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14/12/2018 9:15 AM CST | Actualizado 14/12/2018 10:36 AM CST

Ingenuos fuimos al creer que Luis Miguel había cambiado

Luis Miguel. Foto Gerardo Mora via Getty Images
Gerardo Mora via Getty Images
Luis Miguel. Foto Gerardo Mora via Getty Images

Por primera vez, Luis Miguel le contó al mundo cómo fue su infancia, la relación tormentosa que tuvo con su padre, Luisito Rey, la violencia doméstica que vivió su madre Marcela, sus romances, desamores, consumo de drogas y alcohol, las fiestas, Acapulco, ¡todo! Todo lo que queríamos saber y más nos lo regaló en una serie de 13 capítulos en Netflix.

Micky abrió una puerta a la que millones quisimos entrar. Algunos, incluso, sentimos compasión y pena por un joven que tocó la gloria a muy temprana edad, pero que en casa vivió un infierno porque no sabía qué había sido de su mamá. ¿La mataron su tío y su papá? ¿Desapareció? ¿Es la mujer que dicen está internada en un psiquiátrico de Argentina? Nadie lo sabe, y según se dice, será el eje central de la segunda temporada de Luis Miguel la serie.

Durante 13 semanas, Luis Miguel se apoderó de las redes sociales, de los charts de música, en pocas palabras... el Sol ¡revivió! Toda la publicidad mala desapareció. Dejamos de hablar de las demandas en su contra, sus problemas de dinero, su pleito con Alejandro Fernández, de la poca atención que le da a los dos hijos que tiene con Aracely Arámbula —según ha contado la misma actriz— incluso de los plantones que dio en el Auditorio Nacional.

La mala publicidad desapareció como por arte de magia y todo gracias a la serie.

El "sole mio" también cambió. De repente, ese Luismi alejado se acercó a sus fans, a las prensa y a las cámaras, se transformó al ser el más amable del mundo. ¿Cómo olvidar aquella vez que se bajó de su camioneta para saludar a sus fans en Cancún? Inaudito.

Por un momento llegué a pensar que Luis Miguel había cambiado, que ese ser imposible de ver, tocar o tener una mínima interacción había desaparecido. Incluso creí que, a la prensa, nos daría entrevistas, pero no.

Esa imagen del Micky buena onda y cercano, que nos pintó Diego Boneta, se esfumó muy rápido.

Luismi ha vuelto a ser noticia y no por las mejores razones.

Esta semana, algunos usuarios de Twitter denunciaron, con videos, que "sole mio" se presentó, supuestamente, en un estado inconveniente a sus conciertos en el Auditorio Nacional, que en vez de cantar gritaba. ¿Lo más triste? Escuchar los abucheos por parte del público.

Hay quienes lo defienden asegurando que esos "gritos" son parte del show, que siempre los hace y que esos "gritos" son para demostrar su potente voz. Según yo, aquí nadie duda de la voz de Luis Miguel, sino de su actitud de "no importa lo que haga, siempre llenaré el Auditorio Nacional".

Por si los comentarios no fueran suficiente, escuchar los abucheos son dolorosos. ¿En qué momento los gritos de las fans se convirtieron en abucheos? #MeDuelesLuisMiguel.

Lo más triste, para mí, es leer los comentarios de la gente pidiendo que se les regrese el dinero del boleto. ¿Peor aún? Que sí esté sucediendo.

Pensar que hace unos meses Luis Miguel volvió a tocar la gloria gracias a la serie producida por Netflix y Telemundo, que por unos momentos bajó la guardia y se mostró taaan accesible con todo mundo, me hizo pensar que tal vez estábamos presenciado el nacimiento de un nuevo "sole mio". Pero no. Luismi y sus mala publicidad están de regreso.

¿Acaso fui incrédula? "Miénteme como siempre", Luismi.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.