EL BLOG
20/03/2018 10:00 PM CST | Actualizado 21/03/2018 12:04 PM CST

La candidatura de Ximena Puente y el ejemplo de cómo el PRI enturbia al Estado

DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM
Ximena Puente

Justo a dos semanas de empezar formalmente la campaña electoral para renovar al Ejecutivo Federal, las encuestas siguen dando muy pocas oportunidades de triunfo a José Antonio Meade, a tal grado que resulta más probable que el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) esté sobre la franja de votos que podría obtener Margarita Zavala, en vez de encontrarse en la parte alta de las preferencias.

Ante tal escenario, toda estrategia que el PRI tenga de aquí al día de la votación deberá estar enfocada en mostrar una cara alejada de la corrupción; entre los planes elegidos que podrían ayudar a llegar a tal fin está la nominación de Ximena Puente, quien se desempeñó hasta hace muy poco como consejera del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

La labor de Ximena Puente en el INAI era la de transparentar información del sector público solicitada por la población para que, en complemento con el trabajo realizado por la Auditoria Superior de la Federación (ASF), fuera posible determinar el grado de corrupción en que incurre la clase política mexicana y de esa manera evitar que los problemas en esa materia sigan existiendo.

Como organismo autónomo, el INAI y su personal deben estar alejados en lo laboral de la clase política mexicana, es decir, los políticos como servidores públicos deben estar enfocados en la gestión de proyectos y su financiamiento, así como promulgación y ejecución de leyes; mientras que los consejeros del INAI por mandato están centrados en ser un puente entre la población y las autoridades para transparentar el manejo de recursos públicos.

Justo el partido político que ha sido señalado en todo este sexenio por actos de corrupción a nivel local y federal la propone como candidata plurinominal, con el pretexto de que su figura ayudará a transparentar la labor de la bancada del PRI en el Congreso.

Aunque la Ley Federal del Trabajo en México no impide la movilidad laboral, existen códigos personales que todo trabajador debe tener, es decir, no es razonable que el Auditor Superior de la Federación sea gobernador de algún estado del país, por tan solo citar un caso, ya que él mismo sería el encargado de fiscalizar su administración.

En el caso de Ximena Puente ocurre algo similar, ya que justo el partido político que ha sido señalado en todo este sexenio por actos de corrupción a nivel local y federal la propone como candidata plurinominal, con el pretexto de que su figura ayudará a transparentar la labor de la bancada del PRI en el Congreso.

Cabe señalar que la labor principal del Congreso mexicano no es la de transparentar la información, ya que, de facto, su labor debe ser transparente; por tanto, la figura de Ximena Puente en la Cámara de Diputados puede ser analizada de dos formas: es una simple estrategia de publicidad del PRI para ganar votantes o se puede entender por una parte del electorado como un posible acto de corrupción al ofrecerle a un miembro del INAI un cargo público sin tener que pasar por las urnas.

Si nos centramos en el caso de una estrategia publicitaria por parte del PRI, en el mediano plazo existirá una sensación de desilusión política, ya que Ximena Puente no tendrá las herramientas para poner orden a los gastos excesivos en que a veces incurre el Congreso de la Unión. Por lo que las cosas seguirán igual con o sin ella en la bancada priista.

La solución a ese problema es más simple, ya que los hoy diputados y senadores pueden señalar que hay malos manejos al interior del Congreso y comenzar a realizar cambios en sus hábitos laborales. Para eso no es necesaria la presencia de Puente ahí.

Si ahora miramos la postulación de Ximena Puente como un posible acto de conflicto de interés, de inmediato algunos electores recordarán cuando la exconsejera del INAI clasificó como información secreta una compra de una planta chatarra por parte de PEMEX en el periodo en que Emilio Lozoya estaba al frente de ese organismo.

La conclusión es que para los hechos que parecieran encubrir supuestos actos de corrupción existe un premio dentro del aparato institucional del país, lo cual resulta grave, ya que pone en duda el actuar de los organismos autónomos. Y si eso pasa con el INAI, poco podemos esperar del fiscal anticorrupción nombrado por ellos mismos, además de mandar la señal de que no existen incentivos para tener un comportamiento ejemplar.

Hoy la postulación de Ximena Puente puede ser vista desde los dos ángulos mencionados y en ninguno de ellos salen bien librada ni ella ni el PRI de frente a la elección de julio.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.