EL BLOG
15/08/2018 8:16 AM CDT | Actualizado 15/08/2018 9:35 AM CDT

Los inútiles encuentros AMLO-EPN y AMLO-Meade

@PresidenciaMX
Las reuniones de Andrés Manuel con Meade y Enrique Peña han dejado poco en lo técnico.

El viernes 3 de agosto por la mañana se dio un encuentro entre José Antonio Meade y Andrés Manuel López Obrador, mientras que el jueves 9 del mismo mes la reunión fue Andrés Manuel y Enrique Peña Nieto, esta última por segunda ocasión.

Aunque resulta necesaria la unidad de los diferentes actores políticos al interior de México, no debemos perder de vista que ese debe ser el escenario de normalidad, el cual incluya distintas posturas ideológicas que generen debate e intercambio de ideas. Lo cual no fue posible observar en el encuentro entre López Obrador con Meade y Peña Nieto.

Si comenzamos con la primera de las reuniones, en ese encuentro no existió la discusión entre los dos asistentes sobre una política fiscal de corte expansiva, tampoco la posibilidad de una reforma para volver más óptima la recaudación o la mejor manera de distribuir los ingresos entre todos los miembros de la Federación.

En aspectos técnicos no hubo intercambio ni generación de ideas, mientras que el llamado de unidad llegó tarde, pues tanto Andrés Manuel como Meade usaron la descalificación y la división como estrategia de campaña.

La postura de López Obrador durante el proceso electoral fue la de ruptura con un grupo de personas en el poder que estaba alentando la corrupción, lo cual favoreció que buena parte de los votantes confiara en él; entre los señalados por Andrés Manuel siempre estuvo José Antonio Meade.

Dicho encuentro dejó en el desconcierto a los seguidores de Andrés Manuel y Meade, debido a que ambos alentaron a sus sus simpatizantes a la división con un discurso radical y de insultos. Esto hoy parece quedar en el olvido, sin una disculpa pública o explicación de por medio ofrecida a los seguidores de cada candidato.

Internet
Cuando existen señalamiento de gravedad como los hechos por Andrés Manuel en contra de Meade, lo razonable es que se formulen denuncias en tribunales, los cuales darán claridad y la ruta a seguir.

Aunque reconocer cualidades en el rival es algo deseable y necesario en todo proceso democrático, cuando existen señalamiento de gravedad como los hechos por Andrés Manuel en contra de Meade, lo razonable es que se formulen denuncias en tribunales, los cuales darán claridad y la ruta a seguir.

Por parte de López Obrador no existió esa estrategia, lo cual de inmediato lo pone en una posición de manipulador electoral, debido a que por la vía de la descalificación logró obtener un triunfo, dejando de lado esa postura al día de hoy al considerar a Meade una persona honorable.

Aunque el argumento de los seguidores de Andrés Manuel y Meade es dar tranquilidad a los mercados con su encuentro, la realidad es que la tranquilidad y estabilidad la deben dar los seguidores de cada uno a través de una real contienda electoral en la que se fomente el debate e intercambio de ideas y no la división.

El encuentro Meade-Andrés Manuel mostró de nueva cuenta a la clase política mexicana como una élite alejada de la población y que solo la utiliza a su conveniencia.

El encuentro Meade-Andrés Manuel mostró de nueva cuenta a la clase política mexicana como una élite alejada de la población y que solo la utiliza a su conveniencia, al fingir una guerra electoral la cual llevó a uno de ellos al poder, para después afirmar frente a todo el país que lo dicho durante seis meses no fue cierto, pues todos los involucrados son personajes honorables y alejados de prácticas clientelares y de corrupción.

En lo que se refiere a la más reciente reunión Enrique Peña-Andrés Manuel también podría clasificarse como inútil, en el sentido de que el tema principal fue seguridad y fiscalía general en un momento donde el abogado de la nación falló en las acusaciones contra Elba Esther Gordillo.

Andrés Manuel, después de la reunión del jueves 9 de agosto, tenía la oportunidad de hacer una fuerte crítica al sistema penal y de justicia en México, al describir el escenario de cómo el Estado en México formula acusaciones (unas veces falsas, otras correctas, pero mal presentadas), las cuales pueden ser derribadas con facilidad por algunos, generando un escenario desigual entre la población, ya que los acusados con menores ingresos tienen pocas posibilidades de enfrentar al acusador con éxito sin importar si son culpables o inocentes.

Si Andrés Manuel es crítico y aborda el tema de Elba Esther, de inmediato la población lo hubiera percibido como una actitud de marcar una real diferencia con su antecesor; en su lugar se habló sobre temas de seguridad pública y fiscalía general, sin tocar los graves errores del Estado mexicano como son el caso Elba Esther.

Al final las reuniones de Andrés Manuel con Meade y Enrique Peña han dejado poco en lo técnico y no han funcionado para marcar una diferencia con el gobierno saliente; no se trata de no asistir a dichas citas, sino asistir y señalar lo que está mal y bien, lo cual no ha sucedido hasta el momento.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.