EL BLOG
20/03/2018 10:38 AM CST | Actualizado 20/03/2018 12:52 PM CST

De cuando el bienestar encontró un espacio de lujo

Bianca Pescador

El domingo fui a El Palacio de Hierro (en el Centro Comercial Santa Fe) a conocer su nuevo espacio dedicado 100% al mundo del wellness. Pero antes de contarte todo al respecto, permíteme hacer un par de reflexiones para entonces sí explayarme con los detalles de este concepto.

La gente que me conoce sabe que, para mí, hacer dos o tres horas de ejercicio (lo que hago hoy en un día normal) no es nada... ¡En Mazatlán hacía ocho! Leíste bien. Saliendo del colegio me iba a patinar al malecón; regresando a la casa agarraba mi bici y me iba al entrenamiento de porristas y/o gimnasia olímpica. En la Casa Club (del fraccionamiento El Cid, donde vivía) tomaba clases de natación y tenis. De ahí me iba a clases de jazz o flamenco, dependiendo del día. Aparte corría y era súper fan de los aeróbics. Y si no tenía mucha tarea, llegaba en la noche a hacer la rutina de Cindy Crawford en mi recámara (todavía tengo el video ?).

Era tanta mi pasión por el ejercicio que mi papá amenazó con quitarme el carro si no lo usaba (un Cabrio rojo ¡divino!). Para evitarlo lo que hacía era esconderlo en un lugar del fraccionamiento donde casi nadie pasaba, y como era convertible, la bici cabía sin problema.

Sobra decir que me tenía que cambiar de ropa dos o tres veces; si de por sí uno suda, imagínate a 30 grados. ¿Qué se usaba en aquella época? Shorts y t-shirts. Me acuerdo que en las porristas un niño me hacía carrilla (palabra muy sinaloense que hoy se traduciría en bullying) porque usaba playeras de Armani; bastante sencillas pero "caras". Para no ser la rara del grupo, las cambié por básicos de J. Crew, GAP, Old Navy y marcas por el estilo.

También me acuerdo que estaba penadísimo andar en pants los domingos, a menos que te valiera ser la fodonga del grupo (Dios guarde la hora). La regla era que si no ibas a hacer ejercicio, el outfit debía ser casual. ¡Qué esperanzas andar disfrazada de Sporty Spice nada más porque sí!

via GIPHY

El asunto, querid@ lector@, es que todo esto ha cambiado y así fue como lo constaté en el Wellness Palacio. La tendencia más cool de la actualidad es el Athleisure. Dícese de la combinación de "athletic" (ropa deportiva) y "leisure" (ropa cómoda pero casual). Y ojo: aunque son prendas para andar a gusto, no son precisamente económicas. Es decir, no por ser leggings cuestan poco; hay algunos con tanta tecnología que cuestan la módica cantidad (#not) de $8,000 pesos.

Desde mi punto de vista, este espacio demuestra tres cosas:
1) Que lo sano y natural está de moda
2) Que las marcas de lujo descubrieron un nuevo nicho
3) Que en México hay dinero

Acerca del punto 1, espero que no sea una moda pasajera y que más bien sea un regreso a lo natural. Si gozas de una cuenta bancaria con muchos ceros, te recomiendo el Bone Broth (caldo de huesos) de la Cocina de Galia en la zona gourmet; si no seguro en Internet encuentras la receta para hacerlo en casa (mi amiga Marisa me la dio y se oía sencilla, solo que no la apunté). Igualmente los jugos. En El Palacio están los de Elixir (que son buenísimos), pero si tienes un extractor de prensado en frío (como el Slow Juicer de Panasonic) puedes hacerte los tuyos en casa sin necesidad de gastar tanto; ya con el café y el bagel diario tenemos, creo yo.

Sobre el punto 2, ¿cuándo te ibas a imaginar a alguien en plan sporty con tenis de Fendi, Gucci, Yves Saint Laurent, Prada, Givenchy o Balenciaga? Bueno, pues ahora no solo hay opciones, sino que están D-I-V-I-N-O-S. ¡Qué bueno que soy antideudas!, porque si no ya me hubiera comprado dos o tres pares que conquistaron mi corazón (a 100,000 meses sin intereses ?).

Bianca Pescador

En cuanto al punto 3, que no nos quede duda que en México hay un mercado para estos espacios de ultra lujo. Que no somos la mayoría, pues no. Pero de que hay billete, ¡los hay! Y lo interesante es justo LA EXCLUSIVIDAD que se ofrece, porque siendo realistas, ¿cuáles son las probabilidades de que a una misma reunión lleguen dos o tres chicas de diferentes grupos con unos tenis de $10,000 pesos? Pues no muchas. Del mismo grupo chance y sí porque muchas veces #borregas (no tiene nada de malo, es parte del "pertenecer"); pero digamos que a un Women's Weekend, donde hay de chile, mole y pozole, las posibilidades se reducen drásticamente.

Finalmente, por favor no te quedes con la idea de que ahora para practicar yoga ocupas invertir 25 mil pesos en un outfit, porque ¡sale, bye! Yo creo que la gente de India nos vendría a jalar las orejas. ¡No necesitamos unos leggings y un top non-plus-ultra de altísima tecnología para conectar con nuestra respiración y calmar nuestra mente! Qué padre si te ves guapísim@ y tu t-shirt absorbe el sudor en 10 segundos, pero no es indispensable.

Tampoco creas que para comer sano necesitas pedirte una ensalada de $300 pesos con pollo y kale orgánicos o comprarte la botana de $200 pesos la bolsita ?. Mucho menos pienses que ocupas el bloqueador solar de $1,500 pesos, sí o sí. Puedes encontrar otras opciones mucho más asequibles, también disponibles en el mercado.

En mi experiencia, las prendas de Soy Plena, Pantalones Thai y Pop Fit son súper lindas y más económicas, al igual que la comida de Garabatos y Mucho Rico, y los protectores de Eucerin, Genové y Avène, por mencionar algunos ejemplos.

Qué bueno que haya espacios bonitos y lujosos, pero ojalá que el no tener acceso a ellos no se convierta en una excusa a favor del sedentarismo y la comida chatarra.

Sin duda alguna la ropa increíble, los accesorios de última tecnología y la comida orgánica son un 'plus', pero definitivamente no son indispensables cuando de tener un estilo de vida saludable se trata.

Desde luego que los termos S'well son lo máximo (¡lo digo en serio!), pero no tiene nada de malo ir al Ciclotón con uno de Tupperware... Ya ni hablar de las bicis; vas a quemar calorías y a trabajar las piernas sin importar si la compraste en Benotto o en People for Bikes. Es verdad que las caminadoras Matrix son una gran inversión, pero el acceso a los Viveros y al Sope es gratuito. En conclusión, qué cool que el mundo del wellness haya encontrado este spot tan lujoso, pero ahora sí que "de la moda lo que te acomoda (incluyendo al bolsillo)".

Si tienes oportunidad, date la vuelta. Recórrelo, actualízate, inspírate, pruébate, deleita tus sentidos, gózalo, date un gustito y no te claves si te quedas como el chinito, "nomás milando". Ahora que si te compras algo, ¡paaar favaaar presúmeme tus adquisiciones en las redes sociales! No olvides usar los hashtags #wellnessPalacio y #shopppingSpree para darte like ♥?.

Bianca Pescador

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.