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08/11/2018 11:03 AM CST | Actualizado 08/11/2018 11:05 AM CST

Por qué voy al Encuentro Nacional de Yoga

Yoga no es sinónimo de acrobacia.
Irina Logra de lograstudio para Pixabay
Yoga no es sinónimo de acrobacia.

Increíble pero cierto, llevo una década practicando yoga. No, no me doblo como origami ni me contorsiono como malabarista. Y te voy a confesar algo: eso al principio (como hasta el año cinco) me súper desanimó, sobre todo cuando conocía a gente que llevaba dos años y ya parecía estrella de circo. Para mi fortuna, después comprendí que yoga es algo más que estirar después de correr (que fue la razón por la que yo empecé).

Al principio me acuerdo que me salía antes de que terminara la clase porque la postura del cadáver (shavasana), que literalmente es quedarte inmóvil en el piso, me parecía una pérdida de tiempo. "Yo no vengo al gimnasio a echar la flojera y menos a dormirme", pensaba para mis adentros cuando empezaba a doblar mi mat para colocarlo de vuelta en el clóset del Sport City.

Al poco tiempo un maestro me pidió que me quedara recalcando que todas las posturas previas eran solo un preámbulo para llegar a shavasana como se debía: la mente más despejada, con la capacidad de observar los pensamientos, pues estos bajaban su velocidad. Nota al lector: eso de "poner la mente en blanco" es un mito, más bien aprendes a observar hacia dónde se va y la regresas por medio de la respiración y el enfoque que tú decidas.

Al principio agradecía los beneficios físicos de la práctica. Ya después valoré más los que me ofrecía a nivel mental y emocional.

YOGA NO ES SINÓNIMO DE ACROBACIA

Claramente en este camino yoguístico conocí a Ana Paula Domínguez, fundadora del Instituto Mexicano de Yoga, quien junto a un gran equipo organiza –desde hace 15 años– el Encuentro Nacional de Yoga en la CDMX (que justo es este fin de semana, de viernes a domingo en el Hotel Hilton de Reforma en el Centro Histórico).

Platicando con Ana Paula sobre esta quinceava edición del Encuentro, me gustó lo que me dijo: "Mi principal misión de vida, y la que trato de promover con el instituto, es cómo con el yoga puedes aprender a mantener tu salud tanto física como mental y emocional.

"Lo que más me interesa es que los maestros agarren el trip de que hay dos cosas muy importantes, que nada tienen que ver con qué tan flexible eres o qué tecnología traen tus leggings, y son: 1) ¿cómo compartes esta disciplina para que la gente no le tenga miedo? y 2) ver a quién le estás enseñando, dónde está esa persona y cómo la puedes llevar a que se reconozca a sí misma para que vea el gran potencial que tiene de tener una vida mejor dentro del proceso de autoconocimiento".

Foto: cortesía
Ana Paula Domínguez impartirá una clase sola y otra acompañada de Elena Brower, en la que hablarán de aromaterapia y aceites esenciales. Imagen: cortesía

Para la directora del IMY, es básico que maestros y alumnos no confundan ni reduzcan la riqueza de esta disciplina a actos de acrobacia y malabarismo. "Finalmente no somos cirqueros, a quien le interese la acrobacia o la gimnasio urbana, ¡qué padre!, pero hay que acomodar las cosas en su lugar. No se vale confundir y hacerle creer a la gente que tiene que ser acróbata para hacer yoga, porque en ese sentido la gente se asusta, se intimida y se va, y es una lástima".

EL ENCUENTRO (CON LOS DEMÁS) Y EL REENCUENTRO (CON UNO MISMO)

Este evento, en lo personal, me emociona muchísimo porque tendré la oportunidad de tomar clase y convivir con 65 de los maestros más reconocidos del yoga a nivel nacional e internacional. ¿Las clases que más me emocionan? Las de Alejandro Quiyono (uno de mis primeros maestros en Sport City), Durga Stef, Enrique Fedez, Fernando Cuauhtli, Gaby Tavera, Javier Bautista, Jorge Espinoza, Wojtek Plucinski, Karina Velasco... ¡¡y muchos, muchos más!! #KEMOSIÓN!

Si estás en este camino del yoga para tener una vida más balanceada y crees que si no compraste boleto ya valiste queso, ¡¡déjame darte dos buenas noticias!!

La primera es la Sala Comunitaria que habrá viernes, sábado y domingo, donde se impartirán 15 sesiones de yoga, talleres y conferencias con maestros igual de picudos; te recomiendo muchísimo las intervenciones de Adriana Leal (Yoga para evitar la depresión), Carina de los Santos (Yo soy los cinco elementos), Fredel Cojab (Resiliencia y yoga), Jimena Patiño (Rainbow kids yoga), Maayan Jinich (Mantra jazz) y Mars Yogi (Energía kundalini).

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La otra novedad es el Yoga Lounge, un lugar donde habrá pláticas, cuencos tibetanos, coffee break y actividades para niños. "Esta vez hicimos el Encuentro más grande", me explica Ana Paula. "Además del programa multinivel de clases, que requiere mucho compromiso de estar ahí todo el día para realmente aprovechar el boleto, vamos a tener la sala comunitaria y el yoga lounge, que es básicamente una salita donde vas a poder relajarte y convivir, meditar, escuchar a Roberto Gopar, un gran músico de Oaxaca que toca como 15 cuencos tibetanos y otros instrumentos padrísimos. Estas dos opciones son entrada libre, es decir, no tienen ningún costo con el fin de que, quien quiera ir a ver de qué va esto, se anime".

La cereza del pastel es el Marketplace, un bazar con más de 55 expositores, donde he encontrado cositas súper lindas para enriquecer mi camino de bienestar.

¡¡Espero verte por allá!!
#namasté

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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