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24/01/2019 7:10 AM CST | Actualizado 24/01/2019 8:29 AM CST

Estados Unidos salvará a Nicolás Maduro como presidente

LUIS ROBAYO/AFP/Getty Images
Nicolás Maduro habla ante sus simpatizantes afuera del Palacio de Miraflores. 23 de enero de 2019. Foto: LUIS ROBAYO/AFP/Getty Images

En el año 2009, en la Cumbre de las Américas que se celebró en Trinidad y Tobago, Hugo Chávez como presidente de Venezuela regaló a Barack Obama un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, teniendo como mensaje principal para el mandatario de Estados Unidos la no intervención de ese país en la región.

El mensaje de Hugo Chávez en esa cumbre fue celebrado por más de uno en el mundo, ya que la intervención de Estados Unidos en América Latina ha sido la constante en los siglos XIX y XX, siendo comprobable en el caso chileno y el apoyo a Pinochet, o en la República Dominicana con Trujillo, la Cuba de Batista y la Nicaragua con la familia Somoza, por tan solo citar algunos casos.

Ante tal evidencia, resulta fácil aplaudir el gesto de Hugo Chávez de reclamar de forma indirecta a Obama que Estados Unidos muchas veces ha estado interviniendo en la región para salvaguardar los intereses comerciales de sus firmas, así como favorecer un intercambio comercial desigual entre Latinoamérica y ellos.

Hoy Maduro apelará al intervencionismo de Estados Unidos para salvarse y puede que lo logre.

A pesar del gesto de Chávez en ese entonces, él pudo haber recibido también un texto de Obama llamado Forgotten Continent: The Battle for Latin America's Soul, escrito por Michael Reid.

En dicho texto, Reid no niega la realidad latinoamericana descrita por Galeano, pero añade que muchas veces nuestra región ha encontrado en la intervención de Estados Unidos una excusa fácil cuando no se logran las metas deseadas en torno a crecimiento económico, cobertura de salud o beneficios laborales.

Para algunos mandatarios retirados y activos de América Latina, el no poder cumplir con las metas de desarrollo propuestas por sus administraciones no fue errores de planeación o ejecución de sus equipos de trabajo, sino que todo el desastre se dio por el constante intervencionismo de Estados Unidos en sus gobiernos.

Aunque es razonable pensar que Estados Unidos jamás dejará de tener intereses políticos y económicos en la región, también nuestros países tienen márgenes de movilidad que bien aplicados podrían generar desarrollo económico, tal como ha ocurrido en algunos momentos del siglo XX en México.

A pesar de eso, algunos de nuestros gobernantes prefieren usar el discurso de "imperialismo yanqui" para justificar sus malas decisiones, lo cual es un argumento que varios latinoamericanos dan como verdadero, viendo en Estados Unidos al principal enemigo a vencer.

Ese escenario de mirar a Estados Unidos como la principal fuente de todos nuestros males, ha hecho que hoy la opinión pública de nuestra región esté dividida en torno a Nicolás Maduro, pues hay quien lo llama dictador y quien lo califica como reformador asfixiado por la potencia del continente.

La realidad de Nicolás Maduro es la de un administrador público poco capacitado que no cuenta con el carisma de Hugo Chávez ni los ingresos petroleros de hace diez años. A la par que es un peón que está controlado por Rusia y China para que ellos puedan tener cierta presencia en la región que históricamente ha dominado Estados Unidos.

Los dichos de Trump ante la prensa de su país sobre Nicolás Maduro lo muestran como un presidente con poca habilidad en temas políticos de la zona.

Ante tal situación, Nicolás Maduro sabe que una carta que puede jugar para evitar su caída es la de volver a llamar a la región argumentando intervencionismo estadounidense, lo cual no resulta difícil ante la falta de experiencia de Donald Trump en temas de diplomacia internacional.

Los dichos de Trump ante la prensa de su país sobre Nicolás Maduro lo muestran como un presidente con poca habilidad en temas políticos de la zona. Así como carente de una intuición política que lo llevaría a ser más mesurado, para evitar que muchos latinoamericanos recuerden la intervención de su país en esta parte del mundo y así evitar que se coloquen del lado de Maduro.

Hoy Maduro apelará al intervencionismo de Estados Unidos para salvarse y puede que lo logre, gracias al mal manejo que Donald Trump está teniendo sobre el tema, sin dejar de lado la presión que puedan ejercer Rusia y China en las siguientes horas.

Ese discurso anti Estados Unidos puede salvarlo y hacer que reciba apoyo popular de varios latinoamericanos, evitando llamar a las cosas por su nombre. Es decir —repito—, un Nicolás Maduro que como administrador público está poco capacitado, carece del carisma de Hugo Chávez y de los ingresos petroleros de hace diez años. Alguien a quien se le puede considerar como un peón controlado por Rusia y China para que estos países puedan tener presencia en una región históricamente dominada por Estados Unidos.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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