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11/01/2019 8:30 AM CST | Actualizado 11/01/2019 9:40 AM CST

La polarización: el factor que incendia el debate sobre la falta de gasolina

ENRIQUE CASTRO/AFP/Getty Images
A partir del tema de desabasto de gasolina y otros combustibles surge una fuerte ruptura. Foto: ENRIQUE CASTRO/AFP/Getty Images.

Una vez que han transcurrido 40 días de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, surge a partir del tema de desabasto de gasolina y otros combustibles una fuerte ruptura entre la sociedad al formarse dos grupos que han resultado antagónicos y que se han enfrentado en redes sociales.

El primero de ellos es un grupo que tolera la falta de combustibles bajo el argumento de que es necesario dicho escenario para eliminar al crimen organizado de esa actividad, aunque con la característica de que el plan tomado es impecable y no había mayor margen de maniobra. Mientras que el segundo grupo está contra el desabasto, al considerar la estrategia de Petróleos Mexicanos (PEMEX) como una ocurrencia para acabar con la ordeña de ductos, ya que causará más daños que beneficios económicos en el mediano plazo, por lo que no aprueban dicha acción.

Considero que el plan es bueno, pero con margen para mejorar a partir de asesoría de grupos expertos en el tema (los hoy titulares de la Secretaría de Energía y PEMEX están rebasados por su falta de capacidad), un manejo de comunicación adecuado frente al país y organización y presentación de cifras que ayuden a entender el problema de forma simple.

Un debate sensato y razonado obligará al gobierno de Andrés Manuel a ser claro y eficaz con sus planes de trabajo.

La división entre esos dos grupos —más que ofrecerle al país un debate real sobre estrategias de combate al robo de combustibles, discutir una transición a energías limpias, así como planear en conjunto el tipo de ciudades que queremos en el futuro— ha demostrado que socialmente prevalecen en el país dos polos. Es decir, quienes están a favor de López Obrador en cualquier decisión sin discutirle nada y quienes no han votado por él y no logran reconocerle aciertos en su labor diaria.

Los peligros de contar con una sociedad polarizada como la mexicana saltan a la vista con el desabasto de combustible de estos días, ya que se ha observado que no es posible llegar a acuerdos en conjunto. Además de no reconocer en el rival ideológico aciertos que pueden ser explotados.

La división de la sociedad se extenderá durante todo el sexenio de López Obrador, pues ante un escenario difícil como el actual —en el que resulta necesaria la autocrítica y tender puentes de diálogo con los demás—, la población se ha radicalizado, haciendo la fractura más grande al defender sin matices el proyecto lopezobradorista por un lado y a su oposición por el otro.

Esa fractura de seis años llevará a que un grupo de la población sea incapaz de reconocer que el actual gobierno negociará y pondrá en marcha una adecuada reforma fiscal en el año de 2021; esa misma división provocará siempre críticas a programas de inclusión social o de transferencias monetarias a grupos vulnerables de la población.

Prácticamente cada tema de importancia económica, social y política abordado por López Obrador y su equipo de trabajo será expuesto por estos dos polos de la población como lo mejor o peor que le puede ocurrir al país.

Por su parte, los seguidores de López Obrador considerarán que, si existe una reforma fiscal, no hay margen para perfeccionarla, ya que seguramente atenderá las necesidades de todos los actores del país. Y que, las críticas que se le hagan para mejorarla, serán hechas por una clase privilegiada por las anteriores administraciones que lucha por no perder beneficios económicos adquiridos previamente.

Prácticamente cada tema de importancia económica, social y política abordado por López Obrador y su equipo de trabajo será expuesto por estos dos polos de la población como lo mejor o peor que le puede ocurrir al país, provocando estancamiento del Estado y generando escenarios en los que desarrollarse será prácticamente imposible.

En este punto vale la pena señalar que mucha de esa división ha sido provocada por actores políticos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD) y por el mismo presidente cuando aún era candidato presidencial. Por lo que resulta indispensable que sea la misma población la que genere un debate de rumbo de nación, dejando de lado emociones y sensaciones y usando en su lugar argumentos teóricos, técnicos e ideológicos para construir una real agenda de mediano y largo plazo.

Todos los políticos usan esas emociones para ganar contiendas electorales, aunque después sufran por contar con sociedades polarizadas como la nuestra al día de hoy.

Un debate sensato y razonado obligará al gobierno de Andrés Manuel a ser claro y eficaz con sus planes de trabajo, mientras que a la par se fomentará una oposición que sirva de contrapeso y genere propuestas, incentivado por la posibilidad de ser gobierno en la siguiente administración.

Mientras la población siga polarizada, como ha estado al inicio de 2019, no importa qué partido político o candidato gane puestos de elección popular: el resultado siempre será el mismo. Es decir, un grupo que jamás reconocerá en la oposición logros y aciertos, al creer que solo su candidato es capaz de transformar a un país o región por él mismo sin ayuda de nadie más.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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