EL BLOG
21/03/2018 12:00 PM CST | Actualizado 21/03/2018 1:31 PM CST

Claudia Lizaldi: "No, no soy una antivacunas"

Cortesía Claudia Lizaldi

¿Por qué le respondí a León Krauze en 2014 su tweet? Porque lo conozco y jamás pensé en la relevancia que tomaría esa respuesta. Mi error. Nunca debí responderle así, como él nunca tuvo el tiempo de llamarme y si mis respuestas le hicieron pensar a alguien que no debe de vacunar, por favor, no me escriban a mí preguntándome cómo lo hago, esa no fue mi intención.

Asumo y he asumido antes que debí de haberlo ignorado, lección aprendida. Es definitivo que no promuevo la no vacunación, sé de la importancia que tienen las vacunas en la salud de la población y sé, como todos sabemos, que como con cualquier otro tema relacionado a medicina, habrá colaterales.

Me parece fuera de contexto afirmar que mi respuesta es o fue una campaña antivacunas, que sea atribuido a una voz, la elección que puedan tener sobre vacunar o no vacunar las personas. Afirmar esto es irresponsable. Cierto es también que 4 años después hay miles de millones de ojos leyendo y mientras cientos me quieren linchar, otros tantos buscan opciones disponibles. Y eso no atiende a mi voz, eso atiende a la necesidad humana de cuestionar lo disponible. Falta mucho por indagar y sí, la ciencia y cada paso que avanza viene de ahí, de cuestionarnos, de preguntar, de exigir opciones, muchas, nuevas, mejores.

Es definitivo que no promuevo la no vacunación, sé de la importancia que tienen las vacunas en la salud de la población.

No me lo tomo personal señoras y señores, la vida sigue. Mamá Natural sigue, nuestras campañas de lactancia siguen, nuestra lucha por crear conciencia en la maternidad sigue, nuestras colaboraciones con instancias gubernamentales a favor de la niñez (que no son pocas siguen), estas mismas con fundaciones siguen (a título personal y desde nuestro espacio), las colaboraciones con otros medios siguen, nuestra comunidad en Facebook que hoy suma más de dos millones y medio de personas sigue creciendo. Sigo porque por más que existen quienes quisieran parar esto, en mí late un corazón lleno de alegría por la vida, uno que sabe quién soy, qué me falta, qué me sobra y en qué necesito crecer.

A quienes se han dedicado a manipular la información disponible, sería conveniente que confirmen y revisen su información, que la actualicen antes de divulgarla, no olviden que la difamación está tipificada. Por cada insulto recibido en redes, les devuelvo un abrazo humilde y mi agradecimiento por recordarme que soy humana, una llena de aciertos y errores, una mujer en constante evolución que sabe dónde está parada y qué quiere crear con su vida.

Nos hemos convertido en la nueva inquisición, la del siglo XXI, la digital, incendiando redes sociales con el fuego en los dedos,ávidos de una bruja, de un brujo más, para lincharnos en redes sociales (ese lastimoso activismo de sofá) estamos prestos, listos, para salvaguardar el bienestar del mundo detrás del celular y en esa triste historia se nos va la vida.

Por cada insulto recibido en redes, les devuelvo un abrazo humilde y mi agradecimiento por recordarme que soy humana, una llena de aciertos y errores.

Ojalá no necesitáramos de temblores para unirnos y que no fuera temporalmente y si hablamos de vacunas, de una vez busquemos una que fuera de casa en casa y que nos protegiera contra la infección más grande de nuestros tiempos: la amargura, pero como no existe... Déjame proponerte algo, no me creas solo piénsalo, para ser feliz sí que se necesita de una enorme inteligencia, para cambiar al mundo no necesitas patearlo, ¿alguna vez has escuchado que es más fácil quitar un abrigo con calor que a jalones?

No, no soy una antivacunas y uso un medio para aclararlo, no tengo y no he tenido, ni jamás inicié una campaña contra las vacunas. ¿Cómo podría colaborar con tantas instituciones gubernamentales si así fuera? Le respondí a una reportera en 2010 lo que era verdad en ese momento, una de TV Notas, por cierto, de donde salió la información. Después le respondí a Krauze en Twitter (2014) ese mismo año publiqué un blog aclarando mi postura, así es que esta, en 2018 es verificable. Jamás he vuelto a responder hasta ahora.

Tengo dos hijos sanos, sí, dos hijos que nunca han tomado un solo antibiótico y que no son un peligro para la sociedad porque además de cumplir con lo que la Secretaría de Salud de mi país pide para ello, —entre lo que destaca la lactancia prolongada— son seres de paz, criados para amar al prójimo, para ayudarlo cuando está equivocado, para ser empáticos y respetuosos. Esto le urge a la sociedad criar con paz y alegría.

Bendiciones.

Claudia Lizaldi Mijares

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.