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08/05/2018 8:00 AM CDT | Actualizado 08/05/2018 2:12 PM CDT

Ni siquiera Tercer Grado puede salvar a Meade

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Ayer 7 de mayo José Antonio Meade, candidato a la presidencia de México por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), asistió a la serie de entrevistas que grupo Televisa está organizando con todos los candidatos al mismo puesto a través del programa Tercer Grado.

Para poder valorar la entrevista, es necesario compararla con la anterior, en la cual el entrevistado fue Andrés Manuel López Obrador, así como en las ideas expresadas por el entrevistado durante el programa.

En lo que se refiere a la comparación con la emisión anterior, los entrevistadores lucieron más críticos ante Andrés Manuel al cuestionarle temas de corrupción durante su mandato en la Ciudad de México del año 2000 a 2005 durante buena parte del programa. Por su parte, con José Antonio Meade se dejó de lado el asunto de la Casa Blanca y poco se le cuestionó sobre Odebrecht y la labor que el gobierno federal tuvo ante el actuar de personajes como Javier y César Duarte cuando eran gobernadores de sus respectivos estados.

El mismo panel de entrevistadores decidió no generar un debate constructivo y ser críticos ante el candidato al no hablar sobre las razones reales por las cuales cambió el PRI de presidente de partido a mitad de campaña electoral, pues como tal, esa acción es sinónimo de debilidad institucional, así como aceptar que se tenía un camino fallido para ganar la elección de julio.

Otro tema sin tocar fue el referente a lo que el PRI ha significado para el Estado de México a lo largo del siglo XX y XXI, además de cuestionar si esa entidad puede ser reflejo de lo que le espera al país en caso de triunfar Meade como candidato presidencial.

José Antonio Meade se mostró como una persona sobreentrenada para mítines de campaña, lo cual ocasionó que no hubiera naturalidad en su discurso.

En lo que se refiere al lenguaje no verbal y expresión de ideas, José Antonio Meade se mostró como una persona sobreentrenada para mítines de campaña, lo cual ocasionó que no hubiera naturalidad en su discurso. Por momentos se veía al candidato actuar como si estuviera ante una multitud de su partido, repitiendo un mismo discurso que solo los asistentes al mitin serían capaces de aplaudir.

Esa misma rigidez también mostró a un José Antonio Meade hasta cierto punto harto de estar en una campaña política que no va a ningún lado, ya que cuando su lenguaje verbal no era suficiente para convencer al público sobre las preguntas que se le hacían, el candidato perdía el control emocional muy fácilmente. Y terminaba por argumentar que solo él es capaz de llevar a México a una senda de crecimiento y desarrollo económico a través de volver a repetir lo expuesto en un principio.

A la par de lo escrito en el párrafo anterior, José Antonio Meade se mostró al final de la entrevista como un técnico de la economía que nunca ha estado expuesto a la presión de una campaña política, o de los medios de comunicación, a la hora de responder cuestionamientos sobre su equipo de trabajo o partido político al cual pertenece. Su entrenamiento por años fue otro, uno muy diferente al estar frente a la cámara y a partir de ahí tratar de construir una agenda política.

Por tanto, la entrevista a José Antonio Meade resultó poco relevante para el público, ya que a través de ella no se pudo conocer a un candidato capaz de deslindarse de los casos de corrupción que aquejan al país.

Tampoco se pudo observar al candidato como una figura idónea para dirigir el rumbo de un país o castigar los actos de corrupción que han venido señalando la prensa y organismos internacionales; no se vio en ningún momento la figura de estadista que México requiere.

Al final, ni siquiera una entrevista a modo parece ayudará al candidato priista a remontar posiciones de aquí al día de la elección, ya que encuentros como el de Meade en Tercer Grado quedarán pocos en las semanas finales de campaña política. No aprovechar ese primer encuentro con un Meade más relajado y coherente seguirá costando puntos en las encuestas y boletas electorales.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.