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27/03/2018 5:00 PM CST | Actualizado 27/03/2018 6:27 PM CST

La realidad opresiva de la mujer (nos guste o no)

Llegó el momento de crear sororidad.
Rawpixel.com para Stock Snap
Llegó el momento de crear sororidad.

"Si me hubiera esperado a ser directora para tener hijos, otro gallo me hubiera cantado", me confesó Jimena Cousté durante su taller Soy Mujer. "Yo los tuve porque era 'lo que seguía' –y no me arrepiento–, pero estoy segura que si me hubieran ascendido primero, mi historia profesional sería otra", agregó.

Jimena es uno de los mucho casos donde las mujeres tocan "el techo de cristal corporativo", que las deja con dos opciones: 1) conformarse y aceptar el hecho o 2) renunciar y crear su propia empresa.

Feminista de hueso colorado, la fundadora de Smashing Minds está felizmente casada y tiene dos hijas divinas, le fascina usar tacones y su color favorito es el rosa. ¿Cómo puede alguien, quizá te preguntes, tan estereotipadamente girly considerarse feminista? Al menos yo sí me lo pregunté.

"El feminismo que yo persigo", me respondió Jimena, "es la autenticidad de las personas en general. Yo respeto a las feministas radicales, pero para mí el feminismo es buscar la igualdad de todos los seres humanos, sin importar el género, sexo, raza, etnia, nivel socioeconómico, orientación sexual, religión o creencias. ¡Todos podemos ser feministas si lo que queremos es romper el orden social actual que nos impide vivir en igualdad!"

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Cuando la administradora financiera por el Tec de Monterrey vio que su carrera en el banco –para el que había trabajado durante ocho años– se había estancado debido a su rol de madre, abrió las alas. Después de la obligada etapa de negación y negociación, se certificó como coach ejecutiva en The International School of Coaching de Madrid; más tarde cursó una maestría en la Universidad de Nueva York, donde se especializó en diversidad e inclusión al desarrollar distintas investigaciones sobre el tema.

Desde entonces la misión de Cousté es demostrar a individuos y organizaciones cómo la educación que recibimos en la actualidad está totalmente sesgada, basada en un sistema de patriarcado en donde ELLOS tienen el poder y ELLAS son las sumisas. Esto, si bien está "normalizado", no significa que sea natural ni que no pueda cambiar, por nuestro bien y el de las futuras generaciones.

No se trata de intercambiar roles y que ahora seamos las mujeres las que trabajemos 14 horas al día y los hombres se dediquen al hogar sin sueldo alguno.

Como bien dice Marcela Lagarde en su libro Los cautiverios de la mujer, el mundo actual legitima la opresión y fomenta la discriminación, lo cual hace que las mujeres, al ser educadas y socializadas en esta cultura, vivamos la doble moral como algo natural, cuando no es así.

De acuerdo con Lagarde, los cinco cautiverios de la mujer son: madresposa, loca, puta, monja y presa. Lo curioso del asunto, por llamarlo de alguna manera, es que los experimentamos todos en distintas etapas de la vida. ¿Cuántas veces nos hemos desvivido por ese novio con quien ya nos veíamos formando la familia perfecta?, ¿cuántas veces hemos huido de la idea del matrimonio para dedicarnos a "los placeres culposos" como el disfrute del sexo solo porque sí?, ¿cuántas veces hemos sido la tía linda que cuida a los sobrinos, la hija de papi que todavía no se casa y por lo tanto debe cuidar de él y los hermanos?

El objetivo de Smashing Minds es crear conciencia en los individuos, la sociedad y las organizaciones sobre la falta de equidad, inclusión y diversidad a fin de desarrollar e implementar políticas profundas y sustantivas que nos lleven a construir un mundo mejor, más justo y parejo para todos los seres humanos.

Los hombres también necesitan una liberación de roles, prejuicios, sesgos, paradigmas y estereotipos para poder respirar y vivir.

En mi opinión, las mujeres somos seres superiores que hemos tenido que reprimirnos porque la sociedad así lo ha exigido. Pero el momento de cambiar ha llegado. Y ojo: no se trata de intercambiar roles y que ahora seamos las mujeres las que trabajemos 14 horas al día y los hombres se dediquen al hogar sin sueldo alguno; se trata de empoderarnos unos a otros para aprender y disfrutar más.

Saber que las mujeres vivimos en opresión no es agradable, pero habitar en una eterna burbuja ya no es opción. Sobre todo porque acabar con este régimen será una ventaja no solo para nosotros, ¡sino también para los hombres!, cuando se den cuenta que compartir el poder no es perder el control... Es simplemente enriquecer una elección con otro punto de vista en donde ellos también se verán beneficiados.

Quizá nosotros actualmente nos vemos obligadas a elegir entre el éxito personal –a costa del profesional– y viceversa, pero este "sacrificio" también va para los hombres, aunque en otro sentido: no permitirles mostrar sus sentimientos, cargar con el peso de ser "el proveedor familiar", perderse gran cantidad de experiencias por cumplir largas jornadas de trabajo. Como dice Jimena, ¡ellos también necesitan una liberación de roles, prejuicios, sesgos, paradigmas y estereotipos para poder respirar y vivir!

Por último y no menos importante, llegó el momento de crear sororidad. ¡Basta de juzgarnos a nosotras mismas con varas tan altas y tan irreales! Di NO a la crítica entre mujeres, ¡¡nos hacemos tanto daño!! Si tienes oportunidad, ve los documentales Embrace y Miss Representation en Netflix. Son grandes muestras de cómo nosotras mismas nos desempoderamos con tanta mala lengua. ¡NO MÁS! Únete a la cruzada, hagamos tribu e intentemos guardar silencio cuando no tengamos nada bueno qué decir de las demás (sobre todo cuando usualmente aplica que "el fondo de la olla solo la cuchara lo conoce").

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.