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18/05/2018 6:00 PM CDT | Actualizado 18/05/2018 7:10 PM CDT

¿Qué hace un mexicano en Eurovisión?

Cortesía Carlos Brown
Carlos en el festival Eurovisión, realizado en el estadio Altice Arena de Lisboa, Portugal.

La noche del sábado pasado, 12 de mayo, un trending topic que resultaba extraño para la mayoría de latinoamericanos se posicionó en el primer lugar de las listas nacionales y globales: Eurovisión. Lo que para un buen número de personas resulta una palabra desconocida es en realidad el festival musical más grande e importante del mundo, y el concurso anual televisado de mayor duración en la historia.

La de este año fue su edición número 63, participaron 42 países de Europa, Asia y Oceanía –Australia fue invitado en 2015–; lo han ganado desde ABBA hasta Céline Dion, y han participado Bonnie Tyler, Julio Iglesias, Olivia Newton John, t.A.t.U., y hasta Las Ketchup –sí, las del Aserejé. Si eres un millennial tardío o un poco más viejo, seguro reconocerás un evento similar: el Festival OTI que se realizaba en Iberoamérica y llegaron a conducir Raúl Velasco y Lolita Ayala en México. Pues el OTI estaba inspirado en Eurovisión, que a su vez se inspiró en el italiano festival de San Remo, y que nació con la idea de volverse una forma de poder suave para acercar a los países europeosmás allá de lo político tras la Segunda Guerra Mundial.

Si no conoces nada de lo mencionado hasta ahora, te va un brevísimo resumen: cada país manda una canción a representarles, que participa en una de las dos semifinales en la misma semana –excepto si es de los cinco grandes donantes al concurso, el Big 5, o el ganador del año pasado, que pasan directamente a la final–; de las semifinales salen 20 canciones, que compiten con el Big 5 y el país ganador de la edición anterior en la final que se realiza siempre el sábado de esa misma semana.

El ganador se elige por votación de jurados nacionales y por votaciones telefónicas, repartiendo una escala de puntos donde el más votado por cada país recibe 12 puntos. Quien junte más puntos en total gana.

Después de seguirlo durante 17 ediciones anuales desde 2002, por fin la semana pasada tuve la oportunidad de asistir al festival por primera vez en mi vida.

La edición de este año se realizó en Lisboa, Portugal, gracias al triunfo del luso Salvador Sobral en la edición pasada en Kiev, Ucrania. Es decir, quien gana la edición de este año organiza la del siguiente. Esto ha desatado la polémica y ha puesto al festival en las noticias porque el pasado sábado 12 de mayo, la representante de Israel, Netta con la canción Toy, obtuvo el triunfo en Eurovisión este año por lo que su país organizará la edición del 2019.

Eso ocurrió en la misma semana en que Estados Unidos abandonó el acuerdo nuclear con Irán –por presiones del gobierno israelí–, y en que se desataron las protestas en la franja de Gaza por el traslado de la embajada estadounidense en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, con decenas de manifestantes palestinos asesinados a manos del ejército israelí.

Después de seguirlo durante 17 ediciones anuales desde 2002, por fin la semana pasada tuve la oportunidad de asistir al festival por primera vez en mi vida. Ver la producción del evento de cerca te hace caer en cuenta de la importancia que tiene para el continente y en qué se ha convertido ya: de un escenario pequeño con orquesta en vivo en sus inicios, pasó a ser un evento de grandes escenarios, fuegos artificiales, llamaradas de fuego de varios metros de altura, pantallas y luces LED. Todos los detalles están cuidados y prácticamente no hay espacio para la improvisación, ya que el evento se ensaya completo al menos cuatro veces.

Pedro FiÃZA/NurPhoto via Getty Images)
Salvador Sobral, ganador de la edición 2017 de Eurovisión, y el cantante brasileño Caetano Veloso interpretan un tema en la gran final de Eurovisión 2018.

Pedro Gomes/Getty Images
Amaia Romero y Alfred García, representantes de España, interpretan "Tu canción", en el festival Eurovisión 2018.

REUTERS/Pedro Nunes
Netta Barzilai, de Israel, cantante ganadora de Eurovisión 2018 con la canción 'Toy', a su llegada a una conferencia de prensa.

REUTERS Pedro Nunes
Netta Barzilai, de Israel, cantante ganadora de Eurovisión 2018 con la canción 'Toy',

Más de una vez al ver la bandera mexicana que llevaba un amigo en la espalda, muchos españoles nos dijeron: "¿Y México qué canción envió este año? Me voy a quedar hasta escucharla". Y es que, dada la cercanía geográfica y la euforia que desató la canción española de este año en su propio país, Lisboa parecía una ciudad más en España.

Más de una vez al ver la bandera mexicana que llevaba un amigo en la espalda, muchos españoles nos dijeron: "¿Y México qué canción envió este año? Me voy a quedar hasta escucharla".

Pero, ¿qué hace un mexicano en Eurovisión? Responder esta pregunta es complejo: a Eurovisión vas a ser uno más que disfruta la idea misma del festival, con o sin favoritos o bandera. Cantas la de España aunque no te guste porque es la única en tu idioma, fuera del título de la canción de Chipre. Brindas con cerveza con una francesa y luego brincas emocionado en tu canción favorita con una lituana. Hablas con la española a tu lado porque su familia sigue Eurovisión desde que tiene uso de razón, para luego emocionarte junto con los papás de una corista del cantante islandés al ver a su hija salir al escenario.

Aunque apenas cruzamos un par de palabras atropelladas o solamente nos hiciéramos señas con las manos, quienes estábamos ahí disfrutamos juntos las canciones, brincamos, bailamos y nos olvidamos de dónde venimos –aunque tengamos una bandera de nuestro país amarrada al cuello.

A buena parte de quienes viajamos muchos kilómetros para pasar esta semana de Eurovisión en Lisboa nos apasiona la música y nos mueve la idea de que puede ayudar a tirar muros y borrar fronteras. Al menos esa semana, lo que nos unió fue mucho más poderoso que lo que nos separa.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.