EL BLOG
02/04/2018 10:00 AM CDT | Actualizado 02/04/2018 11:33 AM CDT

Alien (Kim Jong-un) vs. Predator (Trump)

AFP PHOTO / SAUL LOEB AND Ed JONES
Kim Jong-un y Donald Trump

El anuncio del próximo encuentro entre Donald Trump y Kim Jong-un me recuerda al póster de la película Alien vs. Predator. Entre sorpresa e incredulidad, el tema agita mis reflejos antiautocráticos más profundos. ¿A quién se le habrá ocurrido tal jugada? Lo más probable es que sea otro más de los gestos improvisados que gobiernan la Casa Blanca. Ante dicho anuncio, el estómago se revuelve de tan solo pensar en lo que será dicho espectáculo, enmarcado por una especie de dadaísmo estéril, limitado por la provocación sin política, la ocurrencia y el tanteo.

A diferencia del caso iraní, la amenaza nuclear de Corea del Norte se construye sobre el carácter imprevisible de sus movimientos. Mientras Irán compite para defender su tradicional influencia en la región, la trayectoria de Corea del Norte no sigue un patrón aparente, sino que marca el paso de los estados de ánimo de su líder supremo. A pesar de lo anterior, el gobierno de Trump prefiere abrir negociaciones con el demente Kim Jong-un, que respetar el acuerdo nuclear defendido por el moderado presidente de Irán, Hasan Rohaní. A decir verdad, no sorprende. El actual mandatario de EUA se siente más cómodo recibiendo al presidente de Egipto, Abdel Fattah el-Sisi, que dándole la mano a la Canciller de Alemania, Angela Merkel. Prefiere dedicar su primera visita oficial a Arabia Saudita, mientras cancela su viaje al Reino Unido, escapando de las manifestaciones que se preparaban en su contra.

Trump inaugura en la Casa Blanca una nueva doctrina en materia de política exterior, una "antipolítica exterior". Declinación fácil del "America First" (a falta de mejores ideas), la antipolítica exterior de EUA se ejerce a pesar de sus funcionarios, la historia y los principios de su diplomacia. La disuasión nuclear queda relegada en favor de la disuasión twittera; lo que no se entiende se destruye o se desconoce. La retórica que pretendía defender la democracia y la libertad se ha desmoronado, abriéndole el paso a un discurso monotemático e infantil: "primero nosotros".

La antipolítica exterior de EUA se ejerce a pesar de sus funcionarios, la historia y los principios de su diplomacia.

En el cajón de la antipolítica exterior, los neoconservadores terminaron revolcándose con la alt-right y lo que queda del Tea Party, resultando en una especie de negacionismo ingenuo, desinformado y fútil. Una antipolítica que le facilita instrumentos ideológicos para justificar en bloque su retirada del Acuerdo de París, el desmantelamiento del TLC, su hostilidad ante la renegociación del tratado con Irán, el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel e incluso la guerra arancelaria. Sin embargo y a pesar de los que pretenden teorizar su antipolítica, el presidente de EUA tiene un único y verdadero interés: las elecciones intermediarias de noviembre.

El principio de la Guerra Fría transformó el paralelo 38 en la división de Corea. A 65 años del cese al fuego y a un par de meses del pleito que iniciaron al comparar el tamaño de sus botones, ¿tienen Trump y Kim Jong-un la capacidad de terminar con un conflicto emblemático del viejo mundo? A pesar del espectáculo, no quiero creer que sea posible. Los conflictos se resuelven con estrategias a largo plazo, no con ocurrencias mañaneras.

Por un lado, el presidente estadounidense ha demostrado su incapacidad para reconocer las implicaciones de su antipolítica en el corto y en el largo plazo; por el otro, el líder supremo norcoreano multiplica sus jugadas para que olvidemos que lleva siete años asfixiando a las 25 millones de personas que, por desgracia, viven en el país que heredó. ¿Será suficiente? ¿Se puede pactar con un desequilibrado? Trump cree que sí (y su homólogo también), basta con leer la manera en la que despidió a su exsecretario de Estado, Rex Tillerson.

Si los líderes internacionales sensatos que nos quedan dejan de trabajar en una política exterior con responsabilidad global, el espacio terminará siendo dominado por los autócratas y sus agendas individuales. Gran derrota para ellos, si el método Trump-Jong-un logra la desnuclearización de la península coreana en la reunión que planean tener en mayo. Si efectivamente se lleva a cabo, la foto del Alien y el Predator invadirán irremediablemente las primeras planas de los medios de comunicación alrededor el mundo. Pero como decía en 2004 el póster oficial de la película, "Gane quien gane... nosotros perdemos". Mala noticia para los defensores del multilateralismo.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.