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02/05/2018 3:01 PM CDT | Actualizado 02/05/2018 4:51 PM CDT

El regreso a lo natural: una alternativa para mejorar la salud materna

Astakhova via Getty Images
En México, impulsar el modelo de partería en el sistema de salud pública está dando resultados muy diferentes en función de los estados.

Desde hace décadas se ha acordado en organismos internacionales reducir la mortalidad materna hasta un 75%. Pero estas metas definidas por los Objetivos del Milenio no se han alcanzado, además de que son problemáticas por referirse a muertes que ya ocurrieron y muchas pudieron evitarse. Un problema tan complejo necesita de una nueva mirada que se acercara más a las causas y buscara soluciones.

En años recientes se ha desarrollado la perspectiva de derechos humanos en el campo de la salud materna, y se ha transformado la conceptualización del problema público. Se ha puesto el acento en que la política pública no puede seguir enfocándose a reducir la muerta materna a partir de un conteo sin preguntarse qué provocó el fallecimiento de estas mujeres, cuando no se debe a causas médicas. Esto permite pensar en cómo actuar sobre estas causas no médicas para erradicarlas. Estas causas tienen que ver con las desigualdades en las que viven las mujeres (sociales, regionales, de género, pertenencia étnica, de edad, etc.) y que impiden su acceso a los servicios y les genera sufrimientos y daños que son evitables.

En ese contexto, se espera que los servicios de salud pongan como centro a las mujeres, garantizando la disponibilidad, la accesibilidad, la calidad y la aceptabilidad, es decir, que los servicios sean prestados de una forma que respete los derechos de quienes los usan.

El desafío es buscar pistas para resolver cómo un sistema de salud homogéneo puede dar atención a una sociedad heterogénea.

En México, la estrategia de impulsar el modelo de partería en el sistema de salud pública está dando resultados muy diferentes en función de los estados. Si bien algunos mantienen buenas prácticas en la materia y destinan recursos públicos a la contratación de estas prestadoras de servicios, es importante seguir preguntándonos sobre los esfuerzos que quedan pendientes para lograr niveles satisfactorios de atención de la salud. Esto implica, entre otras cosas, estar atentas a las condiciones en que las parteras trabajan. En particular su incorporación en los sistemas de salud pública y en los equipos que brindan atención materna.

¿Qué medidas debe implementar el sistema de salud para garantizarles condiciones laborales que, a su vez, aseguren el respeto de los derechos humanos de las mujeres cuando necesitan de sus servicios?, ¿cuáles son y dónde están los riesgos de que la estructura del sistema de salud "se coma" a las parteras? Si las parteras son una alternativa para fortalecer una atención basada en los derechos de las mujeres, ¿cuáles son las transformaciones estructurales que debe realizar el sistema de salud para que los derechos y las necesidades de las mujeres estén en el centro de la atención médica?

Para pensar en su incorporación al sistema de salud biomédico hegemónico es importante no olvidar los aprendizajes de la antropología relacionados con el tema de la diversidad cultural y su lugar en México. Y seguir preguntándonos qué pasa con las formas no institucionales y no institucionalizadas de cuidarnos y de buscar nuestro bienestar, qué lugar tiene la partería y la medicina tradicional, la medicina popular, la acupuntura y las diversas alternativas. El desafío es buscar pistas para resolver cómo un sistema de salud homogéneo puede dar atención a una sociedad heterogénea.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.