EL BLOG
21/05/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 21/05/2018 8:29 AM CDT

El segundo #DebateINE exhibe a los candidatos, pero en sus debilidades

Youtube
Ninguno de los candidatos fue capaz de argumentar cómo ser más cercanos a Sudamérica y Europa en lo político y comercial

El segundo #DebateINE, realizado en Tijuana —en el que se tocaron temas fronterizos y de política exterior— mostró dos caras de los candidatos y un posible escenario de inamovilidad en cuanto a las preferencias de los electores.

Como primer rostro, en lo que se refiere a los temas de política exterior, migración y frontera México-Estados Unidos y México-Guatemala, los cuatro aspirantes a la Presidencia mostraron desconocimiento absoluto de los mecanismos que pueden mejorar las condiciones de los mexicanos en el extranjero, así como de los centroamericanos que cruzan el país para llegar a Estados Unidos.

Tampoco Andrés Manuel, Meade, Anaya y Jaime Rodríguez fueron lo suficientemente claros en explicar qué mecanismos legales podrían emplear para mejorar la relación comercial con Estados Unidos, así como adelantar el nombre del posible embajador que estaría en Washington D.C. los próximos años. Lo cual implica poner sobre la mesa desde ahora una agenda bilateral con el vecino país del norte y mostrar a los mexicanos a la figura que llevaría todo tipo de negociaciones, generando así certeza en política exterior.

No solo se trata de dejar de consumir a un país de un día a otro, sino de implementar una política económica interna que permita diversificar exportaciones a todo el mundo.

Otro tema en el que mostraron desconocimiento fue el de la diversificación exportadora, ya que ninguno de los candidatos fue capaz de argumentar cómo ser más cercanos a Sudamérica y Europa en lo político y comercial, a partir de dejar la dependencia que México tiene con Estados Unidos. No solo se trata de dejar de consumir a un país de un día a otro, sino de implementar una política económica interna que permita diversificar exportaciones a todo el mundo.

Parece que los candidatos desconocen que nuestro mercado exportador está enfocado a las manufacturas que viajan a Estados Unidos. Por lo que romper de tajo la dependencia comercial con ese país implicaría en el corto plazo tratar de vender esos artículos en otras naciones, las cuales podrían no comprar nada, ya que sus necesidades internas pueden ser distintas a las de comprar ciertos bienes manufacturados.

Mientras no exista una política de diversificación industrial interna, la dependencia a Estados Unidos continuará, así como la desventaja que tenemos frente a ellos para negociar cualquier tema, debido a que al ser la Unión Americana nuestro principal (y casi único) destino de exportación, son ellos quienes pueden ejercer presión económica para obligarnos a estar de acuerdo con todo lo que propongan. Por lo que estamos ante una nula independencia para negociar, debido a la dependencia comercial que tenemos con Estados Unidos.

La segunda cara que mostraron los candidatos fue la de figuras mucho más activas que en el primer debate; esta vez todos contestaron cuestionamientos y difamaciones, intentaron usar datos y mostrarse empáticos con el electorado. De ahí que sea justo en ese ámbito donde se tendría que evaluar el desempeño de cada uno para determinar un posible ganador.

La forma en cómo cada candidato respondió a sus contrincantes, así como el lenguaje verbal y no verbal de ellos deja pocas posibilidades de cambio en las preferencias al menos para el mes de mayo.

Los votantes decididos a esta altura de la contienda electoral difícilmente modificarán su postura. Mientras que los indecisos encontraron a un Meade que de nueva cuenta no pudo desmarcarse del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a un Anaya inexperto y que piensa que por hablar más se le debe calificar como inteligente aunque en realidad expresa muy poco, a la par de un López Obrador que no sale del mismo discurso desde que empezó su camino a la Presidencia. Lo cual deja un debate sin ganadores, pero tampoco perdedores que puedan ser descartados de la contienda, como ocurrió en el primer debate.

Como resultado final, Meade sigue en la contienda, ya que no parece razonable que Anaya pueda quitarle votos a él o a López Obrador, mientras que el candidato puntero podrá mantenerse ahí un mes más. Aunque con la ventaja de que cada vez falta menos para la elección del 1 de julio.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.