EL BLOG
12/06/2018 8:03 AM CDT | Actualizado 12/06/2018 9:22 AM CDT

Yo votaré por AMLO sin estar convencido de él o de su programa de gobierno

Bloomberg via Getty Images
Un voto de castigo es una práctica muy común.

A tan solo tres semanas de la jornada electoral mexicana, he decidido, a manera de reflexión, hacer públicas las razones por las cuales mi voto será a favor de Andrés Manuel López Obrador. Esto a pesar de no estar convencido de su persona o plan de gobierno, sin que ello signifique que este texto sea un acto de publicidad o de persuasión a indecisos para que actúen de la misma manera que yo.

Primero comenzaré a explicar las causas de mi no convencimiento, para después exponer las razones para dar mi voto al candidato del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), a pesar de que no creo que su figura suponga la aparición de un escenario diferente al que vemos hoy en el país.

En lo que se refiere a los desacuerdos, desde la conformación de MORENA como partido político en 2014 y hasta nuestros días, el partido corre el riesgo de parecerse al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en sus formas y hábitos.

El que MORENA arrope a expriistas, improvisados de la política y personas con fuertes diferencias ideológicas entre sí, indudablemente derivará en varias facciones internas del partido.

En MORENA tienen cabida economistas de formación ortodoxa y técnica en Estados Unidos, así como personajes de ideología radical como Paco Ignacio Taibo II, y líderes sindicales con fuerza propia para organizar a trabajadores en marchas y mítines que apoyan a figuras gubernamentales (Napoleón Gómez Urrutia), lo que hace recordar al PRI del siglo XX, que intentaba controlar a todos los sectores de la población a partir de líderes carismáticos, pero sin un plan claro de desarrollo del país, lo cual derivó en el México que conocemos hoy.

El que MORENA arrope a expriistas, improvisados de la política y personas con fuertes diferencias ideológicas entre sí, indudablemente derivará en varias facciones internas del partido, las cuales se consolidarán en feudos regionales, tal como hizo el PRI en ciertos estados de la República en el siglo XX. Los gobernadores del PRI no necesariamente compartían la misma visión del presidente o el Congreso local y federal. Al mismo tiempo ese grupo permitía la existencia del otro para mantener el control del poder por el simple hecho de tenerlo, sin que eso signifique mejoras sustanciales en la calidad de vida.

Otro elemento que considero inadecuado en MORENA, como grupo que casi con seguridad accederá al poder el 1 de diciembre de este año, es la tibieza con la que se tratan temas económicos que, de no abordarse de manera radical, arrojarán resultados similares.

Entre esos elementos destaca la no implementación de manera inmediata de una reforma fiscal que permita una redistribución del ingreso y financiamiento del gasto, pues entre el equipo económico de MORENA se habla plantear dicha medida hasta el tercer año, sin considerar que los diferentes planes de programa anunciados requieren financiamiento que al día de hoy el Estado no puede cubrir.

Implementar una reforma fiscal puede suponer una mejora al ingreso real de los trabajadores al reducirles carga fiscal o facilitarles transferencias, por lo cual no es necesario subir por decreto el salario mínimo y entrar en controversia con la Junta de Gobierno del Banco de México, que no respalda a MORENA y su proyecto económico.

Un voto de castigo al PAN y al PRI, quienes poco han hecho en materia económica, de seguridad y combate a la corrupción en los últimos sexenios.

En lo que se refiere al tema de seguridad, la realidad mexicana exige atender temas sociales, sanitarios y educativos para que al cabo de 15 o 20 años se empiecen a ver resultados. Se necesita más que becas a estudiantes, pues de solo centrarse en eso llevará al Estado y al crimen organizado a convertirse en empleadores, teniendo ventaja ahí los criminales, ya que sus 'becas' serían más altas que las ofertadas por el Gobierno Federal.

Una vez expuestas las razones de por qué no estoy convencido de MORENA como partido político, a continuación describiré la causa principal por la cual terminaré votando por López Obrador.

Se trata de un voto de castigo al Partido Acción Nacional (PAN) y PRI, quienes poco han hecho en materia económica, de seguridad y combate a la corrupción en los últimos sexenios; ese voto de castigo sigue la lógica que usan otras democracias en el mundo: al buscar una opción diferente a la que ha gobernado siempre y de esa manera obligar a los perdedores a organizarse de una mejor forma. Es decir, poder observar a un PAN alejado de la figura de Ricardo Anaya y más cercana a sus principios ideológicos, así como un PRI castigando la corrupción fuera de periodos electorales.

Un voto de castigo, contrario a lo que PAN y PRI quieren hacer pensar al electorado mexicano, es una práctica muy común que no solo los obliga a ellos a mejorar en el corto y mediano plazo, sino que pone en aprietos al nuevo partido en el gobierno, debido a que la entidad ganadora puede correr la misma suerte en la siguiente elección. Un voto de castigo con un electorado exigente es bastante eficaz para modificar malos hábitos y exhibir a ciertos políticos poco eficientes.

Hoy ni el PAN ni el PRI están en condiciones de ser gobierno; ambos partidos necesitan reformarse y tener una identidad clara.

Sufragar esta elección por PRI o PAN es sinónimo de perdonar actos de corrupción que han permanecido impunes, de pasar por alto una política económica fallida que tiene buenos indicadores macroeconómicos con alta injusticia social, y un país con zonas francas donde quien gobierna es el crimen organizado, así como de aprobar un PAN secuestrado por Ricardo Anaya y un PRI que ha tolerado todo acto de corrupción.

Hoy ni el PAN ni el PRI están en condiciones de ser gobierno; ambos partidos necesitan reformarse y tener una identidad clara. El PRI debe decidirse entre ser un partido político que ha sepultado los conceptos revolucionarios o regresar a ellos; el PAN debe definirse de nueva cuenta como un partido con una agenda conservadora o fusionarse al Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Hoy tenemos al peor PAN y PRI de la historia, MORENA lo ha entendido y aprovechado, ya que haciendo muy poco ha ganado mi voto, y quizá varios más. Aunque con la esperanza de que ese voto de castigo lleve a la oposición a trabajar coherente y responsablemente, los lleve a reorganizarse y ser claros contendientes en seis o doce años.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.