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11/01/2019 8:00 AM CST | Actualizado 11/01/2019 9:23 AM CST

Un muro no dará más seguridad a nadie

ASSOCIATED PRESS
El presidente Donald Trump dice que los inmigrantes están incrementando la delincuencia en Estados Unidos. Pero la delincuencia ha disminuido desde 1990 y las pruebas demuestran que el índice de criminalidad es significativamente más bajo en comunidades de EE UU con relativamente más inmigrantes.

Estados Unidos es más seguro hoy que casi en cualquier otro momento de los últimos 25 años.

Aunque la delincuencia ha aumentado ligeramente en ciertas ciudades en los últimos años, de media, el crimen en Estados Unidos se ha reducido de forma abrupta desde 1991, cuando las tasas de homicidio eran de 9,8 por 100 mil habitantes. A día de hoy, esa tasa se ha rebajado a la mitad, en torno a cinco muertes por cada 100 mil residentes. En total, la delincuencia en Estados Unidos ha disminuido un 64% desde 1990.

Pese a ello, Donald Trump y el Partido Republicano han tenido 'secuestrado' al público estadounidense durante tres semanas para obligar a los contribuyentes a incluir más de 5000 millones de dólares en los presupuestos para construir un muro en la frontera entre México y Estados Unidos.

En un discurso en directo dirigido a la nación la noche del martes, Trump dijo: "Todos los estadounidenses sufren por la inmigración ilegal descontrolada".

Aunque hay varios factores que contribuyen a la caída de los índices de delincuencia, una ingente cantidad de pruebas demuestra que el crimen en Estados Unidos es significativamente menor en comunidades con relativamente más inmigrantes. Según Christopher Lyons y sus colegas de la Universidad de Nuevo México, los inmigrantes revitalizan las comunidades dentro del mundo desarrollado, modernizando las áreas urbanas, mejorando los vínculos familiares y vecinales y dando un empujón a la economía local.

Es muy improbable que un muro fronterizo con México ―independientemente de quién lo financie― mejore la seguridad en Estados Unidos.

Además, nuestra investigación en México revela que cuando los inmigrantes se van a Estados Unidos y luego vuelven a casa, tienen un efecto similar de reducción del crimen en sus comunidades de origen. En un artículo publicado recientemente en World Development, mostramos cómo los migrantes que vuelven contribuyen a una reducción considerable de la violencia en México.

Esto coincide con otra investigación actual sobre la migración de retorno, que señala que cuando los migrantes vuelven a su hogar de origen tienen un efecto positivo en el bienestar de sus comunidades. Cuando trabajan en el extranjero, los inmigrantes ahorran dinero, desarrollan nuevas capacidades, mejoran su educación y adquieren capital social. Si vuelven a casa, vuelven siendo personas diferentes a las que eran cuando se fueron.

Se ha descubierto que cuando los migrantes vuelven, inyectan capital físico, humano y social en sus comunidades, donde los residentes suelen carecer de formación oficial y redes extensas. El conocimiento que los migrantes adquieren en el extranjero les ayuda a asentarse de nuevo en su vida en su país de origen y tiene efectos multiplicadores en las economías locales. En México, por ejemplo, el 75% de los migrantes de retorno pasan a ser parte de la población económicamente activa, y el 70% de ellos, dentro de áreas estables de la economía formal. Y esto ocurre en un país en el que la gran mayoría de la gente trabaja a tiempo parcial y de forma informal.

Esta investigación en México contribuye a un mejor entendimiento de la relación entre migración y crimen en general. Aunque los investigadores normalmente estudian el crimen en algunas ciudades y estados, nuestro estudio demuestra que los factores transnacionales —como la inmigración internacional— influyen profundamente en lo seguras que son las comunidades. En un mundo en el que la inmigración está en alza, los legisladores y los ciudadanos del día a día deberían encontrar consuelo en nuestros descubrimientos, que exponen claramente los efectos positivos de la inmigración.

Bloomberg via Getty Images
Trump y el Partido Republicano han tenido 'secuestrado' al público estadounidense durante tres semanas para obligar a los contribuyentes a incluir más de 5000 millones de dólares en los presupuestos para construir un muro en la frontera entre México y Estados Unidos. Es muy improbable que un muro fronterizo mejore la seguridad.

En cuanto al cierre del Gobierno de Trump y a sus afirmaciones sobre la "crisis" en la frontera, nuestra investigación señala que resulta improbable que un muro fronterizo con México ―independientemente de quién lo financie― mejore la seguridad en Estados Unidos. De hecho, si se sigue deportando a inmigrantes que respetan las leyes y disuadiendo la inmigración a Estados Unidos a toda costa, los legisladores de Washington empeorarán la situación de las comunidades tanto de Estados Unidos como de Latinoamérica. Esto sin considerar siquiera que, como revelan otros estudios, "la prioridad de perseguir a quienes cruzan ilegalmente la frontera ha empezado a afectar a la capacidad de los fiscales federales para ejecutar otras leyes federales".

El muro de Trump no tiene absolutamente nada que ver con nuestra seguridad física. Más bien, e igual que el resto de muros, lo que trata de construir es una barrera cultural.

Teniendo en cuenta la abundancia de pruebas que demuestran los efectos positivos de la inmigración, junto con nuestra investigación sobre la migración de retorno en México, se puede decir que perderíamos ventajas tanto sociales como económicas construyendo un muro. Y como sabemos que los inmigrantes contribuyen a la reducción del crimen, impedirles el paso convierte nuestra nación en un lugar menos seguro.

Los estadounidenses deberían tener una conversación más productiva sobre los efectos reales de la inmigración en el crimen. Por desgracia, de momento parece impensable.

El muro de Trump no tiene absolutamente nada que ver con nuestra seguridad física. Más bien, e igual que el resto de muros, la frontera que proponen trata de construir una barrera cultural, no física. Hasta que no derribemos los muros culturales en nuestra propia mente, parece que esta disputa sobrevivirá a la presidencia de Trump.

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Benjamin Waddell es profesor asociado de Sociología en Fort Lewis College en Durango, Colorado (EE UU). Ha vivido dos años en Managua (Nicaragua), donde investigó cuestiones relacionadas con el desarrollo, la migración internacional y la delincuencia.

Matías Fontenla es profesor asociado de Economía en la Universidad de Nuevo México. Su investigación se centra en desarrollo económico, con un especial interés en cuestiones latinoamericanas.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano para 'HuffPost' España.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de 'HuffPost' México.

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