EL BLOG
08/02/2018 10:13 AM CST | Actualizado 08/02/2018 12:32 PM CST

Por qué CDMX está ante una elección histórica

DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ / ADOLFO VLADIMIR / VICTORIA VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM
Claudia Sheinbaum, Alejandra Barrales y Mikel Arriola.

La elección por la Jefatura de Gobierno será la más competida desde que Andrés Manuel López Obrador fue electo para el cargo, en 2000.

Por donde se observe el proceso electoral de este año en la capital del país, será histórico.

Las posibilidades de que por primera ocasión la capital mexicana sea gobernada por una mujer son altas.

Será la primera ocasión que se elijan alcaldes en casi un siglo, al igual que concejales (una figura equivalente, pero no igual, a los cabildos de los ayuntamientos), y quien sea electo gobernará con una nueva Constitución capitalina.

También será la elección con un menor número de votantes respecto a las elecciones de 2012, cuando el padrón estaba integrado por 7.67 millones de electores, contra 7.52 millones de votantes inscritos a la fecha (corte al 30 de noviembre de 2017). Esto refleja un fenómeno de migración de la Ciudad hasta la periferia de la Megalópolis.

Hay una serie de datos reveladores de que el voto en la Ciudad de México es muy distinto al que se tiene a nivel nacional.

Por primera vez, también, se confrontarán en la Ciudad de México los dos partidos de izquierda, el PRD y Morena, creado de escisiones del PRD.

El segundo aventaja hasta el momento en las preferencias electorales al actual partido en el gobierno.

Esa lucha entre integrantes de ambos partidos ha dividido a otrora personajes que habían navegado juntos desde luchas sindicales y estudiantiles de los años setenta y ochenta, e incluso desde las épocas de los desaparecidos partidos Comunista Mexicano y Socialista Unificado de México.

Se trata de un pleito cuasi familiar, encarnizado, y esos, dice la sabiduría popular, son los peores.

Dos veteranas por el Ayuntamiento

Las confrontación en el actual proceso electoral no tuvieron que esperar a que iniciaran formalmente las campañas.

El 15 de diciembre de 2017 y el 3 de enero de este año, mítines de Claudia Sheinbaum, precandidata de Morena, fueron violentados por personas identificadas como trabajadores de la jefatura delegacional de Coyoacán, gobernada por el PRD, y donde el dirigente de facto en los últimos años ha sido el actual diputado local, Mauricio Toledo.

Sheinbaum es una veterana de la lucha estudiantil en la UNAM de 1988-1987, fue secretaria de Medio Ambiente con Andrés Manuel López Obrador, y posteriormente se convirtió en una de sus "adelitas" (un grupo de mujeres activistas del tabasqueño que lo acompañaban por todo el país) y es uno de los personajes más fieles al triple candidato presidencial.

La doctorada por la UNAM fue electa en 2015 como jefa delegacional en Tlalpan, cargo que abandonó para ser la primera en iniciar su campaña por la Jefatura de Gobierno, incluso antes de los tiempos marcados por la ley electoral.

Su contrincante es otra veterana, Alejandra Barrales, hija del esfuerzo. Proviene de una familia de recursos modestos de la Colonia Tránsito, en el Centro de la Ciudad. En cerca de 30 años ha forjado su carrera en el sindicalismo del gremio de los sobrecargos, en el gobierno de Michoacán, en la Asamblea Legislativa, en la Cámara de Diputados, en la administración pública capitalina, en las presidencias local y nacional del PRD, y en el Senado de la República, desde donde comenzó a gestar una atrevida idea de coaligar al PRD con su otrora némesis, el derechista Partido Acción Nacional.

Barrales y el ala del PRD que impulsaron la coalición Por México Al Frente se aferran a la idea de que en países europeos ha habido una tendencia de ganar elecciones y crear gobiernos entre partidos antagónicos.

Barrales tendrá de su lado lo que queda del aparato perredista tejido en dos décadas y al jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera su principal aliado.

El tercero en discordia es el priista Mikel Arriola, quien en todos los sondeos se ubica en tercer lugar. Arriola también estaría impulsado por una coalición electoral formada por el Verde y por Nueva Alianza.

Los tres aún precandidatos han sido acompañados en varias ocasiones por sus respectivos candidatos presidenciales, sin embargo, la pelea entre las dos aspirantes al Ayuntamiento, avecina una durísima contienda.

El PRD mantienen los liderazgos en delegaciones clave (Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón); en tanto que Morena basa sus esperanzas de triunfo en el arrastre que López Obrador tendrá en la Ciudad de México.

La elección tiene, hasta el momento, pronóstico reservado.

CDMX, contra tendencia nacional

Hay una serie de datos reveladores de que el voto en la Ciudad de México es muy distinto al que se tiene a nivel nacional.

En las tres elecciones federales recientes, el partido o coalición que obtuvo la presidencia de la República no ganó la jefatura de gobierno.

En 2000, Santiago Creel no logró concretar el impulso de Vicente Fox en la Ciudad de México y sucumbió ante López Obrador por apenas 214 mil votos.

Seis años más tarde, Marcelo Ebrard mantuvo a la izquierda gobernando en la capital mientras a nivel nacional se afianzaba el PAN con Felipe Calderón.

En 2012, Miguel Ángel Mancera arrasó con cerca de 3 millones de votos, mientras Peña Nieto ganaba la presidencia.

Se trata del voto cruzado, voto diferenciado, o voto dividido que en la Ciudad de México podría remontarse incluso a 1997 con la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas; la victoria en diputaciones federales del PRD en 1994; e incluso en el arrastre que tuvo en la capital Cárdenas en los comicios de 1988.

En la elección por la jefatura de gobierno los capitalinos aún deben enfrentarse a campañas que se prevén crispadas, con una confrontación que podría rebasar a los propios candidatos, y con un resultado que está lejos de estar decidido.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.