano. En mi caso, me encontraba en Nuevo México cuando noté por primera vez que había una avenida con el nombre de César Chávez y como rápidamente descarté que fuera en honor al boxeador mexicano, pregunté qué quién era, a lo que mi interlocutor me respondió sorprendido ¿no sabes? Y no, no sabía.

Sabía de Martin Luther King y de Rosa Parks. Sabía de la lucha de los negros en Estados Unidos por la igualdad de derechos, sabía del I have a dream que se había vuelto el sueño de todos pero no sabía que el "Sí se puede" utilizado después por Barack Obama en sus campañas había sido acuñado años atrás por el mexicoamericano César Chavez; el más grande activista por los derechos de los trabajadores campesinos hispanos y considerado el latino mayor influyente en la historia de nuestro país vecino.

César Chávez nació en Arizona hijo de una familia mexicoamericana a finales de los veinte. Su incansable lucha por la no violencia y el derecho a la igualdad de los campesinos lo convirtió en el primer personaje latino en tener un día memorial en Estados Unidos: el 31 de marzo por su natalicio. Incluso la marina estadounidense tiene un barco que lleva su nombre.

Bettmann via Getty Images
César Chávez en 1985.

Pronto en su vida César aprendió sobre la injusticia, cuando a base de engaños su papá perdió las tierras que tenían en Yuma, cerca de la frontera con México, y le fue imposible recuperarlas. Pronto, la Gran Depresión llegó al país y con eso su familia y muchas otras, que hasta entonces habían vivido relativamente bien con pequeños negocios o granjas, tuvieron que emigrar a California a buscar trabajo en el campo. Su padre tuvo un accidente laboral y él, que tenía 14 años, dejó los estudios y comenzó a trabajar de tiempo completo para evitar que su madre tuviera que vivir en las pésimas condiciones que se les daban a los trabajadores de las granjas y viñedos en Estados Unidos.

Su familia, igual que muchas otras, trabajaban sin parar todo el año, sin un equipo propio para hacerlo y en muchos casos sin descanso, agua ni baños recogiendo chícharos y lechugas en invierno, cerezas y frijol en primavera, uvas y maíz en verano y algodón en otoño. Él y su hermana, que tenían la suerte de tener un coche, dedicaban sus ratos libres a llevar a los campesinos accidentados al médico. Así comenzó su activismo y a darse cuenta de que le gustaba ayudar a los más necesitados.

Ya en los cuarenta, la segregación racial seguía presente en todas partes incluso en el ejército pero aún así César Chávez se enlistó en la armada y sirvió por dos años. Al regresar se volvió organizador en la CSO Organización de Servicios Comunitarios, que empezaba a luchar por los derechos de los latinos y allí conoció al Padre Donald McDonell, quien se convertiría en uno de sus más grandes compañeros y apoyos en la batalla por los derechos y la igualdad.

En 1962 al lado de la activista Dolores Huerta formó la National Farm Workers Association, a la que pronto se le llamó United Farm Workers, el primer sindicato para proteger los derechos de los trabajadores del campo en California que luego se extendió a otros estados.

Bettmann Archive
César Chávez recibe en Delano, California, una pieza de pan de la activista de derechos humanos Ethel Kennedy (viuda del senador estadounidense Robert F. Kennedy), acción con la que este activista terminó una huelga de hambre de 36 días con la que protestó por el irresponsable uso de pesticidas letales en las actividades agrícolas.

Ya estaban organizados, ya estaban listos para pedir sus derechos laborales y mejores pagas cuando en 1965 los campesinos filipinos anunciaron que se irían a una huelga general en los campos de uvas para exigir mejores condiciones. Chávez y Huerta entonces supieron que era el momento de unir fuerzas con sus hermanos asiáticos y con el poder y el valor de su trabajo, presionar a los viticultores y a otros agricultores de Estados Unidos. Esta huelga pronto recibió el apoyo de muchos consumidores y duró 5 años en los que contó también con el apoyo del líder laboral Walter Reuther, quien no solo marchó con ellos sino que se comprometió a financiar la subsistencia de los trabajadores en huelga.

Pero para mantener la presión a los propietarios de los viñedos, no bastaba con tener el apoyo de gran parte de los consumidores y de líderes de organizaciones, también se necesitaba detener el programa "Bracero" que traía trabajadores de México para pizcar en el campo con permisos temporales y pagas aún más bajas que los campesinos que comenzaban a unionizarse buscando sus derechos. La huelga no podía servir si cada semana los campos seguían recibiendo cientos de trabajadores desechables, dispuestos a soportar las terribles condiciones de trabajo por las que César Chávez y miles de campesinos en huelga estaban peleando.

Esta fue una de las decisiones más difíciles que se tuvieron que tomar con la huelga de las uvas; la United Farm Workers comenzó entonces a organizar la llamaba Wet line o línea mojada, en la que los huelguistas organizados tratarían de hacer una barrera en la zona de la frontera para evitar que más trabajadores llegaran y con ello se siguiera poniendo en riesgo el fin máximo de la huelga: ganar mejores condiciones de trabajo para los que ya estaban en los campos y para los que llegarían después de ellos.

En este panorama, tampoco podemos ignorar las voces actuales de la lucha por los derechos de los trabajadores del campo mexicano.

Esta técnica llevó a muchas personas a criticarlo y a llamarlo antimigrante, pero en realidad él simplemente vio siempre por su movimiento y lo cierto es que si no se paraba el flujo de gente y los viñedos seguían recibiendo nuevos trabajadores cada semana, la huelga no tendría ningún sentido.

Fue durante este tiempo de tensión en la frontera entre los trabajadores que luchaban por mejores condiciones y los que querían entrar a Estados Unidos a trabajar temporalmente, que se rompió por primera vez la premisa de la no violencia que Chávez había aprendido de Ghandi y había implantado como primera regla del movimiento. Entonces Chávez comenzó lo que sería su primera huelga de hambre de 3 que haría en total a lo largo de su carrera como activista.

En 1969 César Chávez apareció en la portada de la revista Time, fue nominado en tres ocasiones al Premio Nobel de la Paz y ya tuvo su propio doodle en Google. Hace unos años Diego Luna dirigió y produjo una película con el fin de dar a conocer más a este importante personaje en la historia de nuestra tierra fronteriza, en la historia de los derechos de los campesinos y de los mexicoamericanos en nuestro país vecino.

Recientemente se cumplieron los 50 años de la muerte de Marthin Luther King y todos los medios recordaron su lucha, importancia y discursos. Este 23 de abril se cumplen 15 años de la muerte de César Chávez, a quien un grupo de sacerdotes en Estados Unidos aún esperan canonizar ya que dicen que cumple con todos los requisitos para ser un santo.

A mí, pensando en su historia, me parece que es un buen momento para reflexionar, para buscar artículos sobre la situación actual en nuestro campo mexicano donde se sigue explotando a nacionales y foráneos, donde es aún la necesidad la que da el poder de abuso por parte de los propietarios que siguen explotando a los campesinos. Y donde el sistema político no hace más que asfixiar a los pequeños productores y beneficiar a los grandes empresarios por medio de sus programas de apoyo.

El periódico español El País acaba de publicar una serie de reportajes especiales sobre el campo en México "Un retrato de desigualdad, explotación e impunidad" que recomiendo mucho leer, donde tenemos personas de la tercera edad trabajando de sol a sol por 7 dólares al día sin pensión, sin cobertura alguna en caso de accidente laboral. Acá, el manejo de plaguicidas agroquímicos sigue siendo normal sin ningún equipamiento para proteger la salud de nuestros campesinos. Es decir, que por lo que lucharon con la United Farm Workers desde los cuarenta, casi un siglo después sigue sucediendo en México sin ningún César Chávez que organice a los campesinos y con un gobierno falto de principios que sigue apoyando a los grandes productores por encima de la salud de los trabajadores.

Y en este panorama, tampoco podemos ignorar las voces actuales de la lucha por los derechos de los trabajadores del campo mexicano como Margarita Nemecio, quien lo describe así en entrevista para el Excélsior: "Es un trabajo esclavo que no amerita cadenas, es esclavo al no existir contratos, es esclavo al tener mujeres embarazadas y niños trabajando, es esclavo porque no les están dando un lugar digno donde vivir, un lugar salubre con servicios básicos".

Aún nos falta mucha lucha por recorrer, como bien lo dijo Chávez, Sí se puede.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.