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24/04/2018 6:00 AM CDT | Actualizado 24/04/2018 6:00 AM CDT

El sistema carcelario bajo la lupa de los tribunales

MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ /CUARTOSCURO.COM
El tribunal colegiado ha dado el primer paso para demostrar que los derechos de las personas privadas de la libertad pueden protegerse en la vía judicial.

Cuando se analiza el nuevo sistema de justicia penal los debates se centran en los conocimientos y aptitudes que deben tener sus más importantes operadores (policías, fiscales, peritos, defensores y juzgadores) o sobre los principios en los que descansa tal sistema (oralidad, publicidad, contradicción, concentración, continuidad e inmediación). Podemos consultar múltiples jurisprudencias en la que los tribunales federales y la Suprema Corte de Justicia de la Nación han interpretado la manera en que han de aplicarse las nuevas reglas procesales. Uno de los grandes olvidados de toda esta discusión es el tema de las cárceles.

En días recientes, el Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, al resolver el amparo en revisión 37/2017, emitió un importantísimo criterio en materia de cárceles y hacinamiento. Veamos alguno de los razonamientos más importantes de ese fallo.

En principio destacó que en el juicio de amparo quedó demostrada la sobrepoblación existente en las cárceles de la Ciudad de México. Por ejemplo, los reclusorios varoniles norte, sur y oriente tienen una capacidad para albergar a 6,565, 5,704 y 6,276 personas, respectivamente; no obstante, el número de internos que en la actualidad se encuentran en dichas instalaciones asciende a 11,180, 6,584 y 12,899. De lo anterior se advierte que los reclusorios norte y oriente tienen una sobrepoblación de prácticamente el cien por ciento de su estructura.

Asimismo, la autoridad judicial se percató de la existencia de celdas en las que dormían entre 3 o 31 personas. No todas alcanzaban a hacerlo en las camas existentes, por lo que lo que varios se acomodan en el piso o en hamacas (recuerdo que hace muchos años, cuando con motivos de mi función judicial realicé una visita carcelaria, algunos internos de cárceles del Estado de México dormían parados, amarrándose a las rejas de sus celdas).

Por lo anterior, el tribunal concluyó que "existen condiciones de hacinamiento en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte y el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, y sobrepoblación en el Reclusorio Preventivo Varonil Sur y la Penitenciaría de la Ciudad de México; en tanto que los primeros de ellos se encuentran rebasados en su capacidad de internos casi por el doble de personas, mientras que los otros en un tercio o menos de su capacidad". Además, que "dicha situación de hacinamiento y sobrepoblación es violatoria de los derechos humanos de los internos, al limitar la satisfacción de necesidades básicas como son el acceso al agua, salud, alimentación, saneamiento, integridad física y otras, en detrimento de su dignidad humana y del principio de reinserción a la sociedad".

A efecto de reparar la violación a los derechos humanos, el tribunal ordenó a diversas autoridades de la Ciudad de México "el aumento y readecuación" de los reclusorios preventidos norte, sur y oriente, así como la penitenciaría. Además de la posibilidad de "construir otros centros penitenciarios, como un medio absoluto y eficaz de resarcir la violación al derecho a la dignidad humana".

La sentencia que nos ocupa es una nueva oportunidad para visibilizar las precarias condiciones de vida en la que viven miles de personas a lo largo y ancho de todo el país. No es un secreto para nadie que las cárceles de nuestra nación viven esta problemática, que suele ser detonante de otros problemas graves como el autogobierno, es decir, los internos se hacen del poder real al interior de la prisión, para realizar otros actos, tales como intimidación, tráfico de drogas, armas, etcétera.

El tribunal colegiado ha dado el primer paso para demostrar que los derechos de las personas privadas de la libertad pueden protegerse en la vía judicial. No olvidemos que todas las personas que están internas siguen siendo titulares de derechos humanos, derivado de la dignidad intrínseca de cualquier individuo. El hecho que algunos de estos derechos estén restringidos, no es pretexto para que, como Estado y sociedad, nos olvidemos de estas personas.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.