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29/11/2018 10:08 AM CST | Actualizado 29/11/2018 10:08 AM CST

¿Qué hará Marcelo Ebrard ante el complicado panorama que le espera?

FOTO: MISAEL VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM
Marcelo Ebrard, próximo secretario de Relaciones Exteriores. FOTO: MISAEL VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM

Los nombramientos tardíos del martes pasado distinguen a Marcelo Ebrard, próximo Secretario de Relaciones Exteriores, de la propensión por la pasarela pública de otros futuros Secretarios de Estado. Ante la ausencia de foros, consultas y precisiones, es necesario recurrir a la suposición para intentar descifrar la política exterior que desplegará durante el sexenio 2018-2024.

Ejercicio necesario, a solo unos días de que alrededor de 20 de jefes de Estado y vicepresidentes de todo el mundo asistan a la inauguración del nuevo gobierno federal de México. En una coyuntura de cambio, nos queda especular sobre las definiciones que tendrá que emprender el nuevo anfitrión del edificio Tlatelolco.

Progresismo vs. conservadurismo

La primera, dependerá de los anclajes ideológicos tanto del próximo canciller, como de su recién nombrado subsecretario de Relaciones Exteriores, Julián Ventura. ¿Qué significa en México ejercer una política exterior de izquierda? En el dilema entre el regreso a los principios fundamentales del artículo 89 y la ruptura, la tensión entre el conservadurismo y el progresismo será central. De la misma manera que la interacción entre los funcionarios de origen político y los miembros del Servicio Exterior Mexicano. Interesante ser testigos de la puja entre las voces que encuentran inspiración en los años echeverristas y aquellos que promueven la renovación de la política exterior del país.

Candil de la calle, oscuridad de su casa

Según el presidente electo López Obrador "la mejor política exterior, es la interior". Profundo el pantano que tendrá que superar Marcelo Ebrard, pues la política exterior de un país no puede limitarse a ser una extensión de la política interior. Dicha frase no puede entenderse más que como un recurso discursivo que intenta explicar la sintonía y coherencia que se debe procurar entre la política interna y la exterior.

¿Cómo hacerlo? Esa es otra historia. Un gobierno no puede esperar a que su país reencuentre la paz para promover la paz en el mundo. Así como no puede impedirse promover la lucha internacional contra la pobreza, so pretexto de no haber erradicado la pobreza en territorio nacional.

Un gobierno no puede esperar a que su país reencuentre la paz para promover la paz en el mundo.

La improbable sana distancia con Trump

Aún con un congreso demócrata, las ocurrencias del presidente estadounidense tienen una capacidad desestabilizadora nefasta hasta para los indicadores más sólidos de nuestro país. Ante lo imprevisible de la amenaza, el tono que imprimirá la dupla Jesús Seade en la subsecretaría para América del Norte y Martha Bárcena en la embajada de México en Estados a la relación con el gobierno de Trump será crucial.

Dos ejemplos vienen a la mente: el de Macron y el de Merkel. ¿Contratar a un entrenador de apretón de manos? O, ¿asumir que hoy no se puede contar con Estados Unidos? Dos estilos diferentes que parecen arrojar los mismos resultados (teniendo en cuenta que México no cuenta con el mismo margen de maniobra que los países europeos). Lo anterior, con la esperanza de dejar atrás una relación que dependía de una supuesta amistad, para intentar forjar una relación madura con un presidente caricaturizado por su inmadurez.

La posible China

Es muy probable que el optimismo alrededor de las "cortinas de desarrollo" (refinería, tren maya, transístmico y plan de reforestación) proyectadas por el nuevo gobierno en el sur de país, se deba a la visita de trabajo de Marcelo Ebrard a China hace un par de semanas. Resulta incluso alentadora la invitación de su futuro homólogo, el ministro Wang Yi, para formar parte de la iniciativa Cinturón y Ruta de la Seda.

Es evidente que las ilusiones depositadas en la multiplicación de las inversiones chinas en el país revive los anhelos más cálidos de diversificación comercial. Sin embargo y después del fiasco de la cancelación del Tren México-Querétaro hace solo cuatro años: ¿qué tanta certidumbre política se le puede ofrecer a China?

Evitar la aparente soledad latinoamericana

En un continente cuya población es gobernada mayoritariamente por presidentes de derecha, ¿quiénes son tus potenciales aliados? Más que recuperar el presunto papel de México en la región, se trata de moldearlo a las ambiciones actuales y operarlo desde la subsecretaría para América Latina y el Caribe, que encabezará Maximiliano Reyes.

El probable bloque alrededor de Bolsonaro represente la mejor oportunidad para que el presidente Obrador intente liderar un polo continental de izquierda. La pregunta es con quién. ¿Maduro? ¿Lenín Moreno? ¿Evo Morales? ¿Tabaré Vázquez? La segunda pregunta es si existe tal ambición. Difícil. En todo caso, el paisaje latinoamericano no parece favorable al surgimiento de un liderazgo mexicano en la región.

Plan de Desarrollo integral del triángulo norte

En el 2001 se presentó el Plan Puebla-Panamá, en el 2008 el Proyecto Mesoamérica. El próximo año, se prevé el lanzamiento del Plan de Desarrollo Integral de los países mal llamados del "triángulo norte" (Guatemala, Honduras y El Salvador). Mediante la negociación dirigida por el próximo canciller se propone buscar "una nueva relación entre México y Centroamérica a partir de la cooperación y el desarrollo".

Diseñado para contener la explosión del fenómeno migratorio, desde el mencionado enfoque de "cortinas de desarrollo", la participación o la ausencia de Estados Unidos en el plan será fundamental. Así como lo será el mismo factor que tanto hizo falta a sus predecesores: la asignación de recursos financieros consistentes (condición sine qua non para que haya "más Centroamérica en México").

Queda por saber si el plan se implementará desde la Subsecretaría para América Latina y el Caribe, o si se le delegará a la AMEXCID.

Sin pretender ser exhaustivo, me parece que estas 6 definiciones marcarán la pauta del sexenio 2018-2024 en materia de política exterior. Una política pública que no se distingue por sus controles democráticos, ni por ser prioritaria para el presidente electo. Definiciones que nos ayudarán a saber si, a partir del lunes, las relaciones internacionales de México serán dirigidas por un canciller fuerte y con perfil presidenciable.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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