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09/06/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 09/06/2018 6:00 AM CDT

La "era del nosotros"... ¿será la última?

PIXABAY
La salud humana y la civilización humana dependen de sistemas naturales próspero.

El consenso científico dice que hemos dejado atrás la época del Holoceno, que duró unos 12 mil años, para entrar en la que se ha denominado Era del Antropoceno. Esta nueva época comenzó hace unos 70 años y se define por el profundo impacto de los seres humanos en el entorno natural. Durante este período, nuestro comportamiento, como el uso de la energía, el consumo de recursos naturales, la generación de residuos y la creación de productos como el plástico, tendrá un impacto irreversible en las condiciones climáticas y la biosfera.

Por ejemplo, cada año los seres humanos consumimos más recursos de los que la tierra puede regenerar. Si bien esto ha permitido que la humanidad florezca de muchas maneras, los riesgos también están aumentando e implican que nuestra existencia ya no es sostenible dentro de nuestras fronteras naturales. En resumen, es "la Era del Nosotros", donde la actividad humana se mueve al centro del escenario y tendrá mayor influencia en el futuro de nuestro planeta.

Dependiendo de con quién hables, la Era del Antropoceno puede percibirse como una catástrofe o una oportunidad. Lo que sí queda claro es que nosotros, como seres humanos que habitamos y compartimos este planeta con otras formas de vida, tenemos un papel y una responsabilidad sin precedentes para el futuro colectivo. Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, desde la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal, reflexionamos sobre lo que esto significa para nuestras ciudades y nuestra salud.

Las ciudades cubren solo alrededor del 2% de la superficie de la tierra, pero consumen el 60% de la energía.

La mayor parte de la actividad y el consumo humano ahora ocurre en áreas urbanas, y esta tendencia está creciendo. A nivel mundial las ciudades cubren solo alrededor del 2% de la superficie de la tierra, pero son responsables del 60% del consumo de energía, y producen el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero y el 70% de los residuos mundiales. No es sorprendente pues que las personas que viven en entornos urbanos a menudo tengan más exposición a los riesgos ambientales, como la contaminación del aire, el ruido y los efectos de las islas de calor.

Más del 80% de las ciudades de todo el mundo superan los niveles seguros de contaminación atmosférica de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La contaminación del aire exterior por sí sola mata a casi cuatro millones de personas al año en todo el mundo. Estos mismos contaminantes que amenazan nuestra salud también afectan el medio ambiente, elevando las temperaturas y derritiendo la nieve y el hielo, contribuyendo a un ciclo de consecuencias que afectan a todo el ecosistema.

La concentración de población en las ciudades nos hace más vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos y a los desastres naturales. Las zonas urbanas también tienen una mayor desigualdad en la distribución de los recursos naturales, como el agua y los espacios verdes. Sin embargo, el crecimiento de nuestras ciudades no necesita ser un ingrediente para la desaparición y nuestra desesperación. Una mayor comprensión y conciencia de los impactos de la urbanización también puede conducir a una acción individual y colectiva para promover y proteger nuestra propia salud y la del medio ambiente. Esto requerirá innovación para cambiar la forma en la que planificamos y vivimos en nuestros entornos urbanos.

Dependiendo de con quién hables, la Era del Antropoceno puede percibirse como una catástrofe o una oportunidad.

La tecnología será nuestro aliada, pero sola no será suficiente. También debemos recuperar aquellos elementos, como las bicicletas y los corredores verdes, que muchas ciudades han dejado atrás, pero que son estrategias efectivas y alcanzables para reducir nuestro impacto ambiental. También deberíamos repensar los paradigmas y las prioridades actuales, que hacen que tanto las políticas como las elecciones individuales generen un uso insostenible de los recursos y no protejan los bienes comunes como el aire, el suelo y el agua, de los que todos y todas dependemos.

Un marco relevante para comprender y abordar los desafíos de la urbanización en esta nueva era es la Salud Planetaria. La premisa subyacente es poderosa: la salud humana y la civilización humana dependen de sistemas naturales prósperos y de la administración sensata de esos sistemas naturales. Nuestra salud, de hecho nuestra propia supervivencia como especie, está intrínsecamente ligada a la del planeta. La Salud Planetaria va más allá de una agenda de investigación, para abordar cuestiones de gobernanza, comportamiento humano y definiciones de conceptos centrales como la prosperidad que impulsa las políticas y el desarrollo. ISGlobal es miembro de la Planetary Health Alliance, y nuestras actividades de investigación y traducción contribuyen a sus objetivos.

Al final, nuestro éxito dependerá de nuestra capacidad para trabajar juntos, reduciendo las brechas en la investigación, las políticas y la acción local. Es necesario que vayamos más allá de las fronteras políticas y geográficas para considerar cómo las acciones y responsabilidades locales contribuyen al impacto global. Todos y todas podemos contribuir a que esta sea un época en la que nosotros y nuestro planeta podamos prosperar.

Este blog fue publicado originalmente en el 'HuffPost' España.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.