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10/01/2018 7:00 AM CST | Actualizado 10/01/2018 11:03 AM CST

Congelar óvulos, esa es la cuestión (a los 36 años, sin perro que te ladre)

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Cumplí 35 años siendo la reina del desapego. Literal todo se me resbalaba; el qué dirán me importaba poco. Pero el 13 de julio pasado, conforme apagaba mis velitas, sentí envejecer cada uno de mis 219 huesos (¿te acuerdas de la canción de Litzy?).

Ahora bien, previo al tema principal de este post –congelar óvulos– te quiero contar dos historias que sucedieron hace ya tiempo, aprox tres o cuatro años.

Hablé con mi amiga Lucía (ya sabes que cambio los nombres reales porque #privacidad) y me dijo que, de regalo por sus 37 años, había congelado sus óvulos. El ex novio le patrocinó el tratamiento (porque #caritativo), que en aquel entonces costó 100 mil pesos en el Hospital Español.

Como buena estudiante de Kabbalah, soy una fiel creyente de los mensajes que el universo nos manda todos los días.

Cuando colgué el teléfono le comenté a mi hermano: "Ah, qué mi amiga. Congela sus óvulos como forma de controlar su vida, lo cual es una falacia. Porque al final del día 'matrimonio, hijos y mortaja del cielo bajan', ¿o no? Pero bueno, cada quien que haga lo que le haga feliz". Como no te quiero dejar con la duda: es la fecha que no los ocupa (soy de Sinaloa, así que puedo usar ese verbo a mi placer jijiji).

Al poco tiempo me llamó otra amiga para decirme que estaba súper ilusionada porque en dos semanas iría a Nueva York "a que le metieran al bebé", o sea, a que le hicieran un in-vitro. Cuando colgué le comenté nuevamente a mi hermano (porque #miconfesor): "¡WOW! Me encantó su seguridad... Haz de cuenta que estaba hablando con Dios y que me contó sus planes. Ojalá se le haga porque si no qué feo". Como no te quiero dejar con la duda: no, mi amiga lleva tres intentos y no le ha pegado ninguno.

¿Cómo se llamó la obra? "Yo tengo el control de mi vida. Quiero tener la seguridad de que seré madre cuando yo quiera". Y pues ya vimos que no, ¿verdad?

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Ahora bien, como buena estudiante de Kabbalah, soy una fiel creyente de los mensajes que el universo nos manda todos los días. Lo que es más, a veces hasta pido señales ¡¡y la vida –Dios– me las manda!! Quizá pienses que estoy loca, no importa, ese no es el punto. La cuestión es que yo creo en los mensajes y en cuanto cumplí 36 empecé a recibir uno solo, repetidamente: ¡CONGELA TUS ÓVULOS PORQUE #VIEJA!

Primer mensajero:el doctor Sam Najmabadi, eminencia en temas de fertilización. Fui a Punta Mita a la inauguración de su hospital y me lo recomendó ampliamente, pues después de los 35 años la producción de óvulos decrece dramáticamente (no quiero hablar de cifras, ¡me deprimo!).

Segunda mensajera: una amiga de 41 años que llora por las esquinas porque, a pesar de los cuatro tratamientos que lleva, cuando le extraen los óvulos no hay uno que sirva para fecundarlo. Lo triste aquí es que ella pensaba igual que yo: "No quiero el hijo, quiero la familia, así que me espero".

Tercera mensajera: una chica súper exitosa y linda que recién entrevisté, quien después de 18 intentos optó por la opción del vientre subrogado. "Congela AHORITA", me dijo, "yo hubiera querido que alguien me lo sugiriera cuando tenía tu edad".

Cuarta mensajera: ¡mi terapeuta! Ella tiene 41, está soltera y está en la misma disyuntiva que yo. Su duda es: ¿valdrá la pena pasados los 40?, ¿habrá todavía óvulos que valgan la pena ser congelados?

Quinta mensajera: ¡¡Eva Longoria!! (irrisorio, lo sé, pero es real). Leí en el periódico que la razón por la que logró embarazarse a los 42 años es porque tuvo la visión de congelar sus óvulos cuando era más joven, cuando no podía/quería tener hijos debido al éxito de Desperate Housewives.

Sexta mensajera: esto ya fue el colmo. En una cena me tocó junto a una chava de Los Mochis, también de 36 años y soltera. Cuando le conté de la bola de señales congeladoras que había estado recibiendo, me interrumpió y me dijo: "Yo ya estoy con las inyecciones, en enero me los congelo en el ABC de Santa Fe. Te paso los datos de mi doctor si quieres, ¡es buenísimo! Yo voy a pagar 160 mil pesos, ¡lo bueno que tenemos el dinero". Uy, sí, ¡lo bueno!

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No sé si tú habrías hecho lo mismo que yo, pero tomé el teléfono, le marqué a mi papá y le dije que si se podía poner guapo con 150 mil pesitos para que su hija le pudiera garantizar nietos en un futuro (Dios mediante) no muy lejano. Mi padre, alcahuete como es, me dijo que sí.

"Mira hijita", continuó cariñoso, "si eso toma que estés tranquila y disfrutes al máximo tu vida y tu soltería, hacemos el esfuerzo. Ahora que si me preguntas, yo te diría que lo que te falta es fe. Fe en Dios, fe en que sus tiempos son perfectos y fe en que si sucede –o no– será siempre por un bien mayor. Pero bueno, ni modo, a falta de fe y certeza en el futuro, te vamos a apoyar. Investiga y nos avisas".

Papá, si estás leyendo esto, ¡eres lo máximo! Y como siempre, TIENES RAZÓN. La clave es tener CERTEZA y FE en Dios (o lo que cada quien considere divino).

Resulta que el lunes (hace tres días) empecé a hacer el Detox de 21 días de Mariana Peralta. Las participantes, como buenas chicas del siglo 21, hicimos un grupo de WhatsApp. Al cabo de 12 horas cada una estaba confesando sus crisis. Me encanta ser mujer porque ¡¡ah, cómo nos gusta el desahogo!! En fin, la cosa es que yo solté la sopa: "Chicas, estoy súper ansiosa. Cumplí 36 y sentí perfecto cómo me salieron arrugas y se me cayeron las carnes. La memoria se me atrofió y mi flexibilidad pasó a mejor vida. Ya se me fue el tren y casi estoy segura que jamás seré mamá" (un pañuelo, por favor).

Aclaración:¡¡nada de esto es cierto!! Por supuesto que tú, lector@ inteligente, sabes que una persona no se arruga ni engorda ni le da Alzheimer en un día. Pero bueno, llámame #loca.

Para no hacerte el cuento largo, nada más te digo que tres de mis nuevas amigas del grupo han sido mamás en los últimos seis meses ¡¡y las tres tienen más 40 años!! Embarazos naturales, aclaro. Las tres que no han sido (de 32, 34 y 35 años) me confesaron que también de vez en cuando les entra la crisis, pero que ya hicieron las paces con ese tema y que si algún día sucede –en el momento correcto, con la persona correcta– ¡qué padre!, y si no, también. Una de ellas (de +50) nunca pudo –después de intentarlo durante siete años– y dice que ahora lo ve como una bendición. No la culpo, ¡a como está el mundo!

La conclusión es que, no, no voy a congelar mis óvulos (al menos todavía) y en cambio sí le voy a bajar una rayita –bueno menos, como cinco jijiji– a mi ansiedad y recién adquirida aprehensión.

Es que, ¡¡de verdad!!, no entiendo mi súper cambio de mentalidad y actitud, ¡¡ES HORRIBLE!! Porque al final del día yo sí creo que cuando te toca, ni aunque te quites, y cuando no, ni aunque te pongas. ¿O tú qué opinas?

pd. de todas maneras voy a investigar del tema porque #periodista 📝😅

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.