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18/06/2018 8:19 AM CDT | Actualizado 18/06/2018 9:24 AM CDT

LGBT: el tema incómodo para los candidatos presidenciales

ULISES RUIZ via Getty Images
Marcha del Orgullo Gay en Guadalajara. 2 de junio de 2018.

Los candidatos presidenciales no hablan de los derechos de personas lesbianas, gay, bisexuales, transgénero o con características intersex (LGBTI). No lo hacen, porque sus asesores así se los recomiendan: es un tema en el que (a su parecer) tienen más que perder, que de ganar.

En las pocas ocasiones en las que sí se posicionan, lo hacen a pregunta expresa y respecto a un solo tema: el matrimonio igualitario. Y aún en ese caso, lo hacen de manera cautelosa. José Antonio Meade se ha pronunciado "a favor del respeto de lo que dice la ley". Ricardo Anaya ha dicho que está "a favor de la tolerancia" y López Obrador ha respondido que "lo que ya está en la ley se mantiene" y lo que no, se va "a consulta". Para los tres, decir que el matrimonio igualitario es un tema ya decidido es una suerte de comodín con el que buscan sortear la necesidad de ser explícitos.

Y si bien la estrategia puede ser políticamente correcta, zafarse con ese pretexto es peligroso por tres razones.

Si apuestan por la igualdad, la diversidad y la inclusión, (los candidatos) tienen y tendremos mucho que ganar.

Primero, porque es falso que el tema del matrimonio igualitario ya esté superado. En dos terceras partes del país los contrayentes aún tienen que recurrir a un amparo para que se les reconozca ese derecho. Eso quiere decir que cuando una pareja del mismo sexo se quiere casar, le es negada su solicitud y debe apelar la decisión. Ello resulta en un proceso largo, costoso y laborioso. Además, somete a la pareja a un alto grado de incertidumbre, tanto para planear uno de los eventos más importantes de sus vidas, como para acceder a otros derechos como el acceso a la salud, a un hogar en común, a la seguridad social o a la movilidad en caso de ser migrantes.

Lo mismo sucede con las parejas de mexicanas y mexicanos alrededor del mundo que buscan casarse en una embajada o consulado de nuestro país, pero a quienes les es negado este servicio. De modo que, si bien es cierto que la Suprema Corte de Justicia ya emitió jurisprudencia declarando la inconstitucionalidad de los códigos civiles que discriminan; y que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ya opinó que México es sujeto obligado a reconocer el matrimonio igualitario, sigue siendo indispensable para alcanzar un verdadero estado de igualdad, que los 32 estados del país, y la Federación, sean explícitos en sus leyes. Al menos en el caso del Código Civil Federal, es un tema en el que los candidatos presidenciales sí tendrán la capacidad de influir.

En segundo lugar, es peligroso que al menos un candidato (pero, particularmente el que tiene hoy más probabilidades de ganar, y quien tiene una alianza con un partido de derecha que está abiertamente en contra de la diversidad sexual) sea ambiguo respecto a los derechos de los colectivos LGBTI. El sugerir que someterá aquello que no está ya establecido en la ley a consulta (y, de nuevo, el matrimonio igualitario aún no está firme en la ley), es otorgarle a la mayoría la posibilidad de decidir sobre los derechos de las minorías. Es evidente que los grupos más vulnerables tienen todas las de perder en tal circunstancia.

A las y los votantes nos urge saber cuál es la política pública que tienen pensada los candidatos para garantizar la no violencia contra las personas LGBT.

Por último, y más importante, es peligroso porque tanto los candidatos como las y los periodistas y analistas que han tenido la oportunidad de consultarles al respecto, han cometido el grave error de reducir las necesidades de los colectivos LGBTI al matrimonio igualitario. Ello demuestra tanto su falta de interés como su ignorancia.

A las y los votantes nos urge saber cuál es la política pública que tienen pensada los candidatos para garantizar la no violencia contra las personas LGBT, y particularmente contra los grupos más vulnerables como migrantes y mujeres transgénero. Nos interesa saber qué política pretenden implementar para que los programas educativos sean incluyentes y no promuevan ideas arcaicas sobre la composición de las familias o sobre salud sexual y reproductiva. Nos importa que tengan claridad sobre el riesgo que tiene para las personas con características intersex que los hospitales, clínicas y consultorios del país no cuenten con suficiente información y conciencia como para atender sus casos. Nos preocupa que no exista, en sus plataformas, un plan para eliminar la discriminación contra familias diversas.

En marzo pasado, la Coalición Mexicana LGBTTTI+ hizo pública una agenda con siete ejes y 78 propuestas claras. 78 propuestas que deben estar sobre la mesa, ser analizadas y debatidas. Porque lo que no es visible, no se atiende; y lo que no se atiende, no cambia.

Sí, el tema LGBT es incómodo para los candidatos. Pero es un tema que exige ser tratado con interés y atención. Para el candidato puntero debe quedar claro que, de ganar, tendrá siempre presente la voz de miles de personas, haciéndose escuchar para que no se pretenda dar un paso atrás en nuestros derechos; pero también, para que no se sigan ignorando los muchos otros temas que son de nuestro interés. Y para los demás candidatos, esta debe ser una oportunidad. Porque dadas las encuestas, parece ser que no tienen mucho más que perder. En cambio, si apuestan por la igualdad, la diversidad y la inclusión, tienen y tendremos mucho que ganar.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.