EL BLOG
09/05/2018 9:00 AM CDT | Actualizado 09/05/2018 10:23 AM CDT

Brindo por las madres sobreprotectoras

Lisa5201
Una mamá supuestamente "sobreprotectora".

El lunes pasado a las ocho de la mañana tocaron a mi puerta dos albañiles dispuestos a tirar la pared de mi cocina. Así, sin previo aviso, clausuraron mi cocina, tomaron mi jardín, prendieron el "punchis punchis" de su radio y se dieron a la tarea de arruinarme la semana.

No habían pasado ni diez minutos desde su llegada cuando inicié la Tercera Guerra Mundial: le hablé a la dueña de la casa, al jefe de la obra y al agente inmobiliario, y entre llantos les recordé que tengo un bebé de seis meses que requiere ser alimentado y que, además, prefiere dormir sin el ruido de taladros y portazos como canción de cuna.

Cada una de mis preocupaciones fue olímpicamente ignorada. La toma de la cocina, el ruido y la falta de agua durante una semana, sin advertencia previa, no parecía agobiarles mucho, y mi preocupación, dijeron, era simplemente ocasionada por mi necesidad de sobreproteger a mi hijo, problema común entra las madres primerizas.

Madre primeriza y por lo tanto sobreprotectora, exagerada, insegura y llorona. Porque querer darle un biberón esterilizado a tu hijo e intentar que la leche no esté helada o haya estado bajo el sol más de dos horas es razón suficiente para calificarte como "histérica"

Después de que me acusara de "sobreprotección" el agente imberbe que maneja la casa se puso a cuestionarme cómo se hace un biberón; me dijo que entendía, "no tenía hijos, "pero (muy recientemente, desde mi punto de vista) había sido un niño".

Siempre hay alguien que cree que estoy exagerando, preocupándome de más, en fin: siempre hay alguien que cree que sobreprotejo.

Al día siguiente, mientras estaba sentada en el comedor, empezaron a caerse ladrillos de mi pared. Supongo que mudarnos cuando la casa se te está cayendo encima es también un claro síntoma de sobreprotección.

Estoy segura de que esto le pasa a millones de mujeres en el mundo: además de tener la responsabilidad de mantener vivo a un pequeño ser humano que no puede ni señalar dónde le duele, de procurar educarlo y que sea buena gente y, en mi caso, después de esta experiencia, evitar que se convierta en vendedor de bienes raíces, además de todo eso, tenemos que cargar con los juicios constantes de todos los demás.

Vivimos en un mundo que no está diseñado para ser mamá. Empecemos por las banquetas o el transporte público y sigamos con los horarios de las escuelas y el trabajo. Además, vivimos en sociedades que creen que la maternidad es un tipo de enfermedad mental que solo les afecta a las mujeres, y que ocasiona que nos volvamos brujas neuróticas que quieren calentar un biberón.

Cuando mi marido sale cargando con ocho pañales y tres suéteres por si al bebé le da frío a 30 grados nadie le dice nada, al contrario: es un excelente padre. Si yo hago lo mismo soy una exagerada y el bebé se va a enfermar.

Este día de las madres brindo por todas aquellas mujeres a las que nos han llamado locas sobreprotectoras.

En general, en los últimos meses, puede que no haya hecho una sola cosa bien. Siempre a los ojos de alguien la regué. Siempre hay quien cree que pude hacer más o menos. Siempre hay alguien que cree que estoy exagerando, preocupándome de más, en fin: siempre hay alguien que cree que sobreprotejo.

Mi bebé tiene seis meses, y en esos seis meses casi cada semana alguien me dice que estoy un poco loca. Pues sí, vivo en un mundo donde Donald Trump es presidente y todos los días me agobia pensar que mi hijo está creciendo en un planeta donde hay balaceras en las escuelas, colgados en los puentes, presidentes que plagian tesis y gente que nunca ha probado el chocolate, aun cuando siembran cacao. Ante todo el caos que estamos ocasionando en el mundo, ¿de verdad es una locura pedir que dejen a mi bebé dormir en paz una hora?

Este día de las madres brindo por todas aquellas mujeres a las que nos han llamado locas sobreprotectoras. Les deseo que, por lo menos un día al año, nadie las juzgue por ponerle casco a su hijo que aprende a andar en bicicleta, y de todo corazón espero que el festival de día de las madres que les toca sea lo más corto posible.

¡Salud!

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.