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23/04/2018 6:29 AM CDT | Actualizado 23/04/2018 3:10 PM CDT

Cómo el primer debate presidencial dejó fuera de competencia a Meade y Zavala

FOTO: CUARTOSCURO.COM
Margarita Zavala y José Antonio Meade.

Una vez finalizado el primer debate presidencial organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE), el análisis debe ser enfocado no en qué personaje puede ser señalado como ganador, sino en quién o quiénes verán como la brecha entre los candidatos punteros y los últimos puede hacerse más grande en las próximas semanas, a tal grado de considerarse sin posibilidades de ganar la elección.

Si nos enfocamos en los últimos tres candidatos en cuanto a preferencias electorales de acuerdo a las encuestas presentadas, José Antonio Meade, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez Calderón El Bronco son los últimos en intención de voto, lo cual los obligaba a salir al debate con una estrategia de comunicación e imagen que los colocara de nueva cuenta en el radar de los votantes. Y poder así intentar acercarse a Anaya o López Obrador en las preferencias.

De los tres candidatos con esa urgencia, el único que entendió esa dinámica fue Jaime Rodríguez, quien a través de ocurrencias sin sentido en cada participación que tuvo, sumado a un estilo similar de hacer política al que Vicente Fox usó en el año 1999 y 2000, logró colocarse como una figura mediática que a partir de ahí puede empatar o superar a Margarita Zavala en las encuestas.

La calidad y claridad de las propuestas políticas de Rodríguez Calderón deben ser cuestionadas durante todo el proceso electoral, aunque para el candidato independiente, lo importante no era ser propositivo y eficaz, sino a partir de un diálogo informal, hacerse notar para el electorado. Es decir, dejar de lado las propuestas serias con tal de ganar seguidores tal como hizo Vicente Fox en su momento.

La comunicación no verbal de Margarita Zavala fue la de una persona dominada por el estrés e incapaz de presentarse ante los votantes como una lideresa capaz de desmarcarse del legado de Felipe Calderón.

En lo que se refiere a los otros dos candidatos más rezagados, ellos no entendieron que la posición en que se encuentran les exigía una forma diferente de presentarse ante el público. Es decir, debían hacer algo diferente para no obtener los mismos malos resultados que registran mes a mes en las encuestas.

En el caso de Margarita Zavala, su actuación fue desastrosa tanto en su comunicación verbal como no verbal. Siempre estuvo lejos de los temas que se discutían en cada ronda, sus intervenciones resultaron inútiles, pues en ningún momento fue capaz de organizar claramente sus ideas y ser de esa forma propositiva.

Su comunicación no verbal fue la de una persona dominada por el estrés e incapaz de presentarse ante los votantes como una lideresa capaz de desmarcarse del legado de Felipe Calderón y a partir de ahí construir una agenda propia y de mediano y largo plazo.

Por su parte, José Antonio Meade tenía la obligación de mostrarse como un candidato independiente que usaría la estructura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para transformar a ese partido y a partir de ahí, hacer lo mismo con la sociedad y el país una vez ganada la elección.

Meade no entendió jamás que estaba hablando a una multitud que está descontenta con el PRI y varios de sus gobernadores.

Lo único que ocurrió con el candidato priista fue una repetición de los anuncios que hemos visto día a día desde que iniciaron las campañas políticas; en ningún momento Meade fue capaz de establecer una estrategia que lo hiciera ver como una persona realmente comprometida con el combate a la corrupción o pobreza. En su lugar vimos a un candidato pensando que se encontraba en una universidad estadounidense dando una charla sobre el escenario actual mexicano y qué hace el Estado mexicano ante eso.

El público al que habitualmente Meade se dirige en ciertos foros fuera y dentro de México es distinto al electorado mexicano; Meade no entendió jamás que estaba hablando a una multitud que está descontenta con el PRI y varios de sus gobernadores, pues su actuar fue hasta cierto punto pasivo y sin intenciones de desmarcarse de la élite política señalada por actos de corrupción, como podrían ser César Duarte o Emilio Lozoya, por tan solo citar un par de ejemplos.

Al finalizar el primer debate presidencial, lo realmente importante a destacar no fue el debate como tal, ya que esa figura nunca existió. Lo realmente importante fue que a partir del ejercicio organizado por el INE hubo dos perdedores, quienes casualmente se encuentran en los últimos lugares en todas las encuestas y que a partir del lunes 23 de abril, pueden estar completamente descartados para estar en los dos primeros lugares de la elección, pues Jaime Rodríguez puede captar algunos votos tanto de Zavala como Meade al paso de las semanas.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.